Los precios en los combustibles provocó que se modificaran los hábitos de consumo de los automovilistas. Según un informe del sitio web "surtidores.com.ar", cada vez son menos los que piden "un tanque lleno" y la mayoría ahora solicita cargas de combustibles en "cifras redondas".

Si bien la modalidad cambia según la ubicación de la estación de servicio, el patrón resulta bastante similar en todos los casos. "Los que más predisposición tienen por llenar el tanque son en general los que consumen combustibles Prémium", detalló Miguel de Paoli, expresidente de la Cámara de Expendedores de Combustible.

"En cambio, los que se inclinan por la súper, el promedio ronda los $500 para la ciudad y $1.000 para la ruta", agregó el operador de Shell. Respecto a los que prefieren el gasoil, depende de la capacidad del tanque, pero asegura que como mínimo cargan $1.000. Para aquellos que tienen a las motos como clientela, el monto medio es de $100.

La situación no excluye a las GNC, ya que aquí también los consumidores ajustaron la demanda a las posibilidades de sus bolsillos. Pedro González, vicepresidente de la Cámara de Expendedores de GNC, dijo a surtidores.com que la carga intermedia históricamente fue de 10 metros cúbicos ya que la mayoría nunca llega vacío al surtidor.

No obstante, sentencia que el 90 por ciento sigue pidiendo carga completa, "por una cuestión de autonomía y para no tener que volver rápidamente, fundamentalmente los que trabajan con el coche".

Para los estacioneros, en especial los que despachan líquidos, esta nueva costumbre les acarrea un problema ya que deben disponer de más personal de atención en la playa. "Hay mucha más afluencia de autos y los empleados no pueden relajarse. Tienen que estar atentos a los cortes y eso requiere mucha atención", sentenció finalmente De Paoli al sitio de noticias vinculado con el sector.