Domingo 20 de Febrero de 2022
Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Índice de Precios al Consumidor de enero registró un incremento de 3,9% y se redujo por cuarto mes consecutivo la inflación interanual al ubicarse en 50,7%, así como la inflación núcleo, cuyo alza fue de 3,3%.
En diálogo con el programa Ahí Vamos (de 9 a 12 por FM 106.3 La Radio de UNO) el economista Matías Batista describió los ejes para comprender el problema inflacionario que aqueja a la Argentina.
“Tenemos un conjunto enorme de precios que están pisados, que son los servicios, y hay un conjunto de precios que están liberados y esos están aumentando por arriba del 70%”, recordó. “Hay algunos productos que tienen la característica de la estacionalidad, como las frutas y verduras, que aumentaron en promedio un 30% en enero; y hay otros productos de la canasta que vienen aumentando entre el 80% y el 100% en la variación interanual, como lo que tiene que ver con conservas, con mayonesa, con aceite, con vino”.
Esta coyuntura trae suma preocupación en medio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, ya que el piso de inflación mensual está muy alto y aún no comenzó el ajuste de tarifas que indefectiblemente requiere el pago de la deuda asumida en la gestión anterior.
“Para controlar la inflación el gobierno está utilizando una herramienta que no está funcionando: el control de precios”, dijo Batista, y planteó una analogía: “No hay enfermedad, si no paciente. Acá tenemos un paciente complicado que tiene un problema y tenemos que buscar alternativas para resolverlos”.
Según el economista, Argentina sufre un proceso inflacionario “sostenido, decidido y cultural” desde 1950. “Está instalado en la población convivir con un proceso inflacionario por arriba del 50% o 40%”.
“Cada uno de los presidentes que gobernó la Argentina en los últimos 70 años tuvo una inflación promedio por lo menos por arriba del 25%, en la mayoría por arriba del 50% y en algunos arriba del 100%”, graficó.
Y advirtió: “El caso Argentino es distinto al que puede tener Brasil, Chile, Estados Unidos, y las recetas tienen que ser distintas. Argentina tiene herramientas, pero si la inflación es multicausal, no podemos atacarla solamente con controles de precios”.
“No hay recetas universales para un problema que en Argentina tiene múltiples aristas”, aclaró. En Estados Unidos, por ejemplo, la inflación es de 7.5 y la solución del gobierno de Biden es subir la tasa de interés; pero esa alternativa ya se probó en el gobierno de Macri, eliminando la emisión monetaria, y no resultó.
Las causas de la inflación en Argentina
Para Batista, los problemas que colaboran para mantener el proceso inflacionario en nuestro país son el déficit fiscal y emisión monetaria elevada; la estructura productiva no desarrollada y la poca inversión; la estructura comercial oligopólica; y un bajo despliegue en la estructura exportadora.
“Cuando crece el país empezamos a tener cuellos de botellas productivos que disparan los precios rápidamente, que hay que abordar con más inversión: volcar recursos en la producción para que se desarrollen los planes de inversión de las empresas, para abaratar costos y para que las empresas puedan duplicar su producción”, explicó. “El problema del déficit fiscal y la emisión hay que abordarlo ordenando las cuentas fiscales”.
El control de precios podría funcionar debido a la estructura comercial tan oligopólica que tenemos, pero es necesario poder transformarla en una estructura productiva con mayor oferentes de productos. “Cuando crece el país, crecen las importaciones; empezamos a tener problemas de insuficiencia de dólares, nos obliga a devaluar y nos salta el tipo de cambio. Constantemente estamos ajustando precios porque tiene impacto en toda la estructura de costos”, amplió.
“En lo que es esta estructura de exportación no desarrollada hay que identificar todas las fuentes de exportación de productos que podemos llegar a tener y apuntalarlas con un plan estratégico”, opinó el especialista. “Así como hablamos de que la estructura productiva hay que desarrollarla con inversión y análisis del Estado, lo mismo pasa con esta estructura exportadora”.
De todas formas, hay dos fenómenos que atraviesan horizontalmente todos estos conflictos: las expectativas inflacionarias y la puja distributiva.
“No es lo mismo un país que nunca tuvo inflación que en un país que tuvo inflación toda su historia. La reacción de los agentes económicos ante un proceso inflacionario es inmediata, lo cual hace que la espiral de precios sea ascendente”, precisó Batista.
Además, el tire y afloje constante que se produce entre los sectores que no quieren perder poder adquisitivo o rentabilidad, o que quieren incluso aumentar sus ganancias, provocan una eterna suba de precios.
“Este es el problema de la inflación. Es multicausal. Si lo seguimos abordando como históricamente lo abordamos, nunca lo vamos a resolver”, concluyó el experto.
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