Por Juan Almará / jalmara@uno.com.ar

Estrenado en febrero de 2011, Cosa de Minas recorrió muchos escenarios de Argentina y también se presentó en Guayaquil (Ecuador), Lima (Perú) y Montevideo (Uruguay).

Su creadora es Dalia Gutmann, una precursora del stand up en la Argentina. Formó parte de varios elencos y en 2009 presentó Quereme Así, su primer unipersonal. Sus monólogos llegaron a distintas señales de televisión, como FOX, Comedy Central y Cadena Caracol. Condujo la primera temporada de La Culpa es de Colón -edición mujeres- para Comedy Central y dos temporadas de Tipos de Minas en el Canal de la Ciudad de Buenos Aires, programa en el que entrevistó a mujeres referentes de diversos ámbitos. En 2011 publicó su primer libro, Entregada al Ridículo, y en 2015 el segundo, Cosa de Minas, escrito junto a Alejandra Bavera.

Un éxito nacional

En su 8° año de éxito, sigue con funciones en el teatro Liceo Comedy (ciudad de Buenos Aires) y de gira en numerosas localidades, donde mujeres y hombres disfrutan de este unipersonal de humor que constantemente se renueva y que en esta ocasión llega por primera vez a la ciudad de Santa Fe.

Este viernes 11, a las 21.30, estará en el Teatro Municipal 1° de Mayo (San Martín 2020) Las anticipadas con descuento pueden conseguirse en la boletería del Teatro y en www.eventossantafe.com

En diálogo con UNO Santa Fe, Dalia define su propuesta como "un show que se va renovando desde que arrancó. Lo único que no cambió es el nombre, pero todo el tiempo lo estamos repensando. Es un unipersonal, pero lo creativo lo hablo con Alejandra Babera, una comediante y guionista con la que trabajo. Siempre estamos viendo de qué temas ya hablamos y cuáles todavía no tocamos. Buscamos que sea divertido y fresco y acompañe los cambios de la mujer. Porque desde que arrancamos en el 2011, muchas cosas ya no son iguales y tratamos de acompañar esas transformaciones. Queremos que todos los materiales sean actuales. Es para divertirse mucho de lo que nos toca vivir a las minas", afirma la también locutora radial.

—Realizás el show desde hace ocho años y hace cuatro editaste un libro sobre las mismas temáticas. ¿Cómo hacés para renovar la presentación teniendo en cuenta el tiempo transcurrido? ¿De qué te vas nutriendo?

—Creo mucho en eso de que "los melones se acomodan andando". Apostamos al hacer, a animarse a probar lo nuevo y no quedarse. Si bien uso material que siempre causó gracia y es efectivo, me gusta darle lugar a elementos nuevos. Mi máxima guía es lo intuitivo, lo que veo en la calle y empiezo a sentir mucho. Y si después me equivoco y hay cosas que no suman, dejo de hacerlas. Me gusta correr riesgos función a función para que siempre sea novedoso. Algo que me encanta es ir caminando y empezar a cantar una canción que invento, y de repente juntarme con músicos y armarla para el teatro. Me nutro de lo que veo y escucho cotidianamente.

—Estás abocada al humor destinado al público femenino. ¿Tiene algún tipo de particularidad que lo diferencie del masculino?

—Tal vez las mujeres tenemos una mirada distinta. Nos atrevemos bastante más a exponernos. No se puede establecer diferencias tajantes porque siempre hay ejemplos de todo. Pero me parece que el hombre va en busca de lo efectivo, sin bucear tanto dentro de uno. Y las mujeres tendemos más a contar una historia que nos resulte atractiva, a estar más conectadas con nuestras sensaciones. Lo que busco con el show es narrar las experiencias que nos tocan y que tenemos que disimular porque no queda bien que las expresemos en público. Me gusta exprimir eso y hacerlo humor. Hay muchas mujeres que vienen y se dan cuenta de que lo que estoy contando no solamente les pasaba a ellas.

—La visibilización y sensibilización respecto a las luchas que tienen como protagonista a la mujer en el último tiempo, ¿cambiaron tu forma de preparar los shows? ¿Lo pensás dos veces antes de incluir determinados chistes?

—Me doy cuenta de que fui evolucionando junto con la sociedad en la que estoy inserta. Quizás antes ubicaba a la mina en un lugar en el que ya no lo hago. Tenía esa mirada machista que afirma que la mujer es hinchapelotas. Y de repente con los años lo fui pensando y ahora digo: ¿la mina es hinchapelotas o el tipo es vago, no reacciona y la mujer se lo tiene que marcar? Te doy un ejemplo doméstico y cotidiano: si yo lavo los platos siempre y un día le pido a mi marido que lo haga, ¿estoy siendo molesta o es lo justo? Entonces salí un poco de ese humor. Hace unos años decía "un travesti" y ahora ya no me expreso así. Hay cuestiones del lenguaje que vas aprendiendo. Durante mucho tiempo se vivió de una determinada manera y ahora la gran ilusión es que lo hagamos de una forma más justa, donde no haya un género que sea más importante que el otro, y eso trae consecuencias. Por ejemplo, hay hombres que te dicen: "Ahora no se les puede decir ni un piropo". Y bueno, si tu piropo me va incomodar o hacer sentir mal, ni me lo digas. Pero si me vas a decir algo que a mí me guste, bienvenido sea. Todavía falta conversar mucho, porque hay cosas que no se terminan de entender.

—¿Con qué se van a encontrar quienes asistan al show?

—Sé que la gente viene y se divierte, las mujeres llegan con amigas y se convierte en una salida muy catártica. Y los hombres ven a las mujeres en facetas que tal vez son nuevas y también para ellos es una experiencia entretenida.