Policiales

Mató a su compañero, metió el cuerpo en un pozo de su casa y se suicidó

El hecho ocurrió en la localidad santafesina de Malabrigo. El dueño de casa terminó con su vida cuando la policía lo fue a detener

Miércoles 23 de Junio de 2021

Roberto Carlos Perrone de 46 años se suicidó el pasado martes a la siesta cuando la policía llegó hasta su casa, en la zona rural de Malabrigo, en el departamento General Obligado, para detenerlo por el asesinato de Joaquín Tapari, de 48 años que era intensamente buscado desde el 10 de junio pasado cuando desapareció.

Al arribar la comisión policial a la vivienda, Perrone pidió un momento para alistarse, ingresó y ante la demora en salir, los policías comenzaron a llamarlo. Como no respondía, los agentes del orden entraron y dieron con un cuadro dramático: Perrone agonizaba, con espuma blanca en su boca. Fue trasladado en forma urgente al hospital local donde falleció como consecuencia de haber ingerido veneno para matar loros.

La drástica determinación tuvo que ver con lo que, se da por sentado, fue su autoría material del homicidio de Tapari, que previamente había sido hallado muerto en un pozo ciego dentro del mismo predio.

La Agencia de Investigación Criminal (AIC) dependiente del Ministerio de Seguridad, de manera conjunta con elementos de la Policía Provincial, habían efectuado diferentes rastrillajes para dar con el paradero de Tapari que se ausentó de una casa de rehabilitación el día jueves 10 de junio en horarios de la mañana.

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La víctima, Joaquín Alberto Tapari, de 48 años, quien era buscado desde el 10 de junio.

La víctima, Joaquín Alberto Tapari, de 48 años, quien era buscado desde el 10 de junio.

La causa por “paradero” que llevaba adelante la fiscalía de Juan Marichal de la Región IV de Reconquista, que se inició por una denuncia de los primeros días del mes de junio, tenía como objetivo encontrar a Tapari, un colaborador que desempeñaba labores en la Casa de Rehabilitación “El Buen Samaritano”, ubicada en Malabrigo.

La víctima, Joaquín Alberto Tapari, de 48 años, era de contextura robusta, 1,70 metros aproximadamente, de tez morena, color de pelo negro lacio corto y ojos marrones.

La hipótesis del móvil del crimen se centra en que Tapari le habría quitado el puesto que Perrone ostentaba como encargado de la casa de recuperación de adicciones.

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