Entrevistas con UNO

En 2020 murieron 35 presos en cárceles provinciales y 27 fueron muertes violentas

La sobrepoblación es uno de los principales problemas. En La Capital hay 257 presos en comisarías con capacidad de alojamiento para 106 personas

Domingo 23 de Mayo de 2021

La sobrepoblación en las cárceles y en las comisarías es uno de los principales efectos con los que se vulneran los derechos humanos de las personas detenidas en la provincia de Santa Fe. La defensora general, Jaquelina Balangione, se refirió al tema y señaló que en 2020 hubo 35 presos que murieron en la provincia y que 27 de esas muertes fueron violentas.

—La superpoblación de presos se da en las cárceles, pero también en las comisarías. ¿Eso traslada los problemas a los barrios?

—En las cárceles, si hay superpoblación, es muy difícil trabajar bien y es imposible llegar a todos. Por ejemplo el cupo educativo en Coronda, donde hay 1.777 presos en un lugar para 1.456, es para 50 personas. El cupo laboral es más o menos lo mismo. Hay un gran cúmulo de gente que no tiene recorrido educativo mientras está en la cárcel, ¿cómo vuelve esa persona a la sociedad?

Entrevistas con UNO: Jaquelina Balangione, defensora pública provincial

—¿Y cuál es la situación en las comisarías donde este año hubo varios intentos de fuga?

—Ahí la situación es peor porque las comisarías no tienen ni educación, ni recreación, ni cupo laboral. Están depositados en un calabozo por dos días, por cinco o por un año. Incluso hay quienes están ahí hasta que cumplen la condena. A su vez, la repercusión en la sociedad es mucho más directa porque las comisarías y lo mismo las alcaldías, están en los barrios. La comisaría tiene una función social que es la prevención y la saturación del delito en los lugares. No pueden hacer esto porque tienen que atender a los presos. En la circunscripción de Santa Fe hay 257 presos en comisarías y hay lugar para 106. Lugar implica colchón, frazada y comida para 106.

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La Defensora General de la provincia, Jaquelina Balangione, brindó detalles sobre la cantidad de muertes en las cárceles y comisarías santafesinas.

La Defensora General de la provincia, Jaquelina Balangione, brindó detalles sobre la cantidad de muertes en las cárceles y comisarías santafesinas.

—¿Qué pasa con el resto de las personas?

—Están todos en la misma bolsa y se comparte la comida, las camas. Todo esto no lo digo aceptándolo, sino que es motivo de hábeas corpus de la defensa y eso genera una actividad muy intensa de monitoreo e inspecciones permanentes.

—¿Cómo calificaría la situación de encierro de los presos en Santa Fe?

—Creo que en las cárceles, en el servicio penitenciario, no está bien porque hay superpoblación y eso se intensifica en las tres cárceles más grandes de la provincia como Piñero, Coronda y Las Flores.

Entrevistas con UNO: Balangione sobre la sobrepoblación carcelaria en la provincia

—¿Cómo quedó Las Flores después de los motines del año pasado donde hubo destrucción de gran parte de las instalaciones?

—El mismo gobierno calificó en un 70 por ciento la destrucción del edificio. Yo estuve hace un mes cuando me invitaron a la inauguración de una radio de los internos y a la sala de odontología que había sido totalmente quemada. Más allá del esfuerzo que se hizo de parte del gobierno, porque están todos los pabellones pintados, el edificio es bastante viejo y se nota el deterioro que hay y las consecuencias de las protestas que hubo. Pero los presos en comisarías la pasan muy mal. Además, más de un 50 por ciento de los hechos de violencia institucional se dan en esas primeras horas de la detención, ya sean en la calle como en comisarías con apremios ilegales y golpizas. Al haber tanta sobrepoblación en las comisarías, que son lugares muy chicos, hay muchísimos problemas de violencia entre internos y las fugas, que repercuten directamente en los barrios. Otro dato ilustrativo de la sobrepoblación es la cantidad de muertes en custodia. En 2020 hubo 35 muertes de personas bajo encierro, tanto en comisarías como cárceles. Proporcionalmente fueron más en las comisarías que en las cárceles.

—¿Cuántas de esas muertes fueron violentas?

—De las 35 relevadas 27 fueron violentas y el resto por factores endógenos como enfermedades y muertes naturales, muchas de ellas aún en investigación. Hubo un caso de un joven que arrojó tuberculosis positiva y eso no puede pasar porque es contagioso. Eso es violencia institucional, al Servicio Penitenciario no se le puede escapar porque los controles médicos son permanentes. El problema es complejo y con cárceles con 7.000 presos es imposible trabajar. No pienso que haya que largar a esa gente, sino que el Estado tiene que trabajar con ellos. Cuando un chico roba una bicicleta no se lo puede mandar alegremente a su casa, hay que trabajarlo. Por supuesto que tiene derecho al defensor, se lo considera inocente porque la Constitución lo dice hasta que tenga una condena firme. Pero mientras tanto, qué hago con ese pibe. Y si tiene una condena de poco tiempo y es excarcelable, qué hago. Si la única respuesta es la cárcel o la casa y en el medio no hago nada no hay solución. Tenemos que trabajar con los criterios de la justicia restaurativa. La idea es que haya a través del Estado un sistema conciliatorio como la mediación, la probation, que promuevan un mayor acercamiento entre víctimas y victimarios, la posibilidad del perdón. Esto no es algo romántico o naif, es algo que está probado y es una forma de encarar los problemas sociales con un seguimiento de los casos con intervención estatal.

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