Martes 23 de Mayo de 2017
Newell's y Central recibirán sanciones y todo indica que la misma sería jugar un partido a puertas cerradas. De ratificarse, el castigo no dolería tanto a las instituciones.
Todo esto es como consecuencia de lo sucedido hace más de una semana en el Coloso, en el banderazo y después en el clásico, y lo que ocurrió el domingo en el Gigante. Los episodios fueron tildados como "incitación a la violencia" y ayer desde el Ministerio de Seguridad de la Nación se solicitó "las más severas sanciones", aunque se especula no serían tan duras.
Precisamente el escrito presentado al presidente del tribunal de disciplina de la AFA, Fernando Mitjans, será acompañado por otro que elaborará la cartera de Seguridad de la provincia de Santa Fe.
Hace un largo tiempo que se busca erradicar la violencia de las canchas, en este caso en las de Newell's y Central. Y despejar cualquier episodio que dé nacimiento a alguna reacción de conflicto. En el Parque se calmaron, al menos hasta el momento, las disputas entre barras, pero en la previa al clásico la presencia de ataúdes y banderas ofensivas despertaron la ira de los encargados de la seguridad. ¿Cómo los ingresaron? De acuerdo a las investigaciones que realizaron hubo complicidad dirigencial, aunque tampoco se descarta alguna connivencia policial.
Exactamente lo mismo pasó días más tarde, precisamente el domingo por la noche en Arroyito. El recibimiento del equipo con pirotecnia, que está prohibida y se encuentra englobado en el reglamento de transgresiones y penas de la AFA, como los muñecos que algunos hinchas arrojaron al campo de juego también se desarrolló seguramente con el visto bueno de algunos directivos. "Nadie puede ingresar el día del partido tamaña cantidad de explosivos ni los muñecos. Se aplicó también la Tribuna Segura el día del encuentro", contaron algunas voces consultadas por Ovación. Entonces, todo esto estaba dentro del estadio y preparado para desatar todo lo que pasó como si nada.
Tanto de un lado como del otro pueden utilizar la palabra "folclore", algo que no encaja ni puede aplicarse en tiempos tan violentos y de escasa aceptación de un mal resultado deportivo. Entonces, cualquier provocación despierta el fastidio de los hinchas más radicales. Sí, los gestos de los jugadores también deben ser notificados, tanto de un equipo como de otro. Porque en las dos canchas se han producido en un contexto que en el fútbol quizás podría ser entendido. Pero en esta realidad que se vive no lo es.
Por esto es que el director nacional de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, Guillermo Madero, envió sendas notas dirigidas al presidente del tribunal de disciplina (ver aparte) con el fin de exigir que sean sancionados Newell's y Central por los episodios. Ahora depende del tribunal, que una vez que reciba los descargos correspondientes de las dos entidades tomará una resolución. En el caso de la Lepra le correspondería quita de puntos, aunque los directivos pugnan por una multa económica y/o suspensión de la cancha porque en este caso hubo "violencia por agredir a un juez de línea". Y a los canallas les correspondería suspensión del estadio por "incitación a la violencia".
De todas maneras, teniendo en cuenta las tratativas y el descargo que realizará Newell's, las distintas fuentes consultadas indicaron que la sanción más liviana sería que los rojinegros jueguen un partido a puertas cerradas. Y a los canallas les podrían aplicar la misma sanción. Habrá que esperar.
Fuente: La Capital