Rosana Villegas

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Una conexión casera de gas, una falla eléctrica o quizás alguna negligencia humana a la hora de calefaccionar una vivienda. Todas esas posibilidades podrían explicar el aumento de la fatalidad en los incendios que se han  registrado en la provincia en lo que va del año. El 2013 ya imprimió un triste récord: en sólo 8 meses han muerto 11 personas al arder sus casas. Ayer una mujer de 45 años se sumó a esa trágica estadística, que no deja de  alertar a las autoridades provinciales.

“Nos preocupa la gran cantidad de fallecidos y de quemados que hemos tenido en los siniestros este año. Si bien cada vez que ocurre una fatalidad insistimos en recalcar algunas precauciones que se deben tomar a la hora  de calefaccionar una casa o de hacer alguna conexión eléctrica o de gas, siempre con un operario matriculado, en la mayoría de los casos fatales detectamos que hubo alguna negligencia o error humano”, admitió ayer el  comisario José Luis Capdevila, jefe del Cuartel Central de Bomberos del Gran Mendoza, quien agregó que no recuerda un año con tantas víctimas fatales como las que ya se ha cobrado el 2013.

Ayer la tragedia volvió a golpear. Eran cerca de las 5.40 cuando a los vecinos de la manzana W del barrio Nueva Argentina, en San Martín, los despertaron los gritos que provenían de la casa 18. El humo que comenzó a salir de  esa humilde vivienda provocó la corrida de los lugareños, que buscaban auxiliar a la familia que allí vivía.

Ellos alcanzaron a rescatar a Rocío Salinas (15), a la beba Ludmila Tello Gómez, de sólo 6 meses, y a Osmar Tello (20), quienes sufrieron principio de intoxicación por el monóxido de carbono pero salieron conscientes de la  casa en llamas.

Quien no alcanzó a escapar del fuego fue Liliana Salinas (45), quien apareció sin vida detrás de un mueble, en donde habría intentado refugiarse del incendio.

Según pudo contar luego la adolescente que sobrevivió al  siniestro, debido a las bajísimas temperaturas de la madrugada de ayer Salinas habría calefaccionado su habitación con una estufa eléctrica y habría sido ese artefacto el que tuvo un desperfecto y ocasionó el incendio.  Desesperada la mujer atinó a abrir una ventana y fue el oxígeno que ingresó lo que sirvió para reavivar aún más el fuego.

Tras confirmarse la fatalidad, se informó que tanto la adolescente, como el joven de 20 años y la beba quedaron internados en el hospital Perrupato por el cuadro de intoxicación que presentaban.

Ahora será tarea de los peritos de bomberos establecer cuál fue la causal del siniestro que causó esta tragedia.

“Lo que falta es precaución. Actualmente nos encontramos son siniestros por el mal uso de estufas eléctricas,  algunas con conexiones precarias, que la gente deja muy cerca de las camas y terminan prendiéndose fuego e incendiando los colchones. También es típico encontrarse con las pantallas de gas con mangueras largas, que  normalmente se usan para trasladarlas a distintos ambientes, pero eso termina siendo peligroso porque alguien las patea, la pantalla se cae y eso termina en un siniestro seguro”, precisó el comisario Marcelo Dapás, titular  de Defensa Civil, quien fue director de bomberos del 2009 al 2012 y admitió no recordar “un año con tanta fatalidad como este”.