Policiales
Sábado 28 de Julio de 2018

Rosario: nuevos balazos a viviendas, hipótesis difusas y ningún sospechoso detenido

Una balacera fue en Zeballos al 2500, la otra en Dorrego al 1600. Ambos lugares están relacionados al padre de una vocal del tribunal que juzgó a Los Monos.

Esa es la hipótesis más fuerte que manejan los fiscales que investigan una seguidilla de al menos ocho ataques a balazos contra viviendas ligadas a personas que tuvieron participación en la causa que investigó, procesó y condenó a los integrantes del clan Cantero, ya sean ellos civiles o uniformados. Pero no es la única. "Si bien existen demasiadas coincidencias que conducen la mirada hacia la banda de Los Monos, no es la única hipótesis en la que se trabaja. También se está observando qué están haciendo otros jugadores o bandas que competían con los Cantero. Porque no hay que descartar que otras bandas aprovechen el contexto de la caída de Los Monos para jugar sus cartas y beneficiarse en la pelea territorial", explicó ayer una fuente de la pesquisa.


En principio, los ataques a balazos de tinte mafioso que el jueves a la noche tuvieron como blanco viviendas, en Zeballos 2575 y Dorrego al 1600, quedarán bajo la mirada de la Unidad Fiscal de Flagrancia. Pero si del cruce de información surge conexión con los ataques producidos en viviendas de jueces que participaron del proceso a Los Monos y en las de familiares de estos, la misma será pasada a los fiscales Valeria Pedrana, Natalia Benvenuto y David Carizza, de la Unidad de Delitos Complejos y Económicos del Ministerio Público de la Acusación que llevan adelante los hechos registrados desde mayo.


Durante la noche del jueves, horas antes del tratamiento de un hábeas corpus correctivo presentado por Máximo Ariel "Guille" Cantero y Emanuel "Ema" Chamorro, dos de los líderes de Los Monos, dos viviendas ubicadas en el centro de la ciudad fueron atacadas a balazos. Pasadas las 22, una casa de Zeballos 2575, en la que reside un armero y perito en balística, fue impactada ocho veces con proyectiles calibre 9 milímetros.


"Cuando vino la policía lo primero que preguntó fue si allí vivía la doctora Marisol Usandizaga (quien integró el tribunal que condenó al clan de barrio Las Flores). Yo respondí que hacía casi 40 años que esa casa estaba a mi nombre. Mi padre se la compró a Horacio Usandizaga en el año 1975", explicó Ricardo Brachetta, perito con participación en causas judiciales pero sin intervención en la de Los Monos. Según las primeras investigaciones, el ataque lo habrían realizado dos hombres en una moto y de la escena del crimen se secuestraron ocho vainas servidas.


Frente a la casa de Brachetta reside el vicepresidente segundo de Rosario Central, Ricardo Carloni, quien entendió que el ataque podría haberlo elegido como blanco teniendo en cuenta el proceso eleccionario del club de Arroyito. Rápidamente esa hipótesis perdió fuerza.


A siete cuadras

Mientras algunos peritos aún trabajaban levantando rastros en calle Zeballos al 2500, sobre la 1 de la mañana del viernes otra propiedad fue atacada a tiros. Esta vez fue un edificio de nueve pisos de Dorrego 1600, que recibió una descarga de plomo de 17 balazos calibre 9 milímetros contra la puerta. Los proyectiles no solo perforaron el blíndex de ingreso sino también las puertas de un estudio jurídico y otro contable que se encuentran en la planta baja y rompieron vidrios de las oficinas.


Algunos testigos indicaron que dos hombres en moto se detuvieron frente al edificio Marisol y dispararon. La policía secuestro allí 17 vainas servidas. En ese edificio supo tener durante varios años su estudio el exintendente Usandizaga y habría sido uno de los inversionistas que erigió el edificio, por eso lleva el nombre de su hija, la actual jueza de Investigación Preliminar Preparatoria de Villa Constitución.


Por las dos balaceras ocurridas entre las últimas horas del jueves y las primeras del viernes fue consultado el fiscal de Flagrancia en turno, Iván Enríquez, quien dispuso la intervención del Gabinete Criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI) para el levantamiento de rastros, la toma de testimonios y el relevamiento de cámaras de videovigilancia en la zona.


El día después de otro ataque mafioso en la ciudad fue patrimonio de la cautela. En lo investigativo, los hechos quedaron bajo la mirada del fiscal de Flagrancia, pero en caso de encontrar evidencias del accionar de Los Monos, este pasará los expedientes a sus pares que investigan las balaceras perpetradas contra viviendas que fueron residencias del juez Ismael Manfrín (quien presidiera el tribunal que condenó a Los Monos) y por el juez Juan Carlos Vienna (quien procesó a la banda de Las Flores) y sus familiares.


La bajada política de los hechos la hizo el ministro de Seguridad provincial, Maximiliano Pullaro, quien indicó que "en este tipo de casos el apellido Cantero siempre aparece como hipótesis". Y sentenció: "En estos casos, con esta complejidad, no descartamos absolutamente nada. Hay que estudiar las pruebas que quedan, tomar rastros. Y para eso está actuando la Policía Científica. Seguimos investigando para poder identificar a los responsables".


Seguidilla

La piedra fundacional de esta seguidilla de ataques a residencias que pertenecieron a personas ligadas al juzgamiento de Los Monos comenzó la noche del 29 de mayo pasado cuando, en vísperas del traslado de "Guille" Cantero y "Ema" Chamorro a cárceles federales de Resistencia y Rawson respectivamente, dos viviendas que habían pertenecidos al juez Ismael Manfrin fueron atacadas a balazos.


Una en Montevideo al 1000 y la otra en Italia al 2100, frente a la Comisaría 5ª. Los dos ataques fueron calcados. Hombres en moto que abrieron fuego con pistolas calibre 9 milímetros contra las viviendas. En ambos casos el juez las había vendido tiempo antes.


Otro ataque ocurrió la noche del 20 de junio en Buenos Aires y Pasaje Iwanowski. Allí residió durante muchos años el juez Juan Carlos Vienna junto a su familia. Hoy esa propiedad está habitada por la exesposa del magistrado. Los vecinos sostuvieron que los disparos partieron desde una moto que pasó en dirección sur-norte por calle Buenos Aires y según las pericias fueron 14 proyectiles los disparados, un cargador entero de una pistola calibre 9 milímetros, muchos de los cuales impactaron en la casa de un vecino.


Un día después, un auto pasó a toda velocidad por Laprida y Pasaje Casablanca, a solo cuatro cuadras del domicilio de la exesposa de Vienna, y desde su interior alguien disparó siete veces sobre la casa de Juan Carlos "Tito" Vienna, el padre del magistrado. Cinco de los proyectiles dieron en la propiedad que la familia ocupa hace más de 50 años y otros dos en una vivienda vecina.


¿Y los demás?

En ese sentido vale la pena recalcar el contexto en que se produjeron esos ataques. Según datos periodísticos obtenidos del reporte oficial sobre llamados al 911 y partes de prensa de diferentes delitos, desde el 29 de mayo se registraron al menos 31 ataques a balazos de tinte mafiosos contra viviendas y vehículos en el departamento Rosario. Hechos calificados como abuso de arma e intimidación pública. Algunos con víctimas fatales, otros solo con heridos. Y todos con una idea sobrevolando la realidad: nadie en la ciudad puede sentirse seguro.


Los hechos en cuestión parecen calcados. Ataques a balazos sobre frentes de viviendas desde motos o autos con vidrios polarizados. Violencia que dura unos segundos con mensajes claros. Forma extrema para resolver conflictos. Delitos que demoran mucho tiempo en ser esclarecidos o tienen un bajo índice de resolución. Entre esos 31 hechos, al menos tres terminaron en muerte: Maite Ponce y Alejandra García (ambas el 4 de julio) y Juan Manuel "Negro Yony" González, el 16 de julio.


"Los Monos siempre estarán en carpeta porque su pasado los pone ahí. No hay que descartar que estos ataques siempre se dieron en la previa de una audiencia judicial o algún pedido para mejorar su situación de detención. Siempre los ataques fueron de a dos y golpearon sobre viviendas que, si bien no son propiedad directa de investigadores, lo fueron años atrás. Los ataques llevan a la asociación como puede ser en este caso: los lugares atacados fueron propiedad del padre de una jueza que actuó en el juicio de Los Monos. Pero esa coincidencia perfecta no nos tiene que llevar a sacar el ojo a otros jugadores en otras zonas de la ciudad. Existen otros caldos de cultivo. ¿Qué hacen los otros jugadores y bandas mientras todo parece indicar que Los Monos siguen siendo los únicos violentos de la ciudad? La principal hipótesis es que estos ataques fueron realizados por gente de Los Monos; pero es una teoría investigativa que no tiene un porcentaje del ciento por ciento", explicó ayer una fuente ligada a la investigación.