Política

Carrió vs. Garavano: la primera batalla de una guerra que no se sabe hasta dónde puede llegar

Todo comenzó cuando la ignota abogada Mariana Stilman presentó su renuncia al equipo legal de la Unidad AMIA 

Sábado 06 de Octubre de 2018

Una guerra siempre tiene una batalla inicial. Un cruce beligerante que le da inicio al conflicto. La primera ofensiva entre la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió y el Ministro de Justicia, German Garavano no es nueva. De un lado y del otro reconocen que el inicio de las hostilidades puede encontrarse en una fecha que recuerdan con intensidad: el 6 de febrero de 2018.

Ese martes, la ignota abogada Mariana Stilman presentaba su renuncia al equipo legal de la Unidad AMIA generando un cimbronazo político puertas adentro del ministerio. “Lilita la mandó a renunciar porque sintieron que Garavano la ninguneaba y se metía en su trabajo con el objetivo de cuidar a sus amigos”, recuerda hoy otro abogado cercano a Carrió que prefirío el anonimato.

Stilman se alejó de la causa AMIA denunciando “presiones e intervenciones directas por parte del ministro”. Por esos días, la joven abogada debía presentar su alegato como querellante -representando al Ejecutivo- en el juicio por el encubrimiento del atentado más brutal de la historia argentina. En efecto, lo que se le pedía era bajarle el perfil de la acusación que pesaba sobre los exfiscales Eamon Müllen y José Barbaccia.

En principio, se habían solicitado 8 años de prisión pero de manera llamativa cambiaron el alegato final retirando el pedido de penas para los ex funcionarios judiciales. Stilman se sintió traicionada y apuntó contra Juan José Console, actual integrante del Tribunal de Disciplina del club Boca Juniors y asesor directo del ministro.

Console, en ese momento, también ocupaba la secretaría letrada del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires y solía frecuentar los asados políticos organizados por Daniel Angelici.

Stilman fue corriendo a contarle a Carrió lo que le había hecho y su jefa fue tajante: “Te vas ya mismo”. Para Lilita toda esquirla que pueda alcanzar a Angelici es bienvenida.

En esa interna feroz de abogados también terminó perjudicado Enrique Ventos, quien se había encargado con mucha dedicación de acusar por lo investigado en “el Tramo 1” del judicio por el encubirmiento. Es decir, los detalles del pago a Carlos Telleldín para acusar a los policías bonaerenses.

La dimisión de Stilman desató una interna feroz. Era el comienzo del fin.

“No formamos parte ni del amiguismo, ni del nepotismo, ni de encubirmiento judicial alguno”, escribió Carrió en un comunicado que ya en febrero firmaba el comienzo de una guerra que aún se disputa hoy.

Stilman es la abogada de mayor confianza de Elisa Carrió. Una jóven pujante y formada que revisa y controla cada una de las denuncias que luego Carrió teatraliza en los medios. Comenzó asesorándola en el mes de diciembre de 2005 cuando Lilita necesitó un soporte intelectual para sus presentaciones en la Comisión de Asuntos Constitucionales y Juicios Políticos. “También quiero que lleves mis causas pesonales y todos los juicios que me van a meter los amigos de Néstor”, le dijo Carrió en la primera reunión.

Stilman la miró fascinada en silencio. Eran tiempos kirchneristas y Carrió precisaba rearmar su tropa para enfrentar la batalla con aquel oficialismo. Más tarde, en 2007, Stilman escaló dentro de la estructura política de Lilita. Se convirtió en la apoderada de la Coalición Cívica tras cautivar a Carrió con sus conocimientos de derecho electoral y conformación de partidos políticos.

Carrió considera a Stilman como una hija. Y aquella renuncia obligada fue como una daga clavada en medio de su corazón. La venganza llegó ocho meses después de aquella primera batalla que le dio inicio a una guerra que nadie sabe como puede terminar.

Por Facundo Pastor

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