Domingo 10 de Diciembre de 2023
En 1948, a solo tres años de finalizada la Segunda Guerra Mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el día 10 de diciembre la Declaración Universal de los Derechos Humanos y fue aquella la fecha en la que Raúl Alfonsín, a poco menos de dos meses de triunfar en las elecciones que lo consagraron Presidente de la Argentina, asumió el Gobierno tras la última dictadura cívico militar.
Sin embargo, el 10 de diciembre de 1983 no era la fecha prevista originalmente para el arribo al poder del dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR) después de imponerse por más del 50% de los votos en los comicios del 30 de octubre de ese año, porque estaba establecido como día para el traspaso el 25 de mayo de 1984.
Hasta la reforma constitucional de 1994, el Colegio Electoral funcionó como un órgano estatal representativo que tenía como misión designar al Presidente y Vice. Sus miembros eran elegidos por el voto directo de los ciudadanos y si bien representaban a un partido político, tenía la libertad de votar a favor de cualquier persona elegible para el cargo.
Si alguno de los candidatos presidenciales no obtenía la mayoría absoluta del Colegio Electoral, la elección final de ambos le correspondía al Congreso Nacional.
El 51,75% de los votos obtenidos por la fórmula de la UCR compuesta por Alfonsín y Víctor Martínez le permitió sumar 317 electores sobre los 600 que integraban el Colegio Electoral.
Esa mayoría absoluta conseguida por Alfonsín le permitió iniciar las gestiones necesarias con la junta militar para pedir un adelantamiento de la entrega del mando presidencial.
En ese contexto, y ante el pedido reiterado de Alfonsín, Bignone decidió adelantar la asunción por medio de un decreto promulgado el 16 de noviembre, algo más de dos semanas después de los comicios. La fecha elegida para el traspaso, por pedido del primer presidente democrático tras siete años de dictadura, fue el 10 de diciembre en conmemoración por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ese día recibió temprano el bastón y la banda presidencial de manos de Bignone, el último jefe militar de la dictadura que había estado en el poder desde el 24 de marzo de 1976.
"Fue una ceremonia muy sobria, casi íntima. El general Bignone me hizo entrega de la Casa de Gobierno ante unos pocos invitados. Yo luego lo saludé brevemente. Y eso fue todo. Tratamos de no dar allí ningún tipo de espectáculo", recordó Alfonsín tiempo después, según citó el periodista Germán Ferrari en su libro "1983, el año de la democracia".
Desde la Casa Rosada se dirigió al Congreso Nacional. El discurso pronunciado ese día ante la Asamblea Legislativa duró una hora. "Vamos a hacer realidad la esperanza de recuperar la vida, la justicia y la libertad, porque, por dura que sea nuestra situación, ningún obstáculo será insuperable frente a la voluntad inmensa de un pueblo que se pone a trabajar, junto con el gobierno pero también más allá de los gobernantes, en la tarea de construir su propio futuro", dijo en uno de los pasajes finales.
En 2007, el Congreso de la Nación declaró por ley al 10 de diciembre como Día de la Restauración de la Democracia. Desde ese momento, además, fue estipulado como la jornada de recambio de todos los cargos electivos, tanto ejecutivos como legislativos.
•LEER MÁS: A 40 años de la recuperación democrática, Javier Milei asume este domingo como presidente