El viernes al amanecer, Andrés Daniel Arriola, de 18 años, salió a pescar en una embarcación junto a un amigo a la altura del relleno sanitario, ubicado en el extremo oeste de la capital santafesina. Pero a su amigo la baja temperatura y afrontar la navegación y la pesca no le pareció una buena idea, se bajo de la embarcación y se fue a su casa.

Pero Arriola decidió que era una picardía perderse la aventura y decidió seguir solo. Jamás imaginó que escribiría una historia dramática que no podrá olvidar, adonde puso en riesgo su propia vida.

Arriola estaba desabrigado, se le perdió un remo y la canoa tenía un agujero por el que entraba agua. Las horas pasaron rápido, el joven quedó a la deriva y encima se le vino la noche. Estaba perdido, comenzó a soplar viento, la noche se puso más fría y terminó en algún punto contra la costa río abajo.

El amigo de Arriola, un adolescente, regresó el viernes a su casa y le dijo a sus familiares que el muchacho se había ido a pescar solo, y no tenía noticias de él. Sus familiares fueron hasta la casa de Arriola y le dijeron a su tía lo que había ocurrido. La mujer llegó desesperada a la Subcomisaría 12ª del barrio Los Troncos e hizo la denuncia con pedido de paradero de su sobrino, narrando en detalle el suceso.

Desesperación

El sábado a la mañana, Arriola estaba solo, duro de frío y perdido completamente. Le faltaba un remo y la canoa se llenaba de agua a cada rato. Se cruzó circunstancialmente con otros pescadores, pidió ayuda y nadie se la brindó. Llevaba más de un día sin comer y sin tomar ningún líquido. El cansancio le jugaba en contra y no sabía cómo salir adelante. Pero, seguía con su canoa río abajo. Le sacaba agua con un balde plástico. No sabía adónde iba, pero seguía pensando que alguien lo ayudaría. El sábado eso tampoco pasó.

Durante la jornada del sábado, un tío de Arriola junto con buzos tácticos de la policía y con Prefectura Naval, empezaron a buscarlo por todos los sectores por los que presumiblemente podría estar. No lo hallaron, estaba completamente perdido.

Los familiares decidieron en la tarde del sábado realizar una publicación en la red social Facebook. El pedido con formato de ruego e imploración de la familia fue visto por un soldado del Batallón de Ingenieros Anfibios de la ciudad de Santo Tomé, que lo vio pasar en su canoa a la deriva y posteó la respuesta a la familia. Así se encendió una llama de esperanza. Los familiares de Arriola recurrieron a un comisario que vive en inmediaciones de su casa, Diego Domínguez, que se contactó con Prefectura Naval y comenzaron a buscarlo desde Coronda río arriba.

Finalmente lo encontraron el domingo 10 de junio por la tarde en un paraje ubicado a cinco kilómetros de la ciudad de Coronda; estaba solo, embarrado, duro de frío. Lo hallaron efectivos de Prefectura, que ingresaron al barro y lo rescataron.

Luego del rescate, lo llevaron al Samco de Coronda, adonde recibió atención médica y lo compensaron. Finalmente fue traído a su casa en el barrio Los Troncos y admitió ante sus familiares que estuvo cerca de morir.