De acuerdo a los últimos datos registrados por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante, en Santa Fe actualmente hay alrededor de 355.000 inscriptos como potenciales donantes y 534 personas en lista de espera para recibir un órgano.

Estas últimas hoy tienen una chance distinta a partir de la reciente aprobación de la denominada "ley Justina" que dispone que todas las personas mayores de 18 años sean donantes de órganos o tejidos, salvo que en vida dejen constancia expresa de lo contrario.

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En palabras del director del Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos de Santa Fe, Martín Cuestas, la ley "implica la garantía del deseo en vida". "Es decir que si la persona dijo sí, será sí, y si dijo no, será no. O sea que se corre de eje a la decisión del familiar y se respeta el deseo personal", dijo.

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Y agregó: "Esto será como cuando un juez determina que alguien deberá ser sometido a autopsia por muerte dudosa y nadie se opone. Ahora esta ley va por el mismo camino, dice que todos somos donantes y si alguien quiere evitar eso tendrá que informarse".

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En este sentido, Cuestas remarcó que "nadie se involucra en algo que no conoce" y puntualizó en que la nueva legislación "obliga en cierta manera a que la comunidad se interese por entender qué implica ser donante y qué significa no serlo".

Acto altruista y de compromiso social

El director del Cudaio se refirió a la donación como un acto de "compromiso social" y aseguró que "toda persona tiene tres veces más posibilidades de necesitar un órgano que de poder darlo".

En esa línea remarcó que es muy importante que la comunidad sea consciente de que "aceptar ser donante no implica convertirse en donante" y mencionó como condicionantes la compatibilidad, las condiciones biológicas y del receptor.

Asimismo y para cerrar, Cuestas hizo hincapié en que la ley establece un cambio de paradigma, "ya que todos nos vamos a convertir en portadores para poder evitar una muerte" .