Hace cinco días y luego de la goleada que sufriera ante Croacia, el seleccionado argentino estaba conectado a un respirador artificial y el pronóstico médico no era para nada favorable. Pero como afortunadamente hablamos de fútbol y no de medicina, el paciente dejó la terapia intensiva y ahora camina por sus propios medios. Aunque habrá que decirlo, sin estar recuperado del todo.

Argentina estaba con un pie y medio fuera del Mundial, pero tanto Islandia como Nigeria no supieron aprovechar la oportunidad y dejaron con vida a la Albiceleste que, con mayor jerarquía y pergaminos, aprovechó su chance. Islandia luego del empate frente a Argentina perdió los dos partidos y Nigeria con el empate a su favor no pudo contener al equipo dirigido por Jorge Sampaoli.

Ahora sí comienza el verdadero Mundial, en los mano a mano donde no hay revancha y un error te manda a casa. Argentina mostró una actitud diferente a la del cotejo ante Croacia, apareció Lionel Messi con un golazo y un gran primer tiempo. Se asoció Ever Banega con pases estratégicos como la asistencia a la Pulga.

El equipo dominó ese primer tiempo en la mejor producción del Mundial, pero luego con el impensado empate de Nigeria, nuevamente sacó a relucir el nerviosismo, la impotencia, la falta de claridad y la inteligencia para vulnerar a un adversario inferior.

Pero lo logró de manera agónica y eso permite que a partir del sábado el ánimo y la confianza del equipo vayan en aumento. La historia ante Francia será un capítulo aparte, está claro que el seleccionado francés tiene otro potencial que Nigeria, pero también es verdad que Argentina ya no tendrá la presión de tener que ganar o ganar y salir presionado como lo hizo ante el combinado africano.

En el fútbol todo puede cambiar, y lo que parecía un milagro finalmente se terminó concretando. El objetivo es jugar cuatro partidos más, se evitó el papelón de quedar eliminado en primera ronda y lo que venga a partir de este momento será de yapa.

Argentina está vivo, quizás no goza de perfecta salud, pero ya le sacaron el respirador y se siente mejor. Con algunos argumentos para ilusionarse, pero mucho para mejorar espera a Francia y se esperanza con el amor propio y fortalecido desde lo anímico y como siempre rezando para que Messi muestre la cara que tuvo ante Nigeria y no la que evidenció frente a Croacia.