Sábado 06 de Abril de 2013
La historia de barrio Chalet comenzó a mediados de los años 50 a partir de la construcción del terraplén Irigoyen, una gran obra que desde ese entonces protegió a la ciudad del río Salado. La zona comenzó a habitarse cuando gracias a los créditos hipotecarios, muchos trabajadores pudieron acceder a la vivienda propia. En ese momento se construyeron ocho chalets por manzana, y de ahí surgió el nombre del barrio que antes se llamaba Sudoeste.
María Claudia Albornoz vivió toda su vida en uno de esos chalets, desde hace exactamente 48 años. Sus padres, como decenas de santafesinos, accedieron a este crédito que les permitió construir su casa. “Desde calle San José hasta Roque Sáenz Peña se llamó Chalet y de Roque Sáenz Peña hasta el río Salado era una zona de eucaliptales –aún no estaba la Circunvalación Oeste– y el agua drenaba naturalmente hacia el arenal”, comentó al recordar los orígenes de la zona.
Claudia explicó que si bien “los servicios como la luz y el agua acompañaron el crecimiento del barrio, en la zona no hay cordón cuneta y las zanjas bordean a todas las viviendas. “Gracias al reclamo de todos, hoy hasta casi tenemos gas natural, pero no hay ninguna mejora respecto de la zanja y esto afecta nuestra calidad de vida”, señaló.
“No es un barrio que los gobiernos hayan atendido demasiado –continuó–, siempre se consideró mucho el centro y el este, y el oeste fue quedando relegado”.
A partir de los años 80 mucha gente quedó desocupada y empezó a radicarse al oeste de las manzanas de chalets desde Roque Sáenz Peña hacia el río en forma irregular. “Los vecinos se empezaron a asentar en terrenos fiscales pero luego, con el paso de los años, se lograron obtener las escrituras. Así se fue constituyendo el barrio”.
Sin embargo, la falta del cordón cuneta no era el mayor problema de barrio Chalet. Por esos años y por ser una zona baja, sus calles quedaban anegadas cuando la lluvia castigaba a la ciudad, eso sucedió hasta 2003 cuando el río Salado dejó bajo el agua a la totalidad de las viviendas.
—¿Cómo pudieron salir adelante?
—Éste es un barrio de trabajadores. Todo lo que se consiguió fue a fuerza de organización. Después de 2003 nos hicimos muy visibles. Chalet no es un barrio de muchos habitantes; en 2001, según el Censo había 1.992 personas, después de la inundación nos organizamos aún más y seguimos reclamando.
—¿Qué fue lo que más pidieron?
—Los desagües. Para nosotros es una obra más que importante porque seguimos siendo como la boca del embudo. Recibimos agua de cinco barrios y ésta tiene que salir por una alcantarilla muy pequeña debajo de la Circunvalación Oeste. Todo eso lo fuimos aprendiendo. No sabíamos cómo era el sistema de desagote y aprendimos que en este caso el reservorio eran nuestras casas. Así fue como fuimos exigiendo obras.