Faltaban pocos minutos para llegar a las 2, cuando un grupo de delincuentes, tres al menos y dos de ellos encapuchados, lograron ingresar a una vivienda en Marcial Candioti al 7000 en barrio Guadalupe Oeste. Los ladrones fueron directamente al dormitorio del matrimonio, encendieron la luz, golpearon a los esposos en la cabeza para amedrentarlos y exigirles una importante suma de dinero. El hombre intentó resistir el atraco, pero fue baleado con un disparo en el brazo izquierdo.

El disparo de arma de fuego y las luces encendidas, provocaron la atención de los vecinos del barrio, que llamaron al 911, y en cuestión de pocos minutos llegaron efectivos que dialogaron con las víctimas del atraco, y estos les dijeron que los ladrones robaron todo el dinero proveniente de la venta de un vehículo, una suma de cientos de miles de pesos en efectivo.

Como el hombre estaba baleado en su brazo izquierdo, los policías lo trasladaron hasta el hospital Cullen, adonde fue recibido por los médicos de la Emergentología que constataron que presentaba un balazo con orificio de salida en el brazo izquierdo y le practicaron curaciones; además, luego le practicaron tomografías que lograron determinar que presentaba fractura de cráneo y hemorragia cerebral. La víctima quedó internada en observación.

La investigación

Los agentes concluyeron del relato de la mujer de la víctima, que en los últimos días habían hecho una operación por la venta de un vehículo que les reportó varios cientos de miles de pesos que estaban en la vivienda. Luego, se sumaron al caso por orden del fiscal de Homicidios del MPA. Jorge Nessier, los pesquisas de la Policía de Investigaciones (PDI), los que concluyeron que los delincuentes ingresaron subrepticiamente a la vivienda, demostrando pleno conocimiento de cada una de las dependencias.

Los investigadores que reconstruyeron el suceso concluyeron que el conocimiento del inmueble les permitió el ingreso y moverse en el interior hasta llegar al dormitorio de los esposos. Una vez que estuvieron allí, dos de ellos encapuchados, exigieron el dinero existente en la vivienda. Ese fue el motivo de la rebeldía que opuso el dueño de casa, y por el que fue golpeado, para luego pegarle un balazo en el brazo izquierdo con el que doblegaron su voluntad y le hicieron entender bajo amenazas de su propia vida, que tenía que entregar la plata. Cuestión que finalmente ocurrió.