Con la nueva Justicia, arrancó la Policía de Investigaciones
Se trata de un reducido grupo de efectivos que dependen de las instrucciones que imparten los fiscales. En el mediano plazo, a esa área irán a parar pesquisas de Drogas, TOE y Trata de Personas

Sábado 15 de Febrero de 2014

El nuevo sistema de justicia penal en la provincia de Santa Fe no sólo conlleva un cambio sustancial en los modos de juzgamiento e investigación, sino también en el papel que debe cumplir la propia Policía. Desde principios de enero el Poder Ejecutivo se abocó a elegir a los efectivos que ahora integran una fuerza que depende de las instrucciones que imparten del Ministerio Público de la Acusación a través de los fiscales.

Se trata de un grupo reducido de agentes, aunque en el mediano plazo otras áreas investigativas de la policía santafesina –como Trata de Personas, Tropas de Operaciones Especiales, Unidades Especiales y la ex Drogas Peligrosas– se sumarán a esta tarea. El campo de acciones de esta Policía de Investigaciones es esclarecer el hecho delictivo e individualizar a autores y partícipes mediante la reunión de información y pruebas.

En diálogo con Diario UNO el titular de la Subsecretaría Organizadora de la Policía de Investigaciones, Víctor Moloeznik, contó que además del jefe provincial (comisario mayor Luis Bruschi) y los jefes de las cinco regiones se seleccionó al personal adecuado para cada uno de esos nodos. “Son 10 efectivos en Rafaela, 10 en Reconquista y otros 10 en Venado Tuerto, en Santa Fe hay unos 16 y en Rosario alrededor de 25”, dijo.

La idea de arrancar con una pequeña cantidad de recursos humanos es para que la capacitación sea intensa y que no haya fisuras en los procedimientos, al intervenir menos personas, y también para que exista un mayor control sobre los pesquisas. Hay malas experiencias de policías ligados a grupos narcos infiltrados en la ex Drogas Peligrosas y en la Secretaría de Delitos Complejos, por lo que no quieren sorpresas.

—Moloeznik, ¿cómo fue esta primera semana de la nueva justicia con la Policía de Investigaciones siendo el auxiliar de los fiscales?

—Es complejo realizar una evaluación sobre cómo actuaron en conjunto con los fiscales a sólo una semana de debut el Nuevo Código Procesal Penal, de todas maneras, donde se trabajó más fuerte fue en la ciudad de Rosario porque es la que en estos días vivió situaciones más complicadas con varios homicidios. En las otra cuatro regionales la cosa fue bastante más tranquila y no hemos tenido grandes demandas de parte del Ministerio Público de la Acusación (a cargo de Julio De Olazábal).

En ese sentido, la fiscalía aprovechó –con Santa Fe, Rafaela, Venado Tuerno y Reconquista– para trabajar con la Policía de Investigaciones más en cuestiones de perfil formativo: cómo se van a coordinar tareas. Precisamente, el Ministerio Público dictó varios protocolos que involucran a la policía –que aún no están oficializados–, por ejemplo, cómo realizar las detenciones, los arrestos cuando son in fraganti, y cómo llevar adelante los allanamientos.

—La Policía de Investigaciones, ¿en qué casos tiene que intervenir?

—Nosotros, por ahora, estamos trabajando con esa consigna que es cuando lo requiera el fiscal. Además, por el número pequeño que somos, no tendríamos posibilidad de concurrir a todos los casos; salvo eventualmente en lugares como Rafaela y Reconquista, donde todavía tenemos cifras manejables de homicidios, que es lo que priorizamos.

“Además, hay que ir planificando en otras áreas policiales que en algún momento serán absorbidas por la Policía de Investigaciones. Allí irán a parar todos los efectivos que hoy hacen investigaciones dentro de la Policía, desde Trata de Personas, pasando por las TOE, hasta los de la ex Drogas. Igual, no nos queremos apresurar en eso porque lo primero que tenemos que lograr es consolidar a nuestro propio grupo”, evaluó el funcionario.

—¿Hubo resistencia de la Policía a estos cambios en los procedimientos de investigaciones?

—Esa es una pregunta que la podrían contestar mejor los fiscales, pero yo sinceramente no he percibido ese tipo de situaciones, aunque también es verdad que el nuevo sistema lleva apenas una semana de vigencia. Lo que sí me parece es que falta más capacitación, porque en muchos sectores de la fuerza hay todavía desconocimiento de cómo hay que actuar en determinadas circunstancias. 

“Más que resistencia –continuó– hay incertidumbre sobre si tal o cual procedimiento lo están haciendo bien, si pueden interrogar o no a un testigo, cosas que se van a pulir. Lo que debieran comenzar a percibir los pesquisas, en todo caso, es un mejoramiento en las condiciones de trabajo. Por caso, esta semana fue muy impactante en Rosario ver que en cada homicidio que se cometió inmediatamente, a los pocos minutos, a la escena del hecho fueron los fiscales de la Unidad de Homicidios y eso sirve de mucho respaldo al policía porque le dice qué tiene que hacer y qué no”.

“Esa imagen es muy fuerte para la fuerza y también para la ciudadanía. Más si comparamos esa situación con el caso Medina (el empresario con presuntos vínculos con el narcotráfico que fue acribillado a balazos a fines de diciembre en Rosario), donde los integrantes de la Justicia no sólo no vinieron al hecho sino tampoco se sabía quién era el que estaba a cargo. El fiscal en el lugar del hecho, ahora, es otra garantía para que las cosas se hagan bien”, concluyó Moloeznik.