Club República del Oeste: es parte de sus vidas
Rafael Amherdt y María Inés Dri trabajan como presidente y vice, respectivamente, de la entidad barrial. “Queremos ver a la Vecinal siempre concurrida”, dijo el máximo referente.

Domingo 08 de Marzo de 2015

Es por ello que desde el primer día, los responsables siempre bregaron por un espacio único donde los vecinos del barrio pudieron recrearse y sentir la pasión que genera el deporte. Con el básquet como bandera y principal disciplina, continúa en pleno crecimiento y apuesta en 2015 a ir por mucho más.

Hoy el encargado de llevar las riendas de la institución es el presidente Rafael Amherdt, quien se esmera todos los días para ver a este lugar cada vez mejor. “Estamos tratando actualmente de acomodar todas las cosas, de ir mejorando lo edilicio de a poco para que los chicos que vienen a hacer deporte puedan practicarlo en las mejores condiciones. Durante este último tiempo hemos hecho un montón de cosas para que sea así: por ejemplo realizamos baños nuevos y techamos una gran parte del salón para las chicas que hacen gimnasia deportiva, como así también pintamos la cancha de básquet, entre tantas cosas más. Esto hace que sea más agradable y cómodo para la gente. Pero lo más importante es que llevamos adelante el permiso municipal para que el salón sirva para eventos sociales, lo cual termina siendo una tranquilidad para todos”, apuntó el directivo. 

Además, agregó: “La idea es ir avanzando para tener la mayor cantidad de chicos posible. Este lugar tiene una ventaja también, ya que trabajamos con jóvenes de distintas escalas sociales, muchos de barrios del oeste y otros del centro. Entonces se congregan dos ambientes quizás opuestos, haciendo posible la creación de grupos interesantes. Esto termina siendo una de las grandes diferenciaciones con el resto de los clubes. Es verdad que llega gente que no puede acceder a la cuota, pero nosotros no los dejamos afuera, ya que de alguna forma los becamos para que puedan hacer lo que tanto les gusta. Por eso es muy importante el apoyo de mis pares de comisión directiva, los profes y los entrenadores, que trabajan por la camiseta. Estar acá para nosotros es un orgullo inmenso”.

Más adelante, explicó por qué decidió ser presidente: “Me lo propusieron, ya que no querían perder la continuidad del básquet. Por eso buscaron a alguien que estuviera comprometido con este deporte. Nosotros trabajamos en esto hace más de 10 años, entonces alguna idea tenemos. Así que asumimos el compromiso y acá estamos, trabajando y esforzándonos para ver a la Vecinal bien y siempre concurrida. Es muy importante para mí, es una parte de mi vida, por eso no me canso de seguir viniendo, me siento muy cómodo y feliz”.

“Es como mi segunda casa”Seguidamente tomó la palabra Inés, quien no pudo ocultar su satisfacción por ser parte de la familia de República del Oeste. “Estamos bastante bien, tratando de hacer algunas obras. Cada paso que damos es un esfuerzo muy importante, ya sea económico como de tiempo, porque cada uno de nosotros también tiene sus responsabilidades, entonces cada concreción nos genera mucha emoción. La realidad no es para nada fácil, pero tratamos siempre de ver lo positivo de las cosas y trabajar para los vecinos”, manifestó.

 Por más que sea una Sociedad Vecinal, se lo reconoce o tilda como club, producto de todo lo que tiene para ofrecer. A raíz de eso, intentó explicar la magnitud de lo que eso significa: “Estamos muy contentos con todo lo que se logró. Tenemos la suerte de estar en un lugar privilegiado, porque por acá pasan un montón de líneas de colectivos y es nuestro, grande. Lógicamente que esto requiere de mucha atención, ya que demanda de mucho trabajo hacerlo funcionar. Nosotros apostamos mucho al básquet, pero siempre sin descuidar el resto de las actividades”.

En un ida y vuelta más que interesante, acompañados, como no podía ser de otra manera, con unos mates, María Inés explicó qué siente por República del Oeste, que sin dudas ya se transformó en su segundo hogar. “A mí me gusta venir. Llegué hace 20 años cuando empezó la escuelita de básquet. Entonces me hice socia y al año, después de un ofrecimiento de trabajo, me quedé acá definitivamente. Al principio compartía este lugar con mi marido, pero él luego no pudo continuar por diversas cuestiones particulares. Así y todo me terminé quedando, porque me sentía a gusto”.

En el final, reconoció su pasión por la institución: “Es verdad que a veces pienso que dejé de ir a visitar a mis amigas y de hacer un montón de otras cosas por estar acá, pero tampoco reniego, porque lo hago por vocación, mucho más después de haberme jubilado. En pocas palabras, siento que esto es como mi segunda casa. Soy muy feliz trabajando en República del Oeste y ojalá ese amor siga siempre así"

Por Juan Diego Ferrante / Diario Uno Santa Fe