Adnan Januzaj cumplió con la tarea de un delantero: anotar goles que sellan una victoria. También su primer gol con Bélgica. Solo que en esta ocasión, en circunstancias peculiares, el suplente pudo condenar a su selección a un rumbo más complicado en el Mundial.

Al vencer el jueves a Inglaterra por 1-0, en un partido que ninguno tenía que ganar, Bélgica podría cruzarse con rivales de mayor jerarquía en rondas posteriores tras conseguir el primer puesto de su grupo.

"No vamos a sufrirlo", dijo el técnico de Inglaterra Gareth Southgate, conforme con el desenlace.

Pero tras hacer ocho cambios, la derrota era lo previsible, pese a que los belgas también realizaron nueve modificaciones.

Uno de los ausentes en cancha fue Harry Kane, el delantero inglés que comanda la tabla de goleadores del torneo con cinco conquistas.

"El impacto de este resultado para la próxima ronda es algo que no podemos cuantificar", dijo Southgate.

La realidad es que Inglaterra enfrentará, en teoría, a rivales de menos calado si logra dejar en el camino a Colombia en los octavos de final el martes.

Un día antes, Bélgica afrontará un choque menos exigente contra Japón. Pero Brasil, Uruguay, Portugal, Francia y Argentina asoman en su horizonte en Rusia.

"No se puede planificar un escenario ideal", dijo el técnico de Bélgica, el español Roberto Martínez. "Han visto a grandes naciones quedar un paso de ser eliminados, o que quedaron eliminadas".

Tal fue el caso de la campeona vigente Alemania, que se despidió en la víspera.

Mediante victorias en sus primeros dos partidos, tanto Inglaterra como Bélgica tenían asegurada su presencia en la segunda ronda antes de viajar al enclave de Kaliningrado.

Fue un partido para el olvido. El que pudo haber sido un duelo vibrante entre dos potencias europeas acabó decepcionado debido a que todo estaba definido en el Grupo G.