Domingo 16 de Febrero de 2014
Juan Trento
policiales@unosantafe.com.ar
“Estamos vivos, nuestra hija de un año y tres meses, mi esposa Marcela y yo”. Así fue el inicio de la charla con Claudio Fianucchi, de 38 años, especialista en incendios y capacitador durante 10 años en Estados Unidos. Él y su mujer fueron sorprendidos por cuatro delincuentes mientras estaban entregados al descanso en la vivienda que alquilaron hace un mes sobre calle Laprida al 4.360, en el corazón del barrio residencial Siete Jefes de esta ciudad. Lo que sigue es la desgarradora historia de lo que tuvieron que pasar los esposos y su beba a manos de cuatro delincuentes que ingresaron a su casa y se convirtieron en dueños absolutos de la situación.
—¿Puede contarnos lo vivido en la madrugada del domingo?
—Sí, claro que puedo y lo voy a hacer. Mi esposa, nuestra pequeña hija de 15 meses y yo estábamos durmiendo y fuimos sorprendidos a las 2.30 de la madrugada por desconocidos que nos iluminaron los rostros con una linterna. Eran ladrones y nos exigieron todo el dinero en efectivo que tuviéramos, dólares y pesos. Inmediatamente después, a mí me ataron los pies, después las manos en la espalda y finalmente me amordazaron y me pusieron boca abajo en la cama. A mi esposa y a nuestra beba la llevaron a una habitación contigua, y a ella le maniataron una mano a la cama y los dos pies y solo le dejaron una mano libre para que pudiera tener en brazos a nuestra pequeña hija.
—¿Evidentemente los ladrones tuvieron la situación completamente controlada desde el principio?
—Sí. Los cuatro delincuentes estaban completamente encapuchados y tenían colocados guantes de látex. Cuando nos tuvieron controlados y neutralizados a mi esposa y a mí, se dedicaron a revolver y dar vuelta toda la casa por completo. En un momento me exigieron que les diga adónde estaba el dinero. Les dije que fueran y buscaran en determinado lugar el dinero en efectivo, algo así como 1.100 dólares y algo más de 500 pesos. Ellos lo encontraron y luego se dedicaron a revisar y a robar otras cosas de valor que hallaron en la casa.
—¿Cuáles cosas les robaron además del dinero en efectivo?
—Bueno. Una notebook, una netbook, los dos teléfonos celulares, el de mi esposa y el mío, y nuestros dos relojes pulsera.
—¿Cuánto tiempo duró el mortificante calvario al que fueron sometidos?
—Bueno, en eso coincidimos con mi esposa que, a pesar de que fue una eternidad –como puede parecerle a cualquiera que tenga que padecerlo–, nosotros coincidimos en que fue una hora, hasta más o menos las 3.30 de la mañana. Terminó cuando los ladrones se convencieron de que no había un solo centavo más en la casa como tampoco ninguna otra cosa de valor y bueno ahí vinieron las amenazas.
—¿Cuáles amenazas?
—Bueno, los cuatro ladrones, que eran relativamente jóvenes, nosotros calculamos entre 25 y 30 años, nos dijeron que no se nos ocurriera llamar a la policía y hacer la denuncia, ya que ellos estarían cerca porque se cruzarían a robar la casa de nuestro vecino de enfrente, y si lo denunciábamos ellos volverían y se llevarían a nuestra hija de 15 meses. Una verdadera locura.
—¿Cómo lograron soltarse?
—Usted recordará que a mi esposa le dejaron un brazo libre para que pudiera tener a nuestra hija, así que cuando se convenció de que los ladrones se habían ido, comenzó a soltarse sus ataduras. No fue fácil, porque tenía a nuestra hija en brazos, pero finalmente lo logró. Después vino hasta nuestro dormitorio, yo estaba completamente atado, pero ella con paciencia empezó a cortar las ataduras de los lienzos que usaron, hasta que después de 20 minutos o media hora quedé liberado.
—¿Denunciaron esto a la policía?
—Sí, llamamos al 911, pero los policías que vinieron demoraron 45 minutos en llegar hasta nuestra casa. Ellos arribaron como a las 4 de la mañana, revisaron todo el inmueble en cada una de las dependencias y en el patio. Después, antes de irse, nos dijeron que el martes deberíamos hacer la denuncia ante la comisaría de nuestra jurisdicción, que es la 3ª, la que corresponde al barrio Candioti.
—¿Ustedes alquilaron esta vivienda hace un mes?
—Sí, nosotros alquilamos esta casa hace un mes, y la verdad es que lo hicimos llenos de las mejores expectativas, pero después de esto la verdad es que estamos muy conmovidos, tristes, amargados y completamente devastados.
—¿Ustedes pudieron saber cómo entraron los ladrones?
—Sí, claro. Usaron una llave, en este caso la del portón de la entrada del vehículo; no hubo fuerza alguna a la hora de entrar, ahora estamos pensando que no cambiamos las llaves, pero de ese tema deberán hacerse cargo los investigadores policiales o los fiscales del nuevo sistema penal. Ésa es una cuestión, la investigativa del Estado, que a nosotros como familia nos trasciende completamente, pero lo cierto es que esto nos cambió la vida tranquila que nosotros teníamos. Ahora con mi mujer ya sabemos que todo será bien distinto. Va a ser difícil recuperar la tranquilidad perdida.