Arte en la piel: las mujeres son las que más se animan a los tatuajes
Esta práctica milenaria se popularizó hace unos años y ya no solo son los jóvenes los que se atreven: personas de diferentes edades también eligen algún diseño que los identifique.

Martes 09 de Diciembre de 2014

Los motivos por los que alguien decide realizarse un tatuaje son diversos. Mientras que mucha gente lo hace por una cuestión estética, otra define su diseño en base a algún significado determinado que evoca un recuerdo o un estilo de vida.

Quienes se dedican a este oficio señalan que es en esta época cuando más trabajan. Incluso algunos aseguran que ya no tienen turnos disponibles para este mes y que recién a principios o mediados de enero pueden contar con algún lugarcito en su agenda para quien se decide a adornar su cuerpo casi para siempre (a menos que pueda contar con el dinero para someterse a un tratamiento láser que lo haga desaparecer).

Entre los clientes que recurren a esta milenaria técnica, las mujeres son mayoría. Y a la vez, son quienes más resisten el dolor de las agujas coloreando la piel. Ellas eligen las flores, las mariposas, alguna frase. La zona del cuerpo que más se tatúan las féminas es la muñeca y el empeine.

El tiempo que lleva realizar un tatuaje depende el diseño y el tamaño, y esto determinará también el costo, que arranca en los 80 pesos si es algo mínimo.

Con el tiempo, este arte fue ganando terreno hasta convertirse en una costumbre casi masiva, primero entre la población más joven, y más tarde en otras franjas etarias.

Gonzalo Cuesta se dedica a este arte hace cuatro años y es uno de los tatuadores más prestigiosos de la región. Vive en Crespo, una localidad situada a unos 40 kilómetros de Paraná. En torno a esta práctica, comentó a Ser Un@: “Si bien todavía mucha gente mayor tiene esa mentalidad de que los tatuajes están relacionados a los jóvenes, se está viendo cada vez más que las nuevas generaciones vienen con los padres y se tatúan ambos. Además, se ven cada vez más personas que pasaron los 40 años y llegan incluso con su pareja para realizarse un tatuaje que tenga un valor para los dos”.

Por otra parte, señaló: “Lo importante es que el diseño tenga algún significado. Es la mejor manera de no arrepentirse y no cansarse del dibujo que se elige. Al primer tatuaje hay que pensarlo, porque más tarde, con el tiempo, taparlo con otro no es una tarea sencilla. Por ejemplo, el negro solo se tapa con negro, y si el diseño original era de tres centímetros por tres, habrá que arreglarlo con uno de 10 por 10 o de 15 por 15”.

Cuesta contó que muchos adolescentes buscan una figura similar a la que se hizo algún artista de televisión o del ámbito musical, sin conocer cuál es el sentido de ese dibujo.

También indicó que en otros casos hay quienes llegan a sacar un turno para tatuarse porque se sienten presionados por el grupo de amigos, sin plantearse si en realidad quieren llevar una marca en la piel que los acompañará prácticamente de por vida. “Empieza uno y los demás, para no quedarse atrás, vienen también”, confió, y agregó: “Hay muchos casos en que vienen para tatuarse el nombre de la novia, pero uno no les puede decir nada porque llegan con ella”, contó entre risas.

La elección del diseño

La mayoría de quienes llegan al taller de Cuesta ya vienen con una idea de lo que se quieren hacer. Otros, consultan y evalúan posibilidades. “Hay gente que viene  con algún diseño complicado, pero no es lo mismo imaginarlo en la mente que ya hecho en la piel, que no es como el papel. Un tatuaje chico debe tener la menor cantidad de líneas posibles, ya que la piel se va estirando con los años y si el diseño tiene muchas líneas juntas se amontona y queda una figura amorfa”, explicó.

Los diseños son disímiles y hay quienes le acercan una foto de un familiar querido o de un ídolo deportivo para que se lo dibuje en el cuerpo. Otros van con alguna frase con la que se sienten identificados. “Tengo un primo que es rubio, de ascendencia alemana, y se tatuó 100% negro cumbiero”, relató como anécdota.

“Me piden asesoramiento y es lindo cuando me dejan expresar mi estilo. A mí me encanta lo que es en blanco y negro, lo que son las caras”, confió Cuesta.

Como consejo para los que aún están indecisos, recomendó pensar bien qué es lo que quieren hacerse y arrancar con algo chico. “Puede ser un símbolo detrás del tobillo, algo que esté oculto; por lo menos para que sepan lo que es la sensación y vean cómo se sienten portando un tatuaje”, dijo.

Consultado acerca de si es doloroso realizarse un tatuaje, aseguró que es relativo: “El dolor no se presenta siempre igual, depende del lugar del cuerpo, de la piel de la persona. Las mujeres son las que más aguantan, en cambio, muchos hombres se quejan y hasta lloran durante este proceso”.

Cuidados posteriores

El tatuaje es una herida y como tal, requiere de un proceso de cicatrización y de cuidados. “Se lo cubre por dos horas y después lo ideal es lavárselo tres o cuatro veces al día con un jabón antibacterial”, indicó Gonzalo Cuesta.

Hay que evitar los jabones con perfume o que contengan alcohol, ya que pueden irritar la herida y hasta dañar el tatuaje.

“Siempre hay que mantenerlo húmedo con una crema hidratante y no exponerse al sol fuerte durante los primeros días. Tampoco hay que rascarse si se siente picazón”, explicó.

En cuanto a su perdurabilidad, señaló que dependerá del tatuaje, de la piel, de la tinta que se usa y de los cuidados que se tengan. “Con los años hay que hacer un retoque, sobre todo en los que llevan tinta de color, ya que si lo exponés mucho al sol se va opacando, similar a como pasa con la pintura de un auto. En ese caso se recomienda volver a los cuatro o cinco años”, dijo.

Un tatuaje suele tardar una o dos semanas en cicatrizar, según la zona donde esté y su tamaño.

Con respecto a la posibilidad de donar sangre tras haberse realizado un tatuaje, hay que esperar entre seis meses y un año, que es el tiempo que se considera como período de ventana (varía según cada nosocomio que actúa como receptor).

Fuente: Suplemento Ser UN@ / seruno@unosantafe.com.ar