Este martes 1 de mayo el gobernador realizará la apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura y será su último mensaje para tratar de convencer a diputados y senadores de la necesidad de dar el debate por la reforma constitucional. Ese no será el único tema en el discurso de Miguel Lifschitz, pero sí será el que ocupe el lugar central de su exposición.

Lifschitz siempre fue muy reservado y celoso de que no se filtren los contenidos de sus discursos, pero esta vez no hay mucho para esconder. Por un lado, desplegará todo lo que su gestión hizo en materia de obras públicas. Tal vez el costado más fuerte de su gobernación.

Por otro, también tendrá que hacer una referencia a la problemática de la seguridad. En este punto el gobernador intentará mostrar con números el gran descenso en los principales índices de violencia con una importante baja en 2017 de los asesinatos en las ciudades de Santa Fe y Rosario respecto a años anteriores. Sin embargo, esos logros que se exhibieron a fines del año pasado ya quedaron en el olvido.

Rosario y Santa Fe volvieron a los primeros planos nacionales por la cantidad de homicidios que se produjeron en los primeros cuatro meses del año. La forma de resolver los conflictos interpersonales o entre las bandas delictivas en la provincia es la violencia armada y mientras que el Estado no encuentre una manera de intervenir de forma integral en esa problemática, la suba o la baja de los índices se deberá tomar con pinzas porque el problema siempre estará latente. Aquí habrá que escuchar con atención a Lifschitz para saber cuáles serán las líneas de trabajo que propondrá para volver a generar un golpe de efecto y, fundamentalmente, sentar y solidificar las bases para una solución definitiva al principal problema de los santafesinos.

Pero como ya se dijo, este martes el gobernador pondrá el acento en la reforma constitucional. A diferencia del discurso de asunción, en diciembre de 2015, y de las dos aperturas de sesiones ordinarias anteriores, las del 1 de mayo de 2016 y 2017, esta vez Lifschitz les va a hablar a los 50 diputados y a los 19 senadores cara a cara con un proyecto en concreto. A algunos les gustará más, a otros menos. Pero por primera vez en muchos años, hay un proyecto de necesidad de reforma de la Constitución de la provincia que se puede debatir en la Legislatura.

Desde el regreso de la democracia lo intentaron muchos gobernadores y solo Jorge Obeid y Hermes Binner habían logrado enviar un proyecto a la Legislatura, aunque esas iniciativas ni siquiera llegaron a debatirse en el recinto. Esta vez Lifschitz y gran parte del Frente Progresista van a intentar que el proyecto pase las instancias de las comisiones y llegue al recinto de la Cámara de Diputados a fines de mayo o principios de junio.

Eso obligaría a la oposición a tener que decir definitivamente que no y dar las explicaciones del caso. Hasta el momento las excusas que se escucharon de los distintos referentes políticos tienen que ver con la falta de tiempo para dar la discusión, con que la reforma no es otra cosa que un intento reeleccionista del actual gobernador y con que hay temas coyunturales a resolver que para la gente son más importantes que pensar en cambiar la carta magna santafesina.

Miguel Lifschitz irá este martes a rebatir esos ejes discursivos de la oposición. Es la carta política más fuerte que se va a jugar antes de finalizar su mandato, en diciembre de 2019. Hace 56 años que no se reforma la Constitución en la provincia. El gobernador se lo volverá a repetir a los 69 legisladores y sobre todo a los 50 diputados que serán los primeros y los únicos que tratarán el tema si no lo aprueban. Si la oposición la da, será la gran batalla política en Santa Fe antes de la pelea del año que viene por la gobernación.