Barrio Ciudadela lamenta la tragedia de la familia Palacios
La mayoría de los vecinos aún no puede creer la muerte de siete personas luego del incendio de una vivienda. Hacía casi cuarenta años que habían llegado al lugar. Fotos.

Miércoles 24 de Julio de 2013

Belkys vive hace 70 años en el barrio Ciudadela. Ayer por la tarde no podía salir de su asombro por el incendio que horas antes se había cobrado la vida (por asfixia) de los Palacios, una familia de vecinos integrada por siete personas, entre ellas una nena de cinco años. “Ellos llegaron al barrio hace 36 años. Los vi crecer a todos”, aseguró la mujer que vive en Quintana y Saavedra, a menos de 50 metros del lugar siniestrado.

“Todo pasó muy rápido”, repetía Belkis y narró: “El fuego se debe haber iniciado antes de las 5, porque enfrente de casa tenemos un frigorífico que empieza a trabajar a esa hora. Con los ruidos nos despertamos y nos ponemos a tomar mates y en ese momento vimos cómo salía el humo y las llamaradas. Era impresionante”.

La mujer dijo que inmediatamente se trasladaron hacia el lugar y vieron cómo algunos vecinos intentaban abrir la puerta del departamento interno de Saavedra 4.938. “Cuando llegamos, uno de los muchachos estaba parado en el techo, desesperado, pidiendo que llamen al 911. Otro de los vecinos trajo una barreta pero no pudo abrir la puerta”, relató.

Por su parte, Norma, quien es vecina del pasillo donde ocurrió la tragedia, le dijo a Diario UNO: “Es una locura. No lo puedo creer. Hace cuarenta años que somos vecinos. Nos vino a despertar el hombre que vive acá al lado –vecino lindante de las víctimas– para pedirnos que lo ayudemos porque se estaba incendiando la casa de los Palacios”.

“La policía –acotó Belkys– llegó enseguida y recién con la ayuda de ellos pudieron entrar. Pero cuando llegan a la segunda puerta salió un humo tremendo que no los dejaba pasar. Ahí intervinieron los bomberos. Fue una tragedia grandísima”.

Según el relato de Norma, la casa siniestrada tenía mucha madera, lo que habría permitido una rápida expansión de las llamas. Cuando el fuego alcanzó el cielorraso habría comenzado a consumir la lana de vidrio, un aislante que es muy tóxico cuando entra en combustión y lo que habría sido determinante para el final trágico de la familia Palacios.

“Parece que tenían un hogar a leña y al lado habían puesto a secar ropa y una garrafa que aparentemente tenía una pérdida. Porque ellos tienen gas natural pero sólo en la cocina. Por lo que comentan explotó la garrafa y se prendió fuego todo”, aseguró Belkys.

Luego añadió: “El humo y las llamas eran impresionantes. Vinieron dos camiones de bomberos y no lo podían apagar. Lo primero que hicieron fue decirles a todos los vecinos que saquen a las criaturas para que no tengan problemas con el humo. Era impresionante cómo salía el humo, era terrible”.

Siempre en el barrio

El dolor de los vecinos era muy grande. La mayoría de las personas que conoció a la familia y que tenía una relación fluida con ellos prefirió no hablar del tema. En algunos casos fueron muchos años de convivencia en el barrio.

“Ellos vivían acá hace años, y era gente buena. No se metían con nadie. Hace 36 años que ellos vivían acá. Era gente buenísima, gente trabajadora. El hombre trabajaba en Vialidad provincial. A los chicos los vi crecer a todos. Y también tenía un chico que vive afuera, en Santo Tomé. Él fue el único que quedó”, se lamentó Belkys.

“Fue una tragedia. Hoy yo estuve viendo la televisión y escuchando la radio y por todos lados están pidiendo que la gente tenga cuidado. Dicen que hace mucho tiempo que no se ve una tragedia así”, aseveró.

Norma también hizo hincapié en la buena relación que tenían. “Era gente tan buena. Teníamos una relación bárbara, el hecho de que vivíamos en el mismo pasillo hacía que estemos en contacto permanentemente. El hombre nos hacía reír todo el tiempo”, dijo en referencia a Sergio Palacios, el padre de familia.

Por último, la vecina aseguró que fueron muchos los momentos compartidos entre ambas familias. “Hemos pasado varios cumpleaños juntos. Nos dábamos mucho porque era gente muy buena, muy trabajadora”, concluyó.

El barrio Ciudadela no puede entender lo que pasó. Nadie lo puede creer. La de ayer, con siete víctimas fatales, fue una de las mayores tragedias por el incendio de una vivienda. Tal vez, el tiempo y los peritajes de los expertos puedan determinar fehacientemente qué fue lo que pasó en el último departamento de la calle Saavedra 4.938.