La fiscalía pidió perpetua por el crimen de Sergio Carande
La fiscala Elena Perticará solicitó elevar a juicio la causa y que se aplique la pena máxima para Raúl Sandoval, por homicidio agravado durante el intento de robo al autoservicio Calchines  

Lunes 21 de Julio de 2014

Fue : porque la víctima fue baleada mientras estaba trabajando, porque intentó defender a su hija y porque ocurrió en un barrio clase media alta que salió a las calles a protestar de indignación.  

A 13 meses del homicidio del comerciante Sergio Carande, la fiscala en feria, Elena Perticará, solicitó ante el juez Penal de Instrucción de la Tercera Nominación la pena de prisión perpetua para Raúl Alberto Sandoval, un hombre de 36 años, oriundo de la ciudad de Tostado, sindicado como el autor material del disparo que mató a Carande, el 19 de junio del año pasado en barrio Candioti. 

El requerimiento acusatorio y de apertura de juicio formulado por la fiscala acusa a Sandoval por los delitos de robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, y Homicidio agravado por haber sido cometido para procurar su impunidad al momento de cometer otro delito, en concurso real ente sí (arts. 166, inc. 2º, párr. 2º, y 42; y 80, inc. 7º, y 41 bis; y 55, del Código Penal).

El robo frustrado

El caso ocurrió el 19 de junio del año pasado, cuando Sandoval ingresó armado al Autoservicio Calchines con intenciones de robo y abandonó el lugar dejando atrás un  hombre en agonía. Fue un día miércoles, entre las 19.30 y 20.30, en el negocio ubicado en Calchines Nº 1.565. Esa tarde, Sergio atendía el negocio junto con su hija, Ivón. La puerta del local estaba cerrada, y se abría solo cuando desde adentro se accionaba un dispositivo eléctrico. Era una medida de seguridad que la familia había adoptado a modo de prevención. 

Sergio vio a Sandoval en la puerta, pero no alcanzó a ver que otro hombre se había quedado en la puerta como campana. Apenas lo dejó pasar, Sandoval sacó un revólver calibre 38 que tenía escondido entre la ropa y le apuntó a Ivón, que estaba junto a la caja registradora. 

La chica se asustó y reaccionó a los gritos y a las amenazas del ladrón tirándose hacia atrás. Pero la caja no se abría sola, y Sandoval la obligó a que  la habilitara. Cuando el agresor estaba por sacar el dinero, dirigió el arma hacia Sergio, quien de a poco se le había acercando. Cuando estuvieron a pocos centímetros de distancia, comenzaron a forcejear. Sergio intentó quitarle el arma y entre empujones cayó sobre una de las góndolas. Sandoval lo vio en el piso y le disparó. El comerciante quedó de rodillas, tomándose la herida, y Sandoval escapó sin llevarse nada.

A los gritos, Ivón llamó a su hermano Walter, que estaba en la casa de la familia, pegada al negocio. Entre ambos, subieron en un auto a su padre para llevarlo al hospital  Cullen. El disparo había herido a Sergio en el abdomen, a nivel del epigastrio. Le dañó varias vasos arteriales y venosos y perdió mucha sangre y los medicos tuvieron que realizarle una intervención quirúrgica de urgencia. En la operación, sufrió un paro cardiorrespiratorio y murió a las 21. 

Las pruebas

Por su parte, Sandoval negó enfáticamente, en todas las audiencias, haber tomado intervención en los hechos. Sin embargo, para sostener la acusación contra Sandoval, una de las pruebas más fuertes que tiene la causa y que se convirtió en el eje del requerimiento de la fiscala fue el testimonio de Ivón. Incluso, la joven se animó a realizar un careo con el acusado: “Entraste y me apuntaste y mataste a mi viejo, te reconozco a vos, reconozco tu voz, no me voy a olvidar de tu cara…”, le dijo delante del juez.

También pesaron en la decisión de Perticará los testimonios de los vecinos que vieron cómo Sandoval y otro hombre, aún no identificado,escaparon del lugar a bordo de un auto Ford Escort de color blanco, hacia calle Alberdi. 

Asimismo, las condiciones en las que había quedado el autoservicio, los rastros de la pelea y las manchas de sangre, fueron todos elementos que aportaron muchísima información y sobre los cuales los peritos pudieron reconstruir el violento episodio. 

Por su parte, la viuda de Sergio, Graciela Cáceres, dijo que la pretensión de la familia es que el asesino sea condenado y que la pena sea  de prisión efectiva:  “Nosotros no queremos una condena de esas en las que por algún tipo de atenuante el acusado recupera la libertad. Queremos que si la Justicia prueba la culpabilidad y que Sandoval entró al negocio con intenciones de asesinar, que es lo que nosotros sostenemos, que vaya preso y que permanezca así, en un penal de máxima seguridad como es Coronda, de por vida. En nuestra acusación nosotros sostenemos que tiene violentos antecedentes, incluso por muertes, y que puede  volver a estar libre”. 

Por Gabriela R. Albanesi / Diario Uno Santa Fe