Cuando la pasión es más fuerte
La presidenta Beatriz Rosas admitió su amor por la institución diciendo que “es una parte” importante de su vida. Mientras que el titular de la Asociación Vecinal Candioti Norte, Dardo Benavídez, coincidió con el mismo sentimiento  

Domingo 29 de Marzo de 2015

La pasión mueve multitudes, pero también genera un sinnúmero de ilusiones en el mundo del deporte. Por eso, de alguna manera u otra, los clubes son auténticos formadores de sueños. Esto hace que muchos jóvenes se acerquen a estos con el fin de ganarse un lugar, primero formándose como persona y después como atleta. Pero lo más importante es que es una cuna de amigos que, pese al paso del tiempo, se mantiene indeleble.

Esteban Echeverría fue durante una época uno de los epicentros más populares de las bochas, con muchos títulos inclusive en sus vitrinas. Pero luego las cosas cambiaron y actualmente es copada por chicos de entre 5 y 12 años que llegan con el fin de participar de las distintas actividad que ofrece.

Precisamente su presidenta, Beatriz Rosas, entiende lo importante de brindar una contención y, a través del deporte, generar también un servicio de recreación y diversión para los santafesinos. Y así lo reconoció en sus primera palabras: “Lo más importante para nosotros es el deporte. Pese a que no me gusta hablar de eso, la gente lo tiene que saber: debo admitir que actualmente tenemos unos problemitas con la concesión del salón. Eso nos restringe un poco en todas las cosas que queremos hacer, pero así y todo, tenemos fe que lo vamos a solucionar y que podremos seguir adelante con todos los proyectos que tenemos pensado, como traer más deportes y mejorar las instalaciones”. 

Respecto a los objetivos de la institución, lo primordial pasa por generar un espacio único e ideal para los pibes: “Sacar los chicos de la calle. Quizás muchos de estos no tienen a dónde ir y vienen acá. Eso nos pone muy feliz, porque cumplimos un rol importante en la ciudad. Mucho más si tenemos en cuenta cómo está la sociedad hoy en día, viciada de malos hábitos y eso no es para nada bueno. Queremos que los chicos tengan un lugar donde pasarla bien y sanamente. Aparte lo bueno de esto es que también se acercan los padres, las familias y amigos. Así que ojalá, una vez que superemos ciertos problemitas, podamos recuperar las tradicionales peñas y cristalizar un servicio muy lindo, que sería el de establecer un dispensario. Existe uno en Bulevar, pero a la gente de acá le queda un poco lejos, entonces nos interesaría ser parte de eso”.

Posteriormente, dio detalles sobre cuál es la actualidad general: “En lo edilicio nos están faltando hacer un par de retoques considerables. Por ejemplo, las canchas de bochas ya hace mucho que no se utilizan, entonces el desuso se nota, la idea es poder reflotarlo. La ilusión es abrir las puertas para que los socios puedan disfrutar de todo el club, no solo de un sector, como nos está pasando ahora. Hay que lidiar con la realidad; cuando querés hacer nuevos socios, te responden «qué nos dan», algo que es muy razonable y los entiendo. Por eso admitiría que estamos con un presente de medio para abajo, por decirlo de una manera que se entienda; estamos estirando un chicle (risas). Igualmente no estamos en la lona, pero sí peleándola, lo podemos controlar y luchamos para no perder el club”.

Asimismo, expuso con hidalguía: “Yo estoy acá porque amo a este club. Es una parte de mí. La mayoría somos integrantes de la misma generación. En mi caso, soy parte de este club desde los tres años. Llevo prácticamente una vida acá, pero soy feliz de decirlo; me llena de orgullo y eso nunca lo voy a cambiar. Todos los días me levanto con el fin de ver mejor a Esteban Echeverría, que lo considero como mi segunda casa”.

Van por másSeguidamente tomó la palabra el presidente de la Asociación Vecinal Candioti Norte e integrante de la Comisión Directiva, Dardo Benavídez, que expuso: “Estamos trabajando en pos de seguir creciendo. Apostamos también al apoyo de la provincia, ya que muchos clubes pudieron expandirse con el aporte de los planes que otorga, entonces tenemos la esperanza de ser parte también. Eso nos permitiría acomodar muchas cosas acá para hacer más fácil la realización de los nuevos proyectos. Son muchos, pero lamentablemente hoy no los podemos cumplir. Igual, no perdemos la esperanza, porque trabajamos todos los días con mucha fe y, sobre todo, compromiso. Tengo 65 años y hace 61 que vivo acá, siempre digo que soy un malcriado del club. Por eso me llena de satisfacción formar parte de él”.