Martes 18 de Febrero de 2014
“El Estado niega el vínculo, todos somos testigos de este amor”, fue la frase que acompañó el reclamo de la familia Di Terlizzi, que lucha por la adopción de dos hermanas mellizas de cinco años de edad y su pedido es cuestionado y negado por el Estado.
Con una gran cantidad de carteles y globos, ayer por la mañana, familiares, amigos y allegados al matrimonio se manifestaron frente a la Subsecretaría de Niñez de la provincia con el firme y ya desesperado objetivo de hacer pública la existencia del “vínculo de amor” de tres años entre la familia Di Terlizzi y “Solcito” (nombre ficticio con el cual decidieron llamar a una de las pequeñas mellizas para proteger su identidad) y que el Estado no lo considera como tal para poder convertirse, finalmente, en familia adoptante de ambas.
Diario UNO dio a conocer este domingo la historia de los Di Terlizzi y su pedido, a esta altura, desesperado, por la adopción de las hermanas mellizas. El matrimonio en su momento acusó a la Subsecretaría de Niñez de tergiversar la historia y manipular informes con el fin de negar el vínculo. Por su parte, en la edición de ayer, el matutino publicó el comunicado que esgrimió la Subsecretaría de los Derechos de la Niñez sobre el caso, argumentando los diversos motivos por las cuales los Di Terlizzi no están en condiciones de ser familia adoptante.
Según explicaron desde la Subsecretaría de Niñez, no es competencia de dicho organismo determinar quién o quiénes se constituyen en adoptantes, a lo que la Familia Di Terlizzi, en diálogo con Diario UNO, respondió: “Esta gente siempre termina teniendo injerencia, habida cuenta que con sus informes, son los jueces los que resultan a veces confundidos de la realidad, debiendo confiar en escritos muchas veces falsos o tendenciosos”.
Desde la Subsecretaría de los Derechos de la Niñez argumentaron que intervinieron sobre la situación de un grupo de hermanas, a través de equipos profesionales interdisciplinarios, con el objeto de restituir derechos vulnerados en el seno de su grupo familiar, garantizando la integridad psicofísica de las mismas, escuchando sus voces, y respetando sus singularidades, necesidades, deseos y requerimientos.
Al respecto, el matrimonio Di Terlizzi fue contundente: “Jamás garantizaron nada de nada. La pequeña contó con atención psicológica solamente ocho meses en el último año, pero antes nunca un profesional la contuvo ni evaluó. Incluso, gracias a Dios, la psicóloga (que no nos conoce pero es testigo calificada y consta en el expediente), manifiesta que la niña pide que nosotros seamos su familia y que en la Cámara Gesell no se manifestó porque estaba atemorizada y no confiaba en quienes la rodeaban”.
“Jamás se respetaron las necesidades de la niña, menos aún sus deseos y menos aún sus requerimientos. El único requerimiento de la pequeña durante más de dos años fue cada jueves o viernes esperarnos en Casa Cuna para ir con nosotros a nuestra casa, a su casa, con nuestra familia, su familia; y siempre se lo permitieron; luego, tras dos años, lo abortaron de un día para el otro, cuando empezamos a exponer como familia las fisuras del sistema en el tema adopción”, subrayó Rodolfo Di Terlizzi.
El pedido de guarda de las mellizas
En el mes de septiembre de 2012, la Subsecretaría de la Niñez solicitó la declaración judicial de Estado de Adoptabilidad (paso previo para la adopción, por entender que no existían posibilidades de revinculación familiar), la cual fue confirmada por sentencia judicial el día 26 de agosto de 2013; determinando el juez de Familia interviniente, cuáles serían familias adoptantes para dos de ellas, y postergando la definición sobre las dos niñas más pequeñas, mellizas entre sí, en función de que existía en curso, una demanda de Guarda Preadoptiva, respecto de una de las hermanas. En diciembre de 2013 el Tribunal Colegiado de Familia, desestimó la postulación de la familia reclamante, en su pretensión de obtener la guarda con fines adoptivos de la niña en cuestión, siendo esta sentencia apelada por el matrimonio demandante, y cuya resolución se encuentra pendiente.
“Hacía casi dos años que habíamos iniciado el pedido de guarda sólo de Sol, en virtud de que la otra melliza vivía hacía casi 3 años con una familia, que nos consta, la contuvieron de la mejor manera”, explicó el matrimonio Di Terlizzi y continuó: “Luego de que la Subsecretaría negó el vínculo entre las mellizas, en ese momento, cuando el juez se estaba por expedir, en diciembre de 2013, le sugirieron que las hermanas queden juntas, cuestión que nos alegró la vida. Pero no pedimos antes la guarda de ambas sólo para respetar el otro vinculo. Cuando nos informaron que la otra familia no la iba a adoptar, decidimos que la bendición era doble y pedir la guarda de ambas”.
“La totalidad de la sociedad santafesina tiene que saber que el Estado miente en muchas cuestiones; mientras tanto los niños se van apagando, los niños van perdiendo su infancia, se la roban, y éste es un caso más”, finalizó la familia Di Terlizzi.