Domingo 31 de Mayo de 2015
Cilsa (Club Integral de Lisiados Santafesinos) se fundó el 14 de mayo de 1966 por un grupo de personas con discapacidad y el apoyo de un sector de especialistas en rehabilitación que querían hacer deporte. El mismo se produjo con el patrocinio, por esos momentos, del instituto Vera Candioti. La primera sede social estuvo en el Cerel (Centro de Rehabilitación del Lisiado) ubicada en Cándido Pujato 2943. La personería jurídica Nº 04343/67 se le otorgó el 23 de junio de 1967. A medida que fueron pasando los años, la entidad fue creciendo, lo que demandó un mayor espacio físico, por tal motivo, en 1980 adquirió los terrenos de tres hectáreas situados en avenida de circunvalación Mar Argentino (hoy llamada Avenida de la Constitución Argentina) y Puente Carretero (ruta 11). Pero el crecimiento no paró, ya que especialmente diseñado para personas con discapacidad, se construyó un predio que se encuentra abierto para todo público. Comenzó a realizarse en 1984 y es el primer complejo polideportivo inclusivo de Latinoamérica.
Además, es una de las obras que más enorgullece a la institución por su gran magnitud y el esfuerzo que demandó edificarlo. Ya son varios los establecimientos que, gracias a este, adoptaron esta forma de trabajo inclusivo y compartido. Su estructura sirvió como modelo para otras instalaciones adaptadas para lograr una mejor convivencia e intercambio a través de deportes, recreación y actividades socioculturales entre personas con y sin discapacidad.Pero en 1989 se logró, como lo catalogaron todos, el sueño hecho realidad, la inauguración del gimnasio cubierto denominado Héctor Leurino (con capacidad para 1.200 espectadores), en reconocimiento a uno de los deportistas más ilustres, quien se destacara en la época de oro del básquet en silla de ruedas.Desde el principio, el objetivo principal de esta institución fue desarrollar actividades deportivas y socioculturales haciendo que –la hoy conocida como ONG– naciera como un club. Con el tiempo y, gracias a distintas experiencias que se fueron sumando al proyecto, pasó a considerar otras áreas que tenían estrecha relación con la problemática de las personas con discapacidad. Así fue como se hizo eco de las necesidades que los propios beneficiarios fueron acercando.Esos planteos iban más allá de las prácticas recreativas y deportivas, concentrándose en las necesidades especiales de quienes, no solo sufrían la discapacidad física o sensorial, sino que, además, eran marginados del mundo laboral, educativo, recreativo, afectivo y social.Cilsa creció desde 1966 en todas sus áreas. El mayor aprendizaje fue siempre entender que el accionar tradicional hacia la discapacidad no es más que un paliativo al problema. En este sentido, se entendió que, para lograr la plena inclusión, había que alcanzar a más ciudadanos para concientizarlos y que, para seguir avanzando, había que alcanzar distintos y nuevos objetivos. Tras haber cumplido 49 años, continúa trabajando por y para las personas con discapacidad y en situación de vulnerabilidad social convencido de que se contribuye a mejorar la calidad de vida de aquellas personas que más lo necesitan.