Por Juan Almará / jalmara@uno.com.ar

La música de Maxi Scotta no conoce de fronteras estilísticas. Rock, jazz, electrónica, música romántica: desde su saxo, estudia cada género y reinventa cada composición. A los 15 formó su primera banda de rock con la que se presentó en varios bares de la ciudad. Desde 1999 y hasta 2001, integró la Banda Municipal de Santo Tomé. A lo largo de su trayectoria se especializó en su instrumento, tomando clases con varios saxofonistas del país. En 2010, grabó un demo con canciones lentas clásicas. Luego, registro "Único", un trabajo en el que mixtura diferentes estilos musicales, una fusión única de electrojazz y blues. Se considera multiinstrumentista ya que toca la guitarra criolla y eléctrica, y bajo eléctrico. A su vez, realiza diferentes presentaciones con su banda "Single Life" y se dedica a la docencia. En el 2017 presentó un material didáctico para la enseñanza de la flauta dulce, destinado a todos los docentes de música que quieran enseñar en las escuelas o de forma particular."Sin límites" (2016) es su último álbum, y para saber más de este trabajo y de sus proyectos, Uno Santa Fe habló con él.

Uno:-¿Cómo surgió Sin Límites?

Maxi Scotta: -Los discos anteriores fueron instrumentales. Son lentos clásicos tocados con saxo, que se encarga de emular la voz principal. De la primera producción a "Sin límites", pasaron unos cuantos años. Y a lo largo de ese tiempo, fui cambiando de estilo. En su época tocaba temas lentos, de jazz y canciones acústicas con una guitarra. "Sin límites" tira a electrónica. Es un género que me gusta desde los 20 años, pero que recién lo pude plasmar ahora. En este trabajo, si bien mantengo la línea principal de cada canción, reversiono los temas. Utilicé bases electrónicas, por eso el saxo tiene mucha distorsión y efectos. Lo grabé, en parte, en el estudio de Denis Alconchel, y en Armin, el estudió que tengo en mi casa. Ahí armamos las bases y le dimos el efecto al saxo. En este momento estoy abocado a la electrónico y a los estilos que se pusieron de moda ahora, como el reggaeton y el trap. Ya casi no hago lentos. Cuando era chico me gustaban más esos temas, porque mi viejo tenía el disco de Fausto Papetti. Capaz que dentro de unos años vuelvo a a esas composiciones de nuevo, o hago rock. No estoy atado a un estilo de música.

-¿Con qué se van a encontrar los oyentes en tu última producción?

-Se van a encontrar con un disco de música electrónica, con algunos que otros vocales, como coros y melodías de voces. Es un trabajo con mucha fusión: hay chill out, house y dance.

-A lo largo de tu carrera trabajaste con diferentes géneros. Esas elecciones, ¿son pensadas o se trata de búsquedas naturales? ¿te resulta difícil pasar de un estilo a otro?

-Me surge naturalmente. Si hoy se me cruza grabar una canción con flauta dulce, voy y lo hago. Obviamente, que antes tenés que indagar en el género. Eso me lleva un tiempo, es un proceso. Escucho mucho y en base a eso trato que, si hago un rock, suene como rock. Le puedo variar las notas o las melodías, pero trato que sea lo más parecido posible al género que voy a tocar. Es un camino largo de prueba y error: si está bien lo dejo, y sino lo sacó.

-En el 2017 tuviste la oportunidad de presentarte en Perú en el encuentro de saxofonistas llamado Perusax ¿Cómo evaluás esa experiencia?

-Perusax se desarrolla hace cuatro años y van saxofonistas de todo el mundo, que tocan diferentes géneros musicales. Se hace en septiembre. Nos invitaron con la idea de llevar a cabo nuestro proyecto de electrosaxo: electrónica con saxofón. Al ser música electrónica, no la podemos hacer en un teatro, así que tuvimos que tocar en un boliche. Los dueños de ese lugar organizan una fiesta muy grande durante Semana Santa en la ciudad peruana de Ayacucho y llevan diversas bandas. Les gusto mucho lo que hicimos y el repertorio que utilizamos. Lo más probable es que en marzo volvamos para ese evento.

-También te dedicás a la enseñaza. Este año presentaste un método para la enseñanza de la flauta dulce con canciones del repertorio popular ¿Cómo surgió esta iniciativa?

-Soy docente de música y trabajo bastante con niños y adolescentes. La flauta dulce es un instrumento accesible para la iniciación musical, y que todos pueden conseguir. Seleccioné canciones del repertorio popular, fáciles de aprender, y creé un método sencillo, para que esté al alcance tanto de los niños como de los docentes. Para eso grabé ocho canciones muy conocidas con la pista y la apertura. Al ser temas familiares, no necesitás pensar "esto es una negra, esto es una corchea", Conociendo la melodía y las posiciones de las notas, te vas guiando. No necesitás leer una partitura, porque para saber música necesitás mucho tiempo. Es un método "boca a boca": yo te digo las posiciones y vos lo sacas. Es accesible, rápido y permite que los chicos quieran aprender más canciones. Por eso busqué temas fáciles y conocidas.

-¿Qué proyectos tenés en mente para este 2018? ¿Pensás grabar nuevo material? ¿Hay fechas en vista?

-Tengo mi estudio, así que si hoy me levanto con ganas de grabar, voy y lo hago. Puedo llegar a hacer un disco para finales del 2018, dentro de la electrónica. Siempre trabajo así: empiezo la idea en enero y febrero y la termino de cerrar entre noviembre y diciembre. Esos son los plazos que manejo para decir "llegué al objetivo" Trabajamos mucho con boliches y cada 15 días tenemos eventos. Ahí toco junto a un DJ. El tira la base y hacemos un set live electrónico, que lo mezclamos con otros ritmos. Y como te decía antes, posiblemente tengamos una fecha para tocar en Perú en Semana Santa.