Política

El balcón de Mauricio y una batalla nacional que se da en el conurbano

Aunque nadie lo dice de manera tajante existe un cuestionamiento subterráneo al liderazgo de Mauricio Macri. Los intendentes y la situación social 

Domingo 04 de Noviembre de 2018

“Si Mauricio se asoma al balcón y te dice ‘tirate’, después te va a mirar desde arriba y va a decir ‘¡qué boludo! Se mató…'. Vos tenés que decirle, 'Voy bajando', bajar por la escalera y saludarlo desde abajo”. La frase no la dice un opositor ni un recién arribado al mundo PRO, sino uno de los hombres que acompaña a “Mauricio” desde el inicio de su carrera política.

En medio de un veranito que varios definen como una “tensa calma”, la confianza en "Mauricio" al interior del PRO sigue dinamitada.

La crisis de este modelo de gestión se pudo ver con el anuncio de que habría público visitante en el superclásico: lo avisó por Twitter a la mañana y les tiró el fardo a Patricia Bullrich y Larreta, que no tuvieron margen para decirle “voy bajando por la escalera”.

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Cambian los focos de los dardos (antes fue Peña, hoy Dujovne) pero el destinatario final es el mismo: aunque nadie lo dice de manera tajante existe un cuestionamiento subterráneo al liderazgo de Mauricio Macri.

Ese rol de bajar estas ideas de Mauricio antes lo tuvieron Horacio Rodríguez Larreta y algunos ministros de confianza (o asesores en las sombras). En cambio quienes integraron ese círculo rojo, creen que Peña nunca ocupó este rol de tapón. Tampoco lo hace Nicolás Dujovne, que hoy actúa como jefe de gabinete de hecho, con Marcos recluido en la estrategia electoral.

Al interior del PRO puro muchos se quejan de la falta de diálogo con Nicolás Dujovne. “Si yo necesito algo de Nación habló con Guillo (Dietrich) y me lo resuelve; hablo con Frigerio y me lo resuelve. Con él no tenemos la misma confianza”, explica un funcionario de Vidal.

La expresión es acompañada por otras dos fuentes del partido vinculadas a la “gestión”. Y por si no queda claro el dardo agregan: “No hay relación con Dujovne y él tampoco se encarga de generarla, tendrá cosas más importantes”.

En ese sentido cerca de Vidal siguen insistiendo con un viejo concepto: “Ni María Eugenia, ni Larreta, ni Marcos se necesitan mandar mensajes a través de los medios”. Nada se dice de Dujovne y mucho menos de Macri.

En definitiva lo que queda expuesta es la vieja interna entre la gestión y la política que Mauricio parece haber zanjado completamente a favor de la gestión. Quienes hace años transitan la vida política con Macri creen que hoy el Presidente está más enfocado en “entrar en la historia del país” que en pensar en su reelección; o por lo menos en “hacer lo que hay que hacer”, pagando el costo político respectivo.

Algo así pasó con el viejo conflicto del pago retroactivo y en 24 cuotas de las tarifas del gas. Cuentan los que transitan los pasillos de la Rosada que esa fue una idea que le llevó el secretario de Energía Javier Iguacel a Macri, que le pareció razonable cumplir el contrato y no le pareció demasiado alto el importe dividido en 24 cuotas. Así ordenó cumplir con la ley: hacer lo que hay que hacer. Dujovne lo dejó correr. Algo parecido había pasado cuando cambiaron la fórmula jubilatoria, que eran "solo 20 pesos por mes"

Lo insólito es que el reclamo por las tarifas del gas las empresas lo venían manejando con perfil bajo y entendiendo la situación del país. Sabían que no era fácil dolarizar de manera retroactiva las tarifas, teniendo en cuenta la magnitud de la devaluación.

Las distribuidoras (que son en definitiva las que facturan) aclararon a A24.com que ellas plantearon la situación pero que no ven un peso de ese aumento, que va directo a las productoras; solo hubo un apartado formal en audiencias públicas pero no más que eso. Las transportistas no se metieron. Las productoras también plantearon la situación, aunque no el modo de resolverlo.

Fuentes del sector creen que el Gobierno actuó “de oficio”, una sobreactuación de su espíritu proempresa. Quizás basada en este impuso de “Mauricio” de avanzar más rápido en las reformas de lo que la situación social permite. Eso es lo que le reclaman los sectores más políticos de Cambiemos.

Todo esto genera el fuerte desencanto en los sectores políticos de la alianza gobernante que ya ni siquiera se encargan de disimular su malestar. Las fotos en política hablan mucho y esta foto fue una clara muestra de eso.

Antes Frigerio se cuidaba de no quedar expuesto en el ala política. Sabía que le restaba estima en el círculo íntimo de Mauricio y por lo tanto poder de negociación interno. Tras la sanción del Presupuesto no lo dudó. Se mostró con el presidente de Diputados Emilio Monzó y con el secretario de Interior Sebastián De Luca, uno de los artífices de la amplia victoria en Diputados. “No tienen que quedar dudas: los responsables de esta victoria política están en esta mesa”, consideraron en el entorno de uno de los integrantes de esa mesa. De paso, se encargaron de avisar que durante la madrugada de la tensa sesión por el Presupuesto en Diputados nadie del Ejecutivo llamó para ver cómo estaba la cosa.

Emilio Monzó está desencantado pero no rompe. Aunque confirme que no irá por un cargo electivo en 2019. Cerca del presidente de Diputados se ríen de esas especulaciones y creen que está subiendo la apuesta para negociar. No se va a ir de Cambiemos porque perdería su mayor capital que es la confianza que tiene de él el sistema político. ¿Qué va a hacer después de 2019? Falta mucho para eso.

Preocupados por la crisis algunos intendentes del conurbano bonaerese del Pro se recuestan en Larreta y varios creen que puede ser el plan B de Macri si el Presidente no logra remontar la difícil situación económica y le advierten por el efecto envidia que puede generar en el conurbano el Boom de obras de Capital.

Larreta también tiene ese temor. Por eso, y por las dudas, en los próximos meses se lo verá participando en inauguraciones de obras en el conurbano, con la excusa de la colaboración Ciudad y Provincia. Apuesta fuerte a Gladys González para ganar en Avellaneda.

Panorama social

Los intendentes están muy pendientes de la situación social. Creen que en sus distritos lo tienen controlado, especialmente aquellos en que el peronismo está dividido. Pero saben que su futuro está atado a la situación económica nacional. El más complicado, creen, es Martiniano Molina de Quilmes que por su falta de experiencia en política tardó más tiempo en arrancar en la gestión pública. No es fácil mover expedientes. También está complicado Nicolás Ducoté en Pilar. El resto de las intendencias creen que se podrán sostener si se estabiliza un poco la situación económica y social.

El viernes Macri se juntó con los sin tierra que encabezan Alex Campbell, Lucas Delfino, Gladys González y Finochiaro. Casualmente tres de estos fueron apadrinados por Larreta a los que quiere ayudar a ganar como sea. En el caso de Matanza, al menos a arrimar el bochin.

“La batalla nacional se da en el conurbano. En el resto del país estamos bien”, dice un hombre que su trabajo es recorrer cada distrito para tener el termómetro de la calle.

Desde la Casa Rosada les bajan tranquilidad. “Vamos a poner lo que haya que poner en el conurbano para ganar la elección”, avisaron desde el ala política de Balcarce 50. Claro que para eso necesitan la firma de Dujovne. ¿La tendrán?

Pablo Winokur / A24

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