Las lluvias generan inconvenientes en distintos barrios de la ciudad, sobre todo en aquellos en los cuales aún no hay asfalto. Una de las organizaciones que desde hace años trabaja en esos sectores es el Movimiento Los Sin Techo. La entidad brinda educación y asistencia alimentaria a un total de 500 chicos que acuden a las 17 salas tanto de jardín de infantes como preescolar.

Las docentes del Movimiento que a diario trabajan en la zona norte de la ciudad son testigos de las falencias que persisten en los barrios donde asisten y protagonistas al momento de tener que brindar una asistencia a los más chicos y a sus familias. El barro, el agua, la falta de transporte son solo algunos de los temas que se reiteran.

En la última semana y como consecuencia de la lluvia, las docentes notaron una baja preocupante en la asistencia a las aulas. Así lo confirmó a UNO Santa Fe Silvana Mana, directora del Jardines de Infantes de Los Sin Techo.

En la zona norte, que es una de las más anegadas, el Movimiento cuenta con 10 salas entre las que se cuenta la sala de San Agustín, Pompeya, Las Lomas, Abasto. "Son cuatro salas donde realmente hay inconvenientes. No se puede entrar directamente, porque son calles de tierra y están en mal estado", describe la docente y responsable de los jardines de infantes.

"Ellos andan descalzos porque no tienen botas, no tienen zapatos de goma. Tienen un solo par de zapatillas que lo guardan para los días de sol, entonces hoy no van. En esta semana hubo una baja importante en lo que es la asistencia de los alumnos y hoy más", destacó Mana.

"La situación es crítica, estos días de estas últimas dos semanas que venimos con lluvia, porque son todos caminos de tierra y cada vez están peor. Mientras que la gente convive con el agua que rodea sus viviendas", explicó la referente del Movimiento.

Y agregó que en La Ranita, el lunes, hubo muy pocos alumnos porque ya tenían agua alrededor de la casa. "Si salían se embarraban todo, los padres no los podían sacar", destacó.

Al respecto Mana asegura que en barrios como El Abasto, Las Lomas y Pompeya las calles son intransitables y se dificulta el poder entrar para poder llegar a las salas.

"No hay clases por el hecho de que los alumnos están inundados, viven en calles de tierra, zonas muy bajas y no tienen cómo salir de la casa. En caso de que lo hagan lo hacen descalzos porque tampoco tienen vestimenta adecuada para un día de lluvia como serían hoy unas botas, entonces los papás no los mandan", explica la docente.

A pesar de la ausencia de los alumnos las docentes asisten a clases de todas formas ya que consideran vital que los chicos cuenten con un plato de comida caliente. Para esto se arman viandas para que al mediodía los padres las retiren. Muchos de los vecinos ni siquiera poseen cocina, sino que cocinan con fuego, como sucede en la zona de Las Lomas, señala Mana.

"Nosotros tratamos de asistirlos por lo menos en la alimentación, que vayan los padres para que los chicos que concurren diariamente al jardín por lo menos tengan su ración de comida -relata Mana- ya que no pueden concurrir al jardín para estudiar y aprender por lo menos que los padres busquen su ración de comida para que tengan algo caliente para pasar este temporal".

Una de las problemáticas que lamentó Mana es la que se da en torno al transporte público de pasajeros. La directora de jardines brindó el ejemplo de lo que sucede en barrio Las Lomas. Allí, a pesar de la magnitud de la población y el hecho de que el barrio cuenta con dependencias que brindan servicios públicos de salud a los vecinos, están obligados a caminar grandes distancias dado que el transporte no llega.

"El colectivo más cercano circula sobre Blas Parera y Zeballos, donde se ubican las paradas de los colectivos -explicó. Tenemos 22 cuadras al oeste, las maestras deben acercarse caminando, en remís o medio propio. Las calles son de tierra, por lo que en un día como este martes no se puede llegar".

El Movimiento está encabezando una campaña para recolectar calzados, frazadas y medias para que los más chicos puedan afrontar los días de frío que se avecinan.