El miércoles, el presidente Mauricio Macri cerró la reunión del consejo directivo de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came), con algunos anuncios para el sector, luego de que el propio gobierno diera a conocer datos desalentadores respecto del presente de las pymes en el país. Según un informe de Jefatura de Gabinete, hubo "una evolución de un saldo neto de 2.221 empresas privadas empleadoras menos en 2016 y 2.566 menos en 2017".

En ese contexto, Macri adelantó que impulsará una nueva ley para las pymes y, paralelamente, desde el Ministerio de Producción nacional se informó la renovación de Ahora 3, 6, 12 y 18 hasta el 31 de diciembre. Además, se habló de bajar las tasas de interés a 29% para las empresas.

Sin embargo, fue el propio ministro de Producción, Dante Sica, quien advirtió también en las últimas horas que la cantidad de cheques rechazados por falta de fondos va en aumento. "Los bancos no ven aumentos de mora pero sí de cheques rechazados. Y eso empieza a generar un alerta", reconoció.

Consultado al respecto, Ricardo Diab, presidente segundo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y miembro de la Asociación Empresaria de Rosario, manifestó a UNO Santa Fe que "todo es consecuencia de lo mismo", y esto es el lugar de partida. Es decir, la baja consecutiva y reiterada del consumo desde el 2016, una inflación que no cede, y la baja del poder adquisitivo de los potenciales compradores.

"Esto conlleva a que haya pequeñas empresas que no pueden afrontar sus compromisos y al no tener posibilidad de financiarse estiran su posibilidad de pago, y ahí viene el rebote de cheques. Lógicamente si el mismo gobierno está anunciando que los próximos meses van a ser difíciles, nosotros creemos que van a ser más que difíciles. Con lo cual, no sería extraño que esta situación se pronuncie aún más", estimó.

En ese sentido, sostuvo, en consonancia con los números que hablan de menos pymes, para los pequeños comercios e industrias con varios meses de renta negativa "llega un momento en el que tienen que definir si seguir adelante o no".

Para Diab, en la actualidad, más allá de los anuncios, no existe la expansión del consumo de otros años, y paralelamente han crecido los costos operativos exponencialmente. En ese escenario, "el empresario sufre la consecuencia de la falta de incentivos y posibilidad económica del consumidor de hacer compras y empieza a sentir aún más el costo de funcionamiento de su empresa".

"Si a todo este combo se le suma la imposibilidad de conseguir financiamiento en el sistema formal bancario debido a las altas tasas que se están cobrando, hace una situación imposible", agregó.

La industria también

En tanto, Alejando Taborda, vicepresidente de Fisfe y de la Unión Industrial de Santa Fe, también en referencia a la situación financiera, afirmó a UNO Santa Fe que los bancos están prácticamente ausentes en esta crisis, "no atienden a los clientes, mantienen los mismos márgenes del año pasado con una inflación altísima, no respetan calificaciones, no renuevan los créditos y los que se renuevan, lo hacen con una tasa de interés tres veces mayor a la que tenían".

Para Taborda, se trata de un combo de factores que, más allá del rebote de cheques sin fondo, en concreto significa problemas para pagar sueldos y embargos a empresas. "Esto hace un cuello de botella que se presenta como la crónica de una muerte anunciada. Si cortan el crédito, o no se renueva, o se cobran las cuotas pero no se otorga un crédito nuevo, no hacés nuevas calificaciones o entregás nuevos créditos, evidentemente se va a producir esto", enfatizó.

"El gobierno sacó absolutamente todas las líneas de crédito que existían y las tasas subsidiadas. Ayer hizo un anuncio sobre tasas a 29%, que aún es carísimo, pero hoy los bancos no ofrecen siquiera este interés. Hoy una empresa de primera línea está pagando alrededor del 40% y una empresa que no está calificada, si lo atienden, está pagando entre el 60 y 70%, lo cual es una locura total", finalizó.