Domingo 11 de Enero de 2015
El Club Atlético y Deportivo San Isidro nació un 24 de junio de 1939 gracias a la iniciativa de un grupo de jóvenes que se reunía en un terreno a jugar al fútbol. Eran épocas donde la fantasía y la creatividad estaban a la hora del día, pero el deporte creado en Inglaterra había echo una eclosión tan grande en el mundo que el país también se hizo eco y lo tomó como propio.
Es por ello que se comenzó con la práctica profesional (a partir de 1931, un año después del Campeonato Mundial de Uruguay), pero era lógico también que el auge se propagara a las calles y poco a poco vayan surgiendo nuevos clubes impulsando la actividad.
En primera instancia todo surgió como una mera idea de recreación, pero a medida que fue pasando el tiempo, la cantidad de chicos fue en aumento, haciendo que ese espectro cambie para impulsar la creación de una institución.
Las primeras reuniones se realizaron en un garaje de calle Pedro Ferré al 1400 que le pertenecía a Ricardo Ibáñez, una persona introvertida, pero no menos amable. Posteriormente estuvo en Mitre al 4400, donde se emplazó la primera sede social.
La designación se determinó con la asunción de la primera comisión directiva, cuya cara visible fue Isidro Méndez, quien era una de las voces cantantes entre los vecinos y amigos del barrio Candioti Norte. En homenaje y reconocimiento a él es que el club adoptó su nombre.
A partir de allí comenzaron las obras de edificación, pero como el lugar era muy acotado, solo se construyeron dos canchas de bochas. Igualmente, los chicos del lugar desarrollaban el resto de las actividades en un terreno de Güemes al 4400.
Como la cantidad de asistentes era cada vez más importante, la comisión directiva, presidida por Ernesto Payé, hizo las gestiones para que ingresara al círculo máximo de la Liga Santafesina de Fútbol y dicho cometido se consiguió en un lapso breve.
Por diferentes cuestiones, se vieron obligados a trasladar la sede, es por ello que se le adquirió a Don Balleto –dueño de los terrenos de calle Güemes 4554–, el lugar para radicar las nuevas edificaciones. Allí se fomentó nuevamente el juego de las bochas –actividad principal–, pero con el agregado del fútbol y otros deportes.
Más allá de no realizar grandes campañas, el equipo de Liga siempre se mantuvo dentro de los primeros puestos, pero como la institución no podía solventar los costos que demandaba, esta disciplina pasó a un segundo plano. Eso no fue todo, porque las malas administraciones y las irregularidades organizativas ocasionaron que la entidad quedara acéfala, con lo cual cesó sus actividades.
Por esas rarezas de la vida, gente del barrio se hizo cargo e insertó un bar, que comúnmente era visitado por gente que solo se encargaba de darle un mal aspecto a la zona. Pero eso tampoco funcionó, decretando un nuevo abandono del club.
En 1997, la actual presidenta Verónica Laurini tomó las riendas e inició la reestructuración. Lo primero que se hizo fue acondicionar el salón de eventos y después el resto de las instalaciones.
Sin dudas que el presente lo tiene aún vigente, pese a los golpes que van y vienen de la crisis económica a la que tampoco le escapa. No obstante, esta familia que conforma San Isidro le pone el pecho a las adversidades y, a través de la pasión y el esmero, avizoran un futuro mucho mejor.