Jueves 09 de Agosto de 2012
Hay poco hábitos más comunes en los niños que el de meterse los dedos a la nariz para sacarse los mocos y posteriormente comérselos. Y si bien los padres siempre atinan a recriminar la acción, un estudio hecho por Friedrich Bischinger, especialista en pulmones, afirma que ayuda al sistema inmunológico.
¿Cómo es eso? Bischinger salió a defender hace poco el consumo de los mocos, adjudicándole beneficios inmunológicos. Según sus propias palabras, con el dedo se puede llegar a lugares a los que no podés llegar con un pañuelo, manteniendo la nariz mucho más limpia. Comer los restos secos es una gran manera de fortalecer nuestro sistema.
“Médicamente tiene mucho sentido y es una cosa perfectamente natural”, afirmó el facultativo.