Los Cronos recibieron el nombre de algún ocurrente, que en realidad los bautizó como Los Cromosomas, e inicialmente fueron Los Cromo, porque sus integrantes eran todos iguales. Sus rivales del mismo barrio, Los Culitos de Goma, reciben el nombre por los glúteos bamboleantes de una de las integrantes del clan, ya que el movimiento sugería que esa parte del cuerpo se movía como si fuera de goma. Finalmente, el apelativo se extendió a todos sus miembros.

La denominada Villa del Centenario es un caserío bajo ubicado al sur de calle Reconquista, trazada de oeste a este y llega hasta Raúl Tacca, que tiene forma circular como la zanja paralela de la avenida Mar Argentino. Bien podría decirse que es el confín sur de la ciudad de Santa Fe. Ese fue un asentamiento irregular en terrenos muy bajos del barrio Centenario, que creció tímidamente desde inicios de la década del 80 y que hoy comprende cuatro manzanas irregulares.

El lugar fue apropiado por humildes trabajadores por cuenta propia o de la construcción, sin ninguna posibilidad económica para adquirir un terreno. Pero, con el paso de los años, ese paisaje bucólico y tranquilo tuvo la inesperada llegada de malvivientes de otros barrios del suroeste santafesino que buscaban un refugio pasajero. Entonces la convivencia dejó la gentileza como moneda de cambio y empezaron los tiroteos. Y así llegaron las sirenas y los allanamientos desde el amanecer en busca de prófugos de todo tipo de delitos.

La situación se prolongó durante toda la década del 90 con pequeñas variaciones. Pero, nunca las cuatro manzanas volvieron a ser como al principio; el edén soñado se transformó en un infierno de balazos y guarida de maleantes.

Escondite de prófugos

A partir del 2000 y hasta el 2003, la llegada de distintos malhechores de diverso pelaje buscando albergue en el mismo lugar produjo encuentros no deseados y enfrentamientos a tiros. Surgieron los primeros homicidios, las balaceras durante la madrugada al principio, y después durante todo el día. Pero, el 29 de abril de 2003, el paso de las aguas del río Salado avanzó desde el country del Jockey Club a la altura de calle Gorostiaga (avenida Blas Parera al 6200) y se extendió por todo el oeste, inundando el mismísimo estadio Brigadier López, la cancha de Colón, y ni hablar del sector bajo de las cuatro o cinco manzanas que componían la populosa barriada denominada la Villa del Centenario.

Inundación del 2003

Después de la inundación de 2003, nada volvió a ser como antes. La Villa del Centenario tuvo usurpadores que tomaron viviendas de otras personas que jamás regresaron a vivir a sus casas familiares. Casi todas las edificaciones resultaron destruidas, y llegó mucha gente que no era conocida antes. Al decir de una mujer de más de 80 años que nació y vive en inmediaciones de calle Reconquista, límite imaginario entre el barrio Centenario propiamente dicho hacia el norte, y de la Villa del Centenario, de Reconquista hacia el sur: "Este barrio nunca fue un santuario, es cierto, pero tampoco en lo que se transformó a partir de 2003", cuestión en la que coinciden los más viejos habitantes de la populosa barriada.

El lugar del asesinato

Gavillas rivales

Los memoriosos recuerdan que a partir de 2003 se formaron dos bandas, cuyos apelativos responden a creaciones populares y a inscripciones en los partes policiales de apodos de época. Los Cronos, en realidad, deberían llamarse Los Cromos, ya que es una abreviación de Los Cromosomas, descriptos de esa manera porque todos eran iguales físicamente, y por alguna cuestión de rápida escritura o mala interpretación de los diminutivos, quedó el nombre de Los Cronos, como se lo conoce actualmente y desde hace 15 años.

Casi simultáneamente, hicieron su aparición sus rivales inmediatos, que también eran vecinos de la misma populosa barriada, Los Culitos de Goma, y en este caso el apelativo alude a esa parte del cuerpo de una de las integrantes de la gavilla, que era dueña de ese atributo físico y que después hicieron extensivo al resto de sus familiares.

La saga criminal que dejaron ambos clanes cuenta con víctimas de asesinatos entre sus familiares, de autores de homicidios, heridos en las propias filas y en las contrarias. Un juicio del 14 de junio de 2016, con el tribunal integrado por los jueces Alejandro Tizón, Néstor Troncoso y Sergio Carraro, condenó a varios integrantes de Los Cronos: Luis Lugo, de 20 años apodado "El Cusi"; Roberto Osuna, de 20, conocido como "Rober"; Juan Benítez, de 26, llamado "El Bebi" y Juan Rodríguez, de 30, "El Cabezón".

Víctimas

Estos son algunos de los vecinos inocentes que fueron asesinados durante enfrentamientos a balazos en los últimos años y que tuvieron como epicentro las populosas calles de la Villa del Centenario y/o el barrio Centenario propiamente dicho. Pablo Tejedor; Lucas Centurión, de 11 años, y Ernesto Fabián Barco, este último ocurrido el 25 de octubre de 2015. También hay que recordar las tropelías entre las que se encuentran como autores de otros crímenes y ataques vandálicos a balazos con víctimas en el barrio Fonavi San Jerónimo del barrio Centenario; barrios Chalet, San Lorenzo, El Arenal y Santa Rosa de Lima. También supieron incursionar en embarcaciones buscando refugio cuando eran perseguidos por la ley en la zona de islas del costero distrito de Alto Verde.