Policiales
Jueves 05 de Abril de 2018

Una de narcos: festejaron con asado y champán la caída del "Zurdo" Villarroel

Los protagonistas del encuentro en la zona de islas fueron el sargento policial y los dos suboficiales de Gendarmería detenidos desde ayer, que imaginaron quedarse con todo el negocio de venta de drogas que había quedado vacante

Tal vez sea el asado y el tango, la postal que nos pinta de cuerpo entero a los argentinos en una sola foto. Y si es en el Litoral argentino, sin vueltas, un asado en la isla es como la ceremonia mágica para una reunión de amigos. Esta historia ocurrió una quincena después de los allanamientos que terminaron con la aprehensión, en Alto Verde, del narcotraficante que durante más de dos décadas hizo lo que quiso con el tráfico de drogas en Santa Fe, el "Zurdo" Villarroel, detenido junto a los más conspicuos integrantes de su séquito.

Aunque el narcotráfico es un negocio prohibido, conserva para sí las leyes comerciales de la oferta y la demanda, y es una oportunidad de negocios con pingües ganancias, ya que por prohibido no paga impuestos. Eso significó la caída del "Zurdo" Villarroel para un sargento de la policía santafesina y para dos suboficiales de la Gendarmería Nacional. Una oportunidad de negocios. Y entonces, qué mejor que la isla para sellar un pacto entre amigos y en forma secreta. Aunque secreta creyeron ellos, ya que hubo ojos que los vieron.

La caída del "Zurdo" Villarroel
El 10 de diciembre de 2016, en un procedimiento conjunto entre Prefectura Naval, Policía Federal y Policía de Santa Fe, se montó un impresionante operativo en el que aprehendieron al "Zurdo" Villarroel, de 55 años, conocido y reconocido narcotraficante domiciliado en Alto Verde.

Fueron 17 allanamientos simultáneos que comprendieron los costeros distritos de Alto Verde, Colastiné Norte y San José del Rincón. En total fueron apresadas seis personas que pertenecían al círculo íntimo del narcotraficante. Además, se secuestraron estupefacientes y dosis fraccionadas de cocaína y de marihuana, seis armas de fuego, siendo tres ellas de guerra; dinero en efectivo, cheques.


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El negocio vacante
Pero, si bien es cierto que una parte del círculo de Villarroel quedó preso durante aquel operativo con repercusión nacional, había otros elementos que formaban parte de la banda pero que operaban como satélites del grupo. No tenían la autonomía económica y financiera de la organización del "Zurdo", quedaron en libertad y no fueron alcanzados por los allanamientos y las detenciones.

Ahí es adonde entra en acción el sargento policial y los dos gendarmes. Ese nicho que antes era de Villarroel, ahora estaba vacante y ellos –que eran satélites y minoristas– encontraron "la veta" para convertirse en mayoristas de la droga, es decir traer la cocaína de Bolivia o tercerizar el traslado; lo mismo con la marihuana desde Paraguay, para después vendérselas a los repartidores y a vendedores barriales. Un negocio que se cuenta por millones de pesos por semana.

El asadito
Esa fue la razón por la que una noche, después de Navidad y antes de Año Nuevo, en diciembre de 2016, los tres amigos, el sargento policial y los dos suboficiales de Gendarmería, decidieron reunirse en una isla de la zona, solos, llevaron un asadito y champán. Allí armaron la nueva logística del grupo. Caído Villarroel y su séquito más próximo, esa parte de la venta del mercado de consumidores de marihuana y de cocaína estaba vacante y ellos tenían toda la estructura armada para cubrirlo.

Pero, los protagonistas de este encuentro jamás se imaginaron que la paciente investigación de los agentes antinarcóticos de las fuerzas nacionales y de la policía santafesina iba a tener sus frutos. Actuaron sigilosos, los siguieron con paciencia oriental y definieron ese tramo como el comienzo de la segunda parte de la investigación del "Zurdo" Villarroel, que es la que se ejecutó en las últimas horas con allanamientos que se iniciaron en la madrugada del miércoles, y que terminó con el sargento policial (organizador), los dos suboficiales de Gendarmería Nacional y los tres civiles presos; los últimos cinco directamente vinculados con la organización criminal de la venta de drogas en la región.