Política

Opinión: Por una gran elección del Frente de Izquierda

Un punto de apoyo para todos los reclamos populares, en una crisis de fondo.

Miércoles 10 de Noviembre de 2021

Por Carla Deiana
Socióloga y candidata a Diputada nacional del FIT en Santa Fe

Mientras Alberto Fernández discutía en Europa las condiciones del pacto con el Fondo Monetario Internacional, en las Escalinatas del Parque España (Rosario) 3.000 personas protagonizaban un enorme acto en apoyo al Frente de Izquierda organizado por el Partido Obrero. En Plaza de Mayo, se congregaban más de 35.000 compañeras y compañeros para realizar uno de los actos más masivos de la izquierda en las últimas décadas con el mismo objetivo. El acto, visto en perspectiva, es un síntoma político.

Quienes participaron son los mismos que se organizan en forma independiente de los punteros en las barriadas, los trabajadores que luchan por el salario y las jubilaciones contra la entrega de la burocracia sindical, la juventud que pelea por la defensa de la educación pública en un cuadro de derrumbe por el ajuste en pandemia y las mujeres que conquistamos el aborto legal.

Los actos mostraron que la buena elección nacional que la izquierda hizo en las PASO y que ahora queremos repetir e incrementar en las generales, no gira en el vacío y que tiene proyección a todo el movimiento obrero y popular. Esta proyección, bien mirada, condiciona al conjunto de la situación política, porque se conecta con el temor, en los sectores de poder, a la emergencia de grandes movilizaciones populares.

Mientras el gobierno nacional sobreactúa que “no va pagar la deuda con el hambre del pueblo” crecen los choques en la coalición gubernamental, porque nadie quiere cargar con la responsabilidad del ajuste que ya están aplicando para pagar puntualmente los vencimientos al Fondo. Del IFE prometido no hubo ni noticias, tampoco del bono a los jubilados y los salarios siguen en baja. El operativo de control de precios está destinado a fracasar, sin medidas de fondo ni apertura de cuentas. Los límites de estos choques están a la vista: ni cuestionan la deuda, ni se plantean no pagarla, ni tienen plan B. Que es el gran punto de la situación política.

La reunificación de la CGT, y el debate de la integración de los movimientos sociales oficialistas, apuntan en la misma dirección: acallar los cuestionamientos crecientes frente al deterioro del salario o la precarización laboral, mientras que están discutiendo aceptar las reformas laborales, incluida la eliminación de las indemnizaciones que reclama el macrismo.

Todos saben que el ajuste que implementan y el que se viene abren un polvorín político, que arrastra al gobierno hacia abajo en la consideración popular. Así lo muestran el paro docente en Santa Fe, la lucha contra el impuesto al salario de los aceiteros, las luchas por la tierra, que el gobierno reprime desalojando sin cuartel, o las luchas ambientales que recorren Rosario y todo el país.

El problema de fondo es que ni el gobierno ni Juntos por el Cambio tienen plan B, pero la viabilidad del plan A (el pacto con el Fondo) está en duda, como lo muestra la catarata de contradicciones que se están desarrollando en esta etapa. El ajuste que ya es intolerable, es además insuficiente, porque no hay ajuste que consiga balancear los desbalances financieros producto de la fuga de capitales y la deuda. En un año marcado por un superávit comercial de 12.322 millones de dólares a septiembre, el dólar blue se dispara y el gobierno convalida una devaluación con el nuevo dólar “turista”. El Fondo presiona por una devaluación: si el gobierno lo avala será un golpazo a los ingresos populares. Si se acentúa el cepo, se acentuará la recesión y la desorganización económica por la incapacidad de importar.

Esta insolvencia no tiene arreglo: por eso el plan económico que el FMI le reclama al gobierno es un plan de ofensiva brutal contra las masas. No existe el Fondo progresista. La agenda incluye la reforma laboral, la liberalización del mercado de cambios que va a acarrear una nueva devaluación y un tarifazo en regla para reducir los subsidios. Es claro que este paquete coloca a la Argentina al borde de una rebelión popular.

Un default al que se llegue como resultado de la incapacidad de llevar adelante este programa tendría consecuencias igualmente graves. Solamente la investigación y el no pago soberano de la deuda pueden plantear las condiciones de una salida en favor de los trabajadores a esta crisis de fondo, planteo que solo hace el Frente de Izquierda.

Frente a todo este cuadro, el voto a la izquierda es sencillamente la única alternativa que refuerza la defensa del salario, las jubilaciones, el acceso al trabajo y las condiciones laborales, todos amenazados por la crisis en curso. La utilidad del voto a la izquierda para la conquista de concejales y diputada/os nacionales, tiene este punto de partida elemental. Las bancadas de la izquierda estarán al servicio de reforzar las luchas en el Congreso y en las calles. Pero además, tiene un objetivo estratégico. Prepara la emergencia de una alternativa política de la clase trabajadora en una crisis de fondo. Es preciso aportar a este canal político, de cara a las movilizaciones populares por venir.

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