Política
Jueves 09 de Agosto de 2018

Reforma: ¿cuántos votos necesita el oficialismo para tratarla y cuántos para darle media sanción?

El 29 de agosto el proyecto de necesidad de reforma llegará al recinto de la Cámara baja. El desenlace puede marcar el escenario político para 2019.

A pedido del gobernador Miguel Lifschitz, el Frente Progresista apeló al reglamento de la Cámara de Diputados de la provincia para pedir una sesión extraordinaria y llevar al recinto el proyecto de necesidad de reforma de la Constitución. Será el 29 de agosto próximo, a las 10, y el único proyecto que se incluyó en el temario de la sesión es el que redactó el Poder Ejecutivo, a pesar de que otros legisladores presentaron el suyo como Luis Rubeo, Héctor Cavallero y Carlos Del Frade.

Para tratar el tema el oficialismo primero deberá conseguir las dos terceras partes de los legisladores presentes –para dar inicio a la sesión debe haber al menos 26 diputados, que es el quorum– y para poder aprobarlo y darle media sanción el número de votos se deberá elevar a 34.

La jugada no parece nada sencilla. A menos de 20 días de exponer al debate el máximo proyecto político del gobernador, el Frente Progresista solo cuenta con 24 votos. De los 28 escaños que consiguió al ganar las elecciones en 2015 ya perdió las bancas de Rubén Giustiniani y Silvia Augsburger (formaron el bloque Igualdad con los diputados del Frente Social y Popular) y Alejandro Boscarol responde al sector político radical de la Universidad, vinculado a Mario Barletta y José Corral que se oponen a la reforma.

Además, Antonio Bonfatti no podrá votar por ser el presidente de la Cámara. Eso deja las intenciones del gobernador a 10 votos de la realidad. Muy lejos. Pero esto es política y aún hay 19 días para cambiar la votación.

Si el panorama aparece complicado por la resistencia que genera una posible reforma en el PJ, en Cambiemos y en Igualdad, aún más enojo generó conocer que en el temario de la sesión especial solo está contemplado el proyecto del gobernador. Pero desde la oposición, más allá de criticar eso también advirtieron que "no hay que comerse el amague" y aseguraron que hay herramientas legislativas para que eso cambie.

Uno de los legisladores con mayor recorrido legislativo dijo off de récord que "si uno consigue los dos tercios, en política se puede hacer cualquier cosa". Mientras que otro opositor dijo que se puede conformar una comisión que introduzca cambios y señaló que hay un sector del radicalismo que viene trabajando en un proyecto propio que podría tener más consenso.

Al ser consultado al respecto por UNO Santa Fe, el diputado socialista Eduardo Di Pollina, respondió: "Eso va a ser parte del debate y de las decisiones políticas que tome cada diputado. De todos modos en el temario que nosotros elevamos al presidente de la Cámara de Diputados está previsto exclusivamente el tratamiento del proyecto del Poder Ejecutivo".

Pero el presidente del bloque Socialista, Rubén Galassi, admitió: "En la medida que haya propuestas para avanzar en una reforma parcial vamos a dialogar con los demás legisladores" y dijo que es un gran error considerar que este proceso tiene que ver con la reelección del gobernador.


"Una sesión inútil"
Una de las voces que se alzó en la oposición fue la del justicialista Luis Rubeo que dijo: "Sencillamente creo que es una barbaridad que se plantee en estos términos". El diputado afirmó que "de esta manera queda evidenciado que el objetivo no es la reforma de la Constitución sino ver si habilitan al gobernador Lifschitz a un nuevo mandato para ver si consigue la reelección".

Rubeo aseguró que como no se consiguió el consenso necesario, no va a haber reforma. Y si bien destacó el esfuerzo del gobernador por poner el tema en la agenda pública, también dijo que "por un capricho termina tirando todo el esfuerzo por la borda".

"Además hacen otra barbaridad", dijo Rubeo y añadió: "Cómo nosotros, que tenemos nuestros proyectos, vamos a habilitar el tratamiento de un proyecto cuando ellos solo quieren tratar el suyo. Eso no existe. No van a contar con los dos tercios, por lo tanto no se va a tratar. Es una sesión inútil".

Giustiniani dijo no estar sorprendido por la forma que buscó el oficialismo para darle tratamiento al proyecto de reforma y aclaró que no hay consenso para acelerar los tiempos en los términos que propone el gobierno y defendió el camino que el proyecto está haciendo en las comisiones.


La decisión de Lifschitz
La semana pasada el gobernador citó a los presidentes de los bloques que integran el interbloque del Frente Progresista en la Cámara baja y les planteó que se cansó de las vueltas que el proyecto de reforma está teniendo en la Legislatura. Hace casi tres meses que la iniciativa ingresó a Diputados, fue girado a cinco comisiones y solo pudo obtener dictamen en la de Asuntos Constitucionales.

Ahora está empantanada en la comisión de Educación donde el oficialismo no tiene mayoría y esa situación empezó a exasperar a Lifschitz. El gobernador ya no solo ve que se le va esfumando la posibilidad de contar con una chance para la reelección, sino que la mayor iniciativa política de su gestión estaba naufragando sin pena ni gloria y pronto iba a pasar al olvido.

Por ese motivo les pidió a los legisladores frentistas que le pongan fecha al tratamiento. Por sí o por no el 29 de agosto será un día clave para la política santafesina. "Ahí se va a exponer claramente quiénes queremos avanzar realmente en un proyecto de reforma y quiénes consideran que esta no es la oportunidad", dijo Galassi, que ante la pregunta sobre los tiempos para llevar adelante todo el proceso de la reforma en lo que resta del año, respondió: "Vamos paso a paso. Primero vamos a la sesión extraordinaria del 29 y en base al resultado veremos cómo se sigue".


El escenario político en Santa Fe
Si el proyecto consigue dar el primer paso se abrirá el abanico de la negociación política con los senadores. Pero si eso no sucede, el proyecto volverá a las comisiones y allí dormirá en algún cajón.

Hace meses que las fuerzas políticas ya empezaron a transitar el camino hacia las elecciones de 2019 que tendrán como principal objetivo la Casa Gris. Pero al no haber una definición sobre el proyecto de la reforma, el camino no está claro. Si el 29 de agosto la oposición termina de enterrar la cruzada reformista de Lifschitz, en el oficialismo todos los caminos conducirán a Bonfatti para que compita por la gobernación. Solo faltan 20 días para saberlo.