El establecimiento ubicado en San Jerónimo 6719 ardió en llamas en la madrugada de este jueves. El propietario del local, Juan Pagano, dialogó con UNO Santa Fe. En medio de la tristeza y la limpieza que estaba realizando, contó las sensaciones que lo inundaban a horas de haber perdido el fruto del trabajo de toda una vida.

En la vereda se pueden observar los restos de la madera que estaba lista para ser trabajada, negra y quemada por el fuego, que arrasó con todas las herramientas del taller. A pesar del transcurso de las horas, aún se puede percibir el olor a humo que flota en el aire.

"Me llamaron a la madrugada los vecinos, mis hijos y ellos me avisaron lo que pasaba -cuenta Pagano, aún conmovido-. Estaba todo envuelto en fuego, fue horrible. No hubo nada que hacer".

En torno a las causas que originaron el fuego, una de las hipótesis que se maneja está relacionada a la posibilidad de que una de las amoladoras con las que se había estado trabajando el miércoles haya sido el instrumento que provocó la tragedia. "Es muy probable que haya caído una chispa en el aserrín y ardió", afirmó el dueño del local.

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En medio de la charla, se puede observar cómo los vecinos se acercan a dar una mano a "Tato", como es conocido Pagano en el barrio. El acompañamiento de sus hijos, amigos y vecinos es lo que le da fuerza al carpintero.

"Este es un negocio familiar que arranca con mi viejo, yo desde los 13 que mi viejo me enseñó la profesión hasta los 50 que voy a tener ahora, somos dos generaciones que vivíamos de esto y ahora hay que remarla otra vez", sostiene Pagano.

Pagano realizaba trabajos en carpintería desde muebles, aberturas hasta arreglos en general, como él mismo dice: todo.

Sobre sus expectativas de ahora en adelante, el comerciante aseguró que: "No sé, que aparezca algún concejal, algún político. Espero uno en la puerta de mi taller y que me diga cómo se sigue, ya que los votamos. Alguien que me dé una mano".

En relación a las pérdidas económicas, Pagano aseguró que era muy difícil especificarlas, pero entre lo más importante enumeró: motores, herramientas, trabajos de la gente que había que entregar y que se perdieron. "Me quedó un quilombito bien importante", manifestó.

"No quiero pensarlo ahora, estoy intentando limpiar esto, porque desde la Municipalidad me informaron que tengo que dejar enfriar el lugar. Supuestamente la estructura está sana, más allá de los revoques que están quemados. Ahora, a arrancar de nuevo", agregó.

Esta mañana Pagano debía instalar una puerta nueva en un local comercial de Facundo Zuviría, sin embargo la puerta se quemó. "Es una cadena, se me quemó la vida. Esa es la realidad", cerró el laburante que ahora deberá trabajar para recuperar lo perdido.