Policiales

“Melina seguirá internada por lo menos seis meses más”

Juan Monzón, el papá de la joven quemada el 1 de abril en barrio Las Flores habló de cómo se recupera su hija. “Nos destruyó la vida a toda la familia”, dijo.

Viernes 21 de Junio de 2013

Hacía casi cinco meses que estaban de novios y cuatro días que se habían comprometido, cuando llegó la fatídica mañana del 1 de abril. Melina Monzón, una joven de 25 años, de barrio Las Flores resultó quemada, casi en un 80 por ciento. Todavía sigue internada, ahora en la unidad de quemados del Hospital José María Cullen. José María Silva, su novio, fue el único detenido por el caso. Tras pasar 15 días tras las rejas, fue liberado y la jueza de instrucción penal que entiende en la causa, Susana Luna dictó su falta de mérito. La decisión de la magistrada fue apelada por el fiscal Gerardo Alesso.

“Hace tres meses que nos cambió la vida a toda la familia. A mi hija, que está física y psciológicamente destruida, a mi esposa y a mi porque prácticamente vivimos en el hospital y a mi nieta, porque hace mucho tiempo que no ve a su mamá”, la frase pertenece a Juan Monzón, el papá de Melina quien en diálogo con Diario Uno contó cómo cambió la vida de la familia tras el hecho que dejó a una joven modelo con gravísimas secuelas permanentes.

— ¿Cómo está Melina?

Ella está mejorando, muy de a poquito está empezando a hablar. Pero está muy dolorida y además anímicamente le es muy difícil aceptar que tiene el cuerpo quemado. Una de las primeras cosas que balbuceó cuando recién empezó a hablar fue: «¿viste lo que me pasó, papá? Perdí una pierna». Nosotros tratamos de hablarle y darle fuerzas. Nos pregunta si va a volver a caminar y le decimos que ahora, con las prótesis ortopédicas modernas que hay ni se va a dar cuenta de lo que le pasó. ¿Qué más le podemos decir? Ella es muy bonita, era modelo. Para mí siempre va a ser la más linda, pero ¿cómo se lo hago entender?

Melina pasó más de un mes en terapia intensiva, después estuvo en terapia intermedia y ahora, desde hace dos semanas que está internada en la unidad de quemados del hospital Cullen. Su rutina diaria es dolorosa. Todos los días la bañan, para limpiarle las heridas, que aún están en carne viva. “Ella no llora, apenas si se queja. Le dan calmantes y con eso lo sobrelleva. Mi hija es una leona, yo no puedo creer la entereza que tiene. El riesgo permanente es que esas heridas se infecten. Los médicos dicen que lo más difícil es que la piel se rejenere, con las menores marcas posibles. Pero estiman que su internación no va a ser de menos de seis meses. Tenemos que pensar que vamos a estar acá mucho tiempo, hay que hacerse a esa idea y aceptarlo”.

Todos los días la visitan su papá y su mamá. Cada tanto, también van las amigas. Puede entrar sólo una persona a la vez. Son los momentos en los que Melina se distrae un poco, dicen que intenta hablar de temas que no tienen que ver con lo que le pasó y que pide todos los días ver a su pequeña hija. “Ahora estuvimos pidiendo que venga una psicóloga a hablar con Melina, que la vaya guiando y que la ayude a recuperarse. Mi hija va a tener mucho tiempo de recuperación ahora no sólo de las lesiones físicas que le modificaron todo el cuerpo, sino además de las heridas psicológicas”.

— ¿Qué recuerda Melina de lo que sucedió esa noche?

—Ella dice que no se acuerda de lo que le pasó en el momento que se prende fuego. No está segura si fue ella o si él quien arrojó el alcohol. Lo que sí estamos seguros es que él le dio droga para tomar y la hizo emborracharse. Imaginate cómo habrá estado ella de mal que él la hizo caminar tres cuadras hasta la comisaría y ella no sintió dolor. Pero después perdió la pierna por eso. Yo al día de hoy me sigo preguntando, ¿por qué él no me avisó? ¿por qué no me dijo lo que había pasado en lugar de hacerla caminar tanto? Eso no es querer a una mujer. El fiscal ya presentó la apelación a la decisión de la jueza de dejarlo libre. La esperanza que me queda es que esa apelación avance y tenga respuesta favorable para nosotros.

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