El gobernador Miguel Lifschitz, tal como lo había prometido la semana pasada, envió el mensaje a la Cámara de Diputados para reformar parcialmente la Constitución de la provincia. Además, este jueves se publicó en el Boletín Oficial de la provincia el decreto N° 0694, mediante el cual el gobierno incluyó en el temario de sesiones extraordinarias el proyecto de necesidad de reforma.

Para el gobernador, los tiempos están justos si se quiere reformar este año la Carta Magna santafesina y en varias oportunidades dijo que el debate legislativo para saber si se pone en marcha el proceso o no debía tener una resolución a mediados de mayo. Por eso la premura de Lifschitz para enviar el mensaje e incluirlo en las sesiones extraordinarias.

Sin embargo, para que el proyecto ingrese a Diputados la Cámara debía sesionar. Finalmente eso no ocurrió este jueves donde solo se hizo la sesión preparatoria donde se eligieron las autoridades que presidirán la Cámara -se ratificaron las actuales- desde el 1 de mayo próximo, cuando se inicia el período de sesiones ordinarias. Como los diputados ya no sesionarán hasta que Lifschitz deje inaugurado el nuevo período ordinario, el proyecto de reforma deberá esperar para tener ingreso en la Cámara y ser girado a comisiones.

Es cierto que la demora será mínima -apenas 11 días-, pero con un cronograma tan ajustado, cada día que pasa termina jugando en contra de las aspiraciones de Lifschitz.

Ahora se empiezan a jugar los momentos decisivos para la chance que se juega Lifschitz de reformar la Constitución y, por qué no, tener la posibilidad de ser candidato a gobernador en 2019. El actual mandatario tiene en contra al tiempo y aún le faltan votos en ambas cámaras para imponer el debate que la provincia no tiene desde 1962.

Lifschitz logró llegar con un proyecto de reforma a la Legislatura y eso no es poco, pero ese logro pronto quedará en el olvido si la iniciativa no llega al recinto. Más allá del trabajo extralegislativo que el propio mandatario hará estos días con los legisladores de todas las bancadas, una de las últimas cartas fuertes se la jugará el próximo 1 de mayo.

El Día del Trabajador irá a la Cámara de Diputados a la Asamblea Legislativa en la que dejará inaugurado el Período N° 136 de Sesiones Ordinarias. Allí estará cara a cara con los diputados y senadores, los mismos que serán los encargados de darle vida a la reforma que plantea Lifschitz o de enterrarla para siempre.