Lunes 15 de Septiembre de 2014
l miércoles, en la víspera del Día del Maestro, se conocieron los nombres de los nueve nuevos integrantes de El Camino de la Educación Santafesina, un trazado simbólico que busca destacar a los docentes que evidenciaron su compromiso con la escuela y sus alumnos.
El compromiso con el trabajo, la vocación y el amor por sus alumnos fueron los ejes que guiaron a ese
grupo de educadores para convertirse en tres de los referentes de cada una de las Regiones de Educación en las que se organiza Santa Fe.
El profesor de Educación Física Luis María Wettstein, de Tostado (Región I); la maestra de Nivel
Inicial Haydee Shaade, de Venado Tuerto (Región VII); y la profesora de Nivel Superior María Elena Miloslavich, de Casilda (Región V) dialogaron, tras el reconocimiento de la provincia, con Diario UNO sobre los desafíos de la educación hoy.
Junto a ellos fueron distinguidos Celia María Reniero (Región II), Aurora Borda Fredes (Región III),
Salvador García (Región IV), Roque Nosetto (Región VI), Yolanda Verdolín (Región VIII) y Carlos Alberto Acebal (Región IX).
La humildad y el convencimiento de que no es para recibir premios que eligieron hace varias décadas
la profesión es otro punto que une a los tres. Del mismo modo coincidieron en que es la vocación la única herramienta que hace sostenible el ser docente y que quienes no la tienen deben encontrar otro camino. “Yo soy profe de educación física y amo la docencia y el deporte.
Cuando uno es docente por vocación trabaja porque cree que ese es su deber. No busca ningún reconocimiento sino sentirse satisfecho uno mismo. No lo esperaba porque no trabajé para eso”, señaló Wettstein. Y reflexionó: “Hoy en día tenemos muy pocos docentes que aman realmente la docencia. Yo lo sigo haciendo. A lo mejor nunca fui reconocido económicamente pero no me quejo. Yo amo esto por eso me siento muy reconfortado por este reconocimiento que llega a una edad donde uno se siente chocho y muy alegre con todo”.
A través del ejemplo y la dedicación demostrada en sus años de docente es que se logró la incorporación a El Camino de la Educación Santafesina del centro de educación física Nº 25 de Tostado. Ahora el establecimiento tiene una placa que lo identifica como hito en ese camino que destaca la trascendencia pedagógica santafesina.
Por su parte, Shaade, visiblemente emocionada, dijo: “Tuve, en toda mi trayectoria docente, delante
mío al ser más importante del universo: un niño. A él me dediqué y él merece este reconocimiento,
no yo. A todas las autoridades de la provincia les digo gracias por haber tenido en cuenta tantas cosas
importantes que hacemos los docentes”.
Sobre sus inicios en la educación recordó: “Desde los cuatro años fui docente. En mi casa, en Venado
Tuerto, teníamos la capota de un carro de chapa de aquellos tiempos y yo con carbón escribía allí y tenía alumnos imaginarios. Siempre sentí y seguí el camino de la docencia. Siempre tuve ese niño adentro que me indicaba qué debía hacer por él”.
En tanto Miloslavich relató que aún no puede creer el reconocimiento. “Honestamente cuando
me llamaron del Ministerio de Educación me asusté y sigo pensando que es inmerecido porque conozco tanta gente valiosa que me parece que debe ser reconocida”, dijo.
Ella explicó que había comenzado a estudiar Psicología pero que veía la pasión de sus tías docentes
y sentía que la compartía por eso decidió seguir ese camino. “En ese momento todos me preguntaban «¿para qué?» y yo les decía «porque me gusta»”, recordó.
Además contó que lo más lindo que le dio la docencia es poder salir por las calles de Casilda e ir encontrando a exalumnos de todas las edades. “Que me digan «Chau profe» es lo más lindo”, confió.
Compartir experiencias
Los tres educadores reconocieron que hoy las situaciones que se viven en las aulas son complejas aunque destacaron que es central que el docente pueda dar a sus alumnos todas las oportunidades que necesita y que eso sólo puede ocurrir cuando el maestro siente pasión por su tarea.
Shaade hizo hincapié en quienes aman de verdad la profesión sabrán encontrar cuál es el mejor camino para que cada alumno encuentre y desarrolle todo su potencial. “En estos momentos la cuestión social cambió mucho. Entonces tenemos que volver un poco atrás y demostrar un verdadero amor y dedicación a la docencia”, sostuvo. Y agregó: “El docente debe sacar de algún lugar de su interior la fortaleza para seguir adelante porque los valores que nosotros demostramos son los que inculcamos”. Por su parte, Miloslavich –que siempre trabajó con adolescentes y jóvenes– resaltó el valor que puede tener en la vida de las personas contar con un docente que les abra nuevas puertas y que los acompañe en los momentos de dificultad.
“Hace poco que me jubilé pero me gustaría transmitirle a mis compañeros que todos los chicos tienen
oportunidades de aprender, que no hay niños más o menos inteligentes, hay niños con más o menos oportunidades. Y mi deseo sería que todos los docentes pudiéramos llegar a lo particular de cada niño”, dijo y siguió: “Si vos querés tu trabajo, te vas a alegrar de encontrarte con los chicos o con los adolescentes. Ellos te van a ayudar a solucionar los problemas. Si vos tenés ganas, ellos también van a tener ganas”.
Por último, para quienes están pensando en convertirse en docentes, el mensaje de Wettstein fue: “Si
se meten en la docencia háganlo con vocación sino no lo hagan porque les va a resultar muy duro. Lidiar con los chicos cuando uno no siente la vocación es muy pesado, muy duro. Lo que hay que hacer es atreverse porque es la única y la mejor manera de alcanzar el éxito. Si no te atrevés a emprender algo nunca vas a llegar a nada”.
Por Victoria Rodríguez / Diario UNO