Política

Argentina y el peligroso espejo de Brasil en la previa de las elecciones 2019

Las similitudes y diferencias que atraviesan ambos países.

Domingo 07 de Octubre de 2018

Hace dos años nadie pensaba que Donald Trump (misógino, racista y retrógrado) podría llegar a la Presidencia del país más importante del mundo. El sentido común, desde afuera, tampoco indicaba que Gran Bretaña se iría del euro ni que Colombia rechazaría un acuerdo de paz que tantos años le costó conseguir.

El candidato de ultraderecha de Brasil Jair Bolsonaro tiene ahora serias chances de llegar a la presidencia y eso implica serios riesgos para la política argentina, que podría recorrer un camino similar si fracasa el proyecto económico de Mauricio Macri.

El Lava Jato significó una bomba para el sistema político brasileño. Terminó (directa o indirectamente) con la destitución de la presidenta en ejercicio y con el principal líder político del país preso; con un presidente (Temer) con imagen positiva del 4%, con la oposición sin levantar y con un candidato de ultraderecha posicionado a tiro de ganar las elecciones.

En algún momento se pensó que al lanzarse el candidato de Lula, Fernando Haddad, permitiría desterrar definitivamente la llegada de Bolsonaro al poder. Había anunciado su candidatura poco tiempo antes de las elecciones, con la especulación hasta el final de que se resolviera la situación judicial de Lula.

Pero lejos de cumplir esos pronósticos, el candidato antisistema creció producto de la polarización con lo que representa Lula Da Silva. Quizás el rechazo a la supuesta corrupción de Lula, el PT y todo el sistema político brasileño (malo conocido) es superior al rechazo que genera el candidato de ultra derecha (¿bueno? por conocer).

Esta situación no tiene por qué sorprendernos, ni es exclusiva de Brasil. Ya pasó en Estados Unidos que un candidato que rompe todos los manuales de comunicación política termina quedándose con la presidencia.

Aunque con una diferencia fundamental: el sistema institucional y la burocracia administrativa norteamericana funcionan como tapones a los delirios del Presidente Trump. Bolsonaro, como presidente en un marco institucional dinamitado, no tendrá mayores frenos y contrapesos a las peligrosas decisiones que pueda tomar.

El espejo en la Argentina

El personaje más parecido a Bolsonaro que podemos encontrar en la argentina es el diputado salteño Alfredo Olmedo. Con excepción del pasado militar, sus posiciones políticas no difieren tanto. Pareciera imposible que una personalidad así pudiera competir por la presidencia argentina.

Sin embargo, hay otras similitudes entre los escenarios políticos que sí son extrapolables.

De acuerdo a las últimas encuestas que maneja una de las principales consultoras del país, el Gobierno mantiene una posible intención de voto en torno al 30 o 35%, aun en este escenario de crisis. El kirchnerismo mantiene su 30% de siempre; había subido un poco y se cayó con el escándalo de los cuadernos.

La única opción que aparece como tercera vía es la “mesa de los galanes peronistas” que llevaría como precandidatos a los peronistas Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey.

Muchos analistas están pensando que ese espacio podría ser la alternativa del medio entre el kirchnerismo y Cambiemos, siempre y cuando el Gobierno no logre hacer repuntar la economía.

Así metaforizaba este encuestador que trabaja, entre otros para el Gobierno. “Massa intentaba forzar la avenida del medio cuando la ruta no estaba construida. Hoy la ruta está; la pregunta es quién la ocupa”.

El problema es que según otras encuestas, casi el 50% de la gente está empezando a pedir que surja una alternativa por fuera de la política. Eso es lo que hace que empiece a surgir, por ejemplo, el nombre de Marcelo Tinelli, un hombre con popularidad pero que no se sabe en absoluto qué es lo que piensa.

En este marco, ¿por qué no podría surgir algún otro liderazgo de ultraderecha que resultara competitivo? ¿Qué pasaría con el votante de Cambiemos si siente que Macri ya no tiene chances y que las opciones son entre ese candidato de derecha y la vuelta de Cristina al poder? Son preguntas que todavía no tienen respuesta.

Sí está claro, que los espacios de esa nueva ruta “del medio” –que se construye a partir de los malos resultados de la gestión de Macri– no necesariamente serán ocupados por el peronismo. De hecho, cada vez menos votantes se identifican con el peronismo. “Si el nuevo espacio quiere construir una alternativa, no le va a alcanzar con el cuadro de Perón y Evita”, analiza el consultor político. En otros términos: si la plataforma es la del PJ clásico, la expectativa del sector orillará los 5 puntos que hizo Randazzo en 2017.

El espejo de Brasil hoy parece estar arrojando una imagen distinta a la de la Argentina. Pero si la crisis económica se profundiza no se puede descartar que ambos escenarios terminen emparejados. “Ningún oficialismo es competitivo con el dólar a $60”, analiza el consultor; según el propio Marcos Peña en su presentación en Diputados, a fin de 2019 estará en 50. La imagen de Macri hoy está 5 puntos por debajo de la de Cristina en 2015.

Si estos números económicos se consolidan, ¿A qué candidato irá a buscar aquel que no quiere bajo ningún concepto que Cristina vuelva al poder? Ese es quizás el mayor peligro que arroja el incierto plan económico de Cambiemos, un espacio político que todavía –y pese a la crisis– aún goza de buena salud. Cambiemos tiene una imagen positiva 5 puntos mayor a la de Mauricio Macri.

Quizas de ese mismo espacio pueda surgir el plan B en caso de que Macri no logre revertir su mala situación. El PRO ya está evaluando la opción Vidal o Larreta; la UCR se entusiasma con Lousteau o Prat Gay. ¿Podrá ocupar Cambiemos su propia avenida del medio?

Fuente: A24.com

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