Miércoles 09 de Octubre de 2013
Es típico que en la región haya pocas lluvias en invierno, pero el 2013 fue particularmente seco. En total llovieron 56,75 milímetros, una cifra que no ilustra demasiado la situación, pero sí al compararla con el promedio de los últimos 10 años para el mismo corte cronológico: 135,9 mm. De este modo, el promedio para los cuatro meses de la estación más fría fue de 14,1 milímetros, mientras que la media de la década 2002-2012 fue de 34 milímetros, es decir, más del doble.
Estos datos, proporcionados por el Centro de Informaciones Meteorológicas (CIM) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), se condicen con la grave situación que pasa el sector agropecuario, al punto de que el Gobierno de la provincia tuvo que decretar el 13 de septiembre la situación de emergencia para los departamentos 9 de Julio, San Cristóbal, Vera, General Obligado y parte del San Justo, una medida que dilata las obligaciones impositivas.
“El problema es que al invierno relativamente seco se le sumó que hubo semanas en que llegó una masa de aire muy cálido que entró por el norte del país y que generó temperaturas superiores a los 35 grados. Pero luego ingresó otra de aire frío. El encuentro de esas dos corrientes provocó que la humedad se condense y que se forme en septiembre un frente con lluvia. Sin embargo, no hubo una masa nubosa con gran desarrollo en altura, que son las nubes que provocan precipitaciones intensas, sino que se dieron con poco volumen y llovió escasamente. Fue una situación que desembocó en los problemas de sequía del norte de la provincia”, explicó José Luis Macor, director del CIM.
En este sentido, Ignacio Cristina, también integrante del CIM, destacó que, por ejemplo, el 10 y el 11 de septiembre las temperaturas treparon hasta los 41 grados, aunque el resto de los valores se mantuvieron dentro de los parámetros normales. Por otra parte, fueron significativas también las bajas temperaturas, ya que en julio hubo registros de –1,8 grados.
Perspectivas
Desde Agrometeorología manifestaron que, según reportes del Centro de Pesquisas Espaciais (CPTEC), el Instituto Nacional de Meteorología (INMET) de Brasil y la Dirección de Meteorología de Chile, para la primavera 2013 se pronostican que las entradas de aire polar desde la cordillera continuarán siendo intensas, causando el riesgo de heladas tardías.
Además, destacaron que el panorama será totalmente opuesto al que causó la emergencia agrícola de este invierno: el calentamiento del Océano Atlántico producirá precipitaciones abundantes sobre gran parte de la región agrícola nacional. En el este de la región del Chaco, el extremo norte de la región pampeana y el norte de la Mesopotamia se observarán fuertes tormentas, con riesgo de granizo, vientos y aguaceros torrenciales.
Según explicaron, así como se conocen los episodios del El Niño o La Niña, que son alteraciones en la temperatura media del Pacífico Ecuatorial, también se sabe de la Oscilación Multivariada del Océano Atlántico (AMO), que responde a un calentamiento del Atlántico, tanto en el Hemisferio Norte como en el Sur. En este sentido, los últimos informes indican que se acentuó el calentamiento de las porciones norte y ecuatoriales del Océano Atlántico.
“El fenómeno AMO tiene varios efectos conocidos para el Hemisferio Norte, como huracanes y fuertes precipitaciones sobre la costa atlántica de los Estados Unidos, mientras que provoca sequía en el interior de ese país. En el Hemisferio Sur sus efectos no fueron estudiados en profundidad, pero se supone que favorece la entrada de humedad atmosférica por el norte continental y las lluvias en la cuenca del Plata, aunque éstas disminuyen hacia el interior de la región. El Atlántico Sur presenta áreas con temperaturas superiores a lo normal, especialmente frente a la desembocadura del Río de la Plata”, finalizaron los especialistas.