Miércoles 08 de Marzo de 2017
"—Che Jorge, ¿te acordás la platita que yo había escondido de la mina que le habían choreado la moto?
—Ajá.
—¿Qué hacemos con eso?, eran mil y algo me parece...
—Ah, ¿vos lo tenés ahí?
—Sí, lo había escondido yo para que no falte.
—Y bueno, vamos a repartirlo.
—Yo lo llevo para allá, después paso a la tarde.
—Bueno, chau.
—Chau chau".
La conversación es entre Gerardo Sánchez, jefe de Sumario de la Comisaría 1ª de Esperanza y Jorge Bordiga, jefe de la Primera Zona de Inspección de esa dependencia. Ambos hacen referencia a una causa del 7 de agosto del 2016 donde fue detenida una mujer, la cual circulaba con una moto que tenía pedido de secuestro. Aparentemente se habían quedado con un dinero que no les correspondía y pensaban repartírselo.
Los dos fueron detenidos e involucrados en la causa que investiga una trama oscura y oculta en los pasillos de la Comisaría 1ª de la Unidad Regional XI del departamento Las Colonias y que ya tiene -con ellos- a una gran cantidad de funcionarios más bajo la lupa judicial. La investigación fue llevada a cabo por las fiscalas María Laura Urquiza y Mariela Jiménez luego de encontrar una serie de irregularidades en torno a cinco robos calificados ocurridos a finales de diciembre pasado.
Un robo que destapó todo
La causa se inició a raíz de una serie de robos a mano armada -en total cinco- que ocurrieron en la noche del 28 y madrugada del 29 de diciembre del 2016. Dos sujetos en moto y con cascos emprendieron un raid delictivo que tenía como objetivo robar celulares y dinero de las personas que se encontraban en el parque de la Agricultura de la ciudad de Esperanza. En ese entonces, efectivos de la Comisaría 1ª detuvieron a un muchacho, Lucas R., como el presunto autor de los ilícitos. Por su parte, el otro motochorro escapó.
Hasta allí la historia terminó siendo la típica de delincuencia que no escapa a ninguna ciudad, pero con el correr de los días, terminó destapando una trama oscura y oculta de corrupción policial.
Es que un mes después de la ola de robos al parque, la investigación llevada a cabo por pesquisas de la Policía de Investigaciones (PDI) Las Colonias logró encontrar al otro motochorro prófugo, Brian F., el cual fue aprehendido en la ciudad de San Justo. Previo a ello, su teléfono había sido intervenido y fue ahí cuando comenzaron a develarse sus vínculos con funcionarios policiales. Todo se debe a que Brian F., en un diálogo mantenido con un preso de la cárcel de Coronda, le confesó que había efectuado "cinco calificados" y que por ello, se había escapado de su casa porque con "los de Investigaciones" no había podido "arreglar", ya que los mismos le pedían $40.000.
Mensajes claros
Un día después de haber sido detenido Brian F., fue trasladado a tribunales para ser imputado. Fue en ese momento en que el padre del acusado filtró a los investigadores una serie de mensajes vía WhatsApp que demostraron la conexión con un "policía" de la 1ª de Esperanza. Con el devenir de la investigación, aquel "policía" agendado en el teléfono del padre de Brian F., terminó siendo, nada más y nada menos, Jorge Bordiga, quien el pasado 17 de febrero asumió su cargo como jefe de la 1ª Zona de Inspección, abandonando el cargo de titular de la Comisaría.
Con una serie de evidencias en su contra, Bordiga comenzó a ser investigado. Fue en ese devenir de la pesquisa que se descubrió como el funcionario policial, que junto con Sánchez, realizaron presuntamente una maniobra dedicada a encubrir a jóvenes del mundo "hampa" con el fin de que los mismos repartieran "ganancias". A esta situación también se le sumó quedarse con distintos elementos que fueron sustraídos en diferentes procedimientos policiales.
Por tal razón, el pasado 24 de febrero, Bordiga y Sánchez fueron detenidos luego de una serie de allanamientos solicitados por Urquiza y Jiménez. Sánchez fue el primero en hacerse cargo de la situación y terminó acordando un juicio abreviado por tres años de condena de manera condicional, mientras que Bordiga quedó bajo la cautelar de prisión preventiva. Un día después, cayeron presos tres funcionarios más. Miguel M., el comisario de la 1ª, la subjefa de la dependencia, Carolina M. y el marido de esta, Juan Pablo P., el cual es un policía pasado a disponibilidad tras estar involucrado en una causa de cohecho, malversación de fondos y privación ilegítima de la libertad en la ciudad de Rafaela. Los mismos fueron aprehendidos ya que las funcionarias del MPA sostuvieron que intentaron entorpecer la investigación cuando efectivos de Asuntos Internos querían analizar una serie de libros que se encontraban dentro de la dependencia. De todas maneras, recuperaron la libertad un día después luego de ser imputados por encubrimiento en el marco de una asociación ilícita. De igual manera, seguirán vinculados al caso.
Los "investigadores"
La pesquisa tuvo nuevas detenciones la semana pasada, luego de que desde Fiscalía se ordenó detener a cuatro integrantes de la Brigada de Investigaciones, un área creada luego de la disolución de la histórica Agrupación de Unidades Especiales (AUE) que supo tener cada Unidad Regional en la provincia años atrás. Se trata de los policías, Franco C., Guillermo B., Juan M., y Miguel A. Todos fueron imputados por integrar la misma asociación ilícita que Bordiga y Sánchez y a cada uno de ellos se le atribuyeron otros delitos secundarios y además transitarán el proceso tras las rejas.
El caso sacudió a Esperanza y demostró, una vez más, hasta dónde pueden llegar los lazos entre la policía y el mundo de la delincuencia.