Cuando la inseguridad altera el sueño de la vivienda propia
Ana Lis y María Luz edifican sus casas con el Plan Procrear en La Esmeralda. A diario les roban los materiales y desarman las obras. Con una carta, le piden a las autoridades seguridad para el barrio.

Sábado 29 de Marzo de 2014

“Les escribo a modo de ruego, para expresar mi frustración luego de sufrir un nuevo robo en la casa que pretendemos construir, y solicitar que realicen alguna acción que nos brinde seguridad en la zona”. Así comienza la carta que escribió Ana Lis Pastorini, una joven que junto con su marido fueron sorteados en uno de los planes del Programa Crédito Argentino (Procrear) y edifican su vivienda en barrio La Esmeralda, más precisamente en Gorriti al 2.400, entre Rivadavia y 25 de Mayo.

El mensaje fue enviado al gobernador Antonio Bonfatti, al intendente José Corral y a otros funcionarios tanto provinciales como municipales y concretamente tiene que ver con la inseguridad de la que son víctimas a diario no sólo las personas que viven allí, sino las obras en construcción.

La familia integrada por Ana Lis Pastorini y Marcelo Pujato fue beneficiada por el programa nacional el año pasado y en octubre comenzaron la construcción, desde entonces la obra es la preferida por los ladrones. Pero no sólo la de ella sino el resto de los casas que allí se levantan. La gota que rebalsó el vaso fue el robo del fin de semana pasado cuando en la madrugada del lunes se llevaron gran parte de las aberturas y por la noche volvieron para también sustraerle las rejas que resguardaban las ventanas saqueadas.

Ana Lis recibió a Diario UNO y con lágrimas en los ojos y la voz quebrada por la bronca, la impotencia y dolor al ver como en pocos segundos el sueño de la vivienda propia se desarma, y junto a María Luz Batistela, su futura vecina, relató lo que padece desde hace seis meses, cuando en realidad la construcción de su hogar debería ser un motivo de disfrute. Mientras tanto, entre arena, escombros y materiales de construcción diseñaban y construían las nuevas rejas.

“El año pasado con mucha alegría, mi esposo y yo, recibimos la noticia de ser beneficiarios de un Plan Procrear por lo que comenzamos la construcción de nuestro futuro hogar hace unos meses. Esta tarea se tornó casi imposible por los constantes robos de materiales y herramientas. La inseguridad recrudece los fines de semana y feriados siendo causa de angustia y estrés de toda la familia barrial (los que ya están viviendo y los que estamos construyendo)”, expresó más adelante en el escrito que envió a los funcionarios a través de la red social Facebook.

Entre todos

Este matrimonio no es el único que sufre esta situación ya que en el barrio se están construyendo muchos de estos planes y el comentario diario entre los vecinos son los robos. “Hemos tratado de protegernos. Los vecinos nos reunimos, nos ponemos de acuerdo para controlar la zona y dar aviso de movimientos raros. Un grupo comenzamos a pagar un sereno a la noche, y fue entonces cuando los robos comenzaron en otro horario”, agregó más adelante la joven.

Tras cada hecho –que desde octubre fueron muchos– tanto Ana Lis como el resto de los vecinos elegidos por los malvivientes radicaron la denuncia en la Comisaría Sub 8ª, “pero la situación no ha cambiado”. Desde la dependencia policial les argumentan que “no tienen móviles para patrullar y cuentan con poco personal”. De todas maneras destacan el accionar que tienen cuando llaman al 911 porque en varias ocasiones frustraron algunos robos.

La zona donde tanto el matrimonio Pastorini-Pujato como el resto de los habitantes del sector construyen, está ubicado al norte de calle French entre la avenida Aristóbulo del Valle y República de Siria. “Si usted tiene la deferencia de enviar a algún representante a recorrer la zona, podrá corroborar que es un barrio que está en conformación, existiendo muchas construcciones en distintos grados de avance, cuyos futuros dueños somos trabajadores que con sacrificio intentamos plasmar el sueño de que nuestros hijos crezcan en una casa propia y permanente. A esta altura ya no sabemos si esto será posible”, es la invitación que realizó Ana Lis a las autoridades tanto provinciales como municipales en el escrito que les envió.

La ayuda entre los vecinos tanto los que ya viven como los que están levantando sus viviendas es constante. Se llaman por teléfono, se avisan si sucede algún hecho, tratan de coordinar para visitar las obras para que vean que hay gente tratando de proteger sus pertenencias y hasta llegaron a contratar a una persona que oficia de sereno por la noche; y durante el día le pagan un poco más a los albañiles para que también les hagan de personal de seguridad. “No sólo es peligroso para nosotros sino también para el que ya vive en el barrio porque vienen a saquearnos a nosotros pero observan los movimientos del resto de los vecinos”, destacó Ana Lis.

Una párrafo aparte dejó para relatar que en una jornada ingresaron a la mañana a robar su vivienda y por la tarde un grupo de entre 15 y 20 personas, entre hombres, mujeres y chicos, llegaron armados con palos con el fin de ingresar a su casa y a otra vecina. El alerta de los vecinos a la policía los ahuyentó y decidieron irse, pero a la noche regresaron y intentaron sacar las herramientas que estaban guardadas en una habitación. Éste fue el detonante para decidir contratar un sereno.

Cómo hacer frente a la situación

A Ana Lis y Marcelo ya le robaron 1.500 ladrillos comunes, más de un palet de ladrillos cerámicos portantes huecos, puntales de las vigas, hierros, herramientas, caños estructurales, parte de la instalación eléctrica, y lo último elegido por los delincuentes fueron parte de las aberturas y las rejas. “Esto significó para mi familia una pérdida económica que en este momento se nos hace casi imposible de revertir y seguir con la obra cumpliendo con los requerimientos que exige el crédito del Procrear”, agregó.

Ahora la pareja deberá recurrir a otro crédito o préstamo de familiares para poder cubrir el faltante de materiales. “Encima la carpeta que presentamos el año pasado ahora tiene un aumento de entre el 30 y hasta el 40 por ciento dependiendo el elemento. Además hay demoras. En el caso de las aberturas las pedí en diciembre y recién me habían llegado; y ahora no quiero ni pensar lo que voy a tardar en reponerlas”, dijo más adelante.

Una realidad que duele

María Luz Batistela junto a su novio Darío Cecco construyen también su casa en 25 de Mayo al 8.400, a la vuelta de la de Ana Lis y Marcelo. Cabe destacar que estas dos jóvenes se conocieron al empezar a compartir las experiencias tras los hechos de inseguridad de las que son víctimas. En el caso de ellos el terreno lo adquirieron en 2011 y al salir favorecidos en el Procrear, a fines de septiembre de 2013 iniciaron la edificación.

“Nosotros fuimos más beneficiados y no tuvimos tantos robos como Ana Lis y Marcelo pero en varias ocasiones nos llevaron ladrillos de los comunes que fueron más de 3.000. En esa oportunidad era un hombre con una nena que le ayudaba a cargar en el carro y a pesar de los llamados a la policía hizo unos tres viajes para llevárselos”, relató la joven mientras ayudaba a Ana Lis y a un herrero a montar otra vez las rejas que protegerán la casa de los Pastorini-Pujato.

También contó que en una jornada también se llevaron tres palet de ladrillos huecos. “A la mañana vino el camión y a la tarde ya no estaban más”, agregó María Luz quien además aclaró que tratan de no dejar herramientas y otros elementos de valor; y que la obra quede abierta para que los ladrones vean que “no hay nada que les pueda servir”.

Tanto Ana Lis como María Luz coincidieron en que la inflación se está comiendo el crédito aportado por el Procrear porque “para arrancar tenés que contar con algo de plata” y además ahora le tienen que sumar fondos extras para pagar a cuidadores y para paliar las pérdidas por los robos. “En el programa no te hacen el otro desembolso sino no presentás el certificado de obra que te exigen. Y si bien presentando las constancias de las denuncias te dan una prórroga, necesitás el dinero para volver a comprar lo que te robaron; y los seguros de vivienda no te toman casas en construcción. Entonces es siempre más el dinero que se necesita”, detalló María Luz.

Ante esta situación, Ana Lis recordó lo que puso en su carta enviada a las autoridades: “Ante lo expuesto hacemos un llamado a los representantes de Seguridad provincial y municipal para que dispongan de los medios necesarios y que esta situación se termine y se nos brinde la seguridad necesaria que nos permita vivir en paz y concordia”.