Desde hace un mes está en estas tierras y afirma que haber sido asignado por El País como corresponsal en Argentina es cumplir un sueño. Lo dice Enric González, que fue en más de una ocasión, con sus 40 años de profesión, cronista de guerra, periodista de trinchera literalmente. En cada palabra que pronuncia reafirma que el periodismo, el buen periodismo, resistirá todos los embates que enfrenta actualmente, simplemente por ser eso, periodismo hecho con honestidad.

Ser creíble y no olvidar que la función del oficio es contar historias. Contar buenas historias y contarlas bien. Esa es la premisa que sobrevoló en el Segundo Seminario Internacional organizado por Fundéu Argentina que se realizó en Rosario el 1 y 2 de noviembre. Allí, el debate durante dos días al que fue invitado UNO Santa Fe, se centró en "El periodismo y los medios iberoamericanos ante los signos de este tiempo".

Analizar la profesión en un contexto de noticias falsas, falta de chequeo, convergencia, ansiedad digital, hipertextualidad, reconversión y crisis. En un territorio de incertidumbre ante el cambio de los modos de producción, de la desaparición de profesiones y oficios, del nacimiento de otras profesiones y otros oficios. “De la crisis del periodismo, se sale con buen periodismo”, dijo Eliezer Budasoff, editor del New York Times en español, en diálogo con UNO en la Radio al terminar el evento que se realizó el Centro Cultural Parque de España.

La discusión fue profunda, mucho más de lo que podrán describir estas líneas. Fue volver a los comienzos, fue escuchar citar con plena vigencia nombres como Lazarsfeld o Merton, o volver oír hablar de la Mass Communication Research en la era de la hiperconectividad.

La actividad empezó el jueves con la introducción del filósofo italiano Franco Bifo Berardi. "Tempesta di merda y la extinción del pensamiento crítico", fue el título de una charla que marcó el comienzo de la discusión otorgándole contexto. Ubicación. A continuación, se presentó el panel "La legitimación de los medios en la era de la posverdad, ¿una batalla perdida?", del que participaron además de Budasoff y González; el secretario de redacción multimedia de La Nación, Gastón Roitberg; y la escritora y periodista integrante del Consejo Rector de la Fundación Gabriel García Márquez, Leila Guerriero.

El viernes se sumaron más expertos y en una sesión cerrada al público, un grupo de profesionales de distintos medios de la provincia y la región compartieron experiencias y diagnósticos acerca del presente e incertidumbres, preguntas, interrogantes, sobre el futuro.

Al finalizar el seminario, UNO Santa Fe indagó sobre signos y palabras que sobrevolaron con algunos de los protagonistas.

El contacto con Enric González

—¿Qué te llevás de este seminario?

—Me llevo un montón de enseñanzas. La primera, la preocupación evidente por la calidad. Yo creo que esa debe ser nuestra preocupación, la preocupación de los periodistas. Hay una secundaria, que me parece menos relevante para nosotros. El modelo de negocios, la distribución, creo que eso correponde más a empresarios. Pero, realmente, esforzarnos por hacer el trabajo lo mejor posible. Eso es lo que debe distinguirnos de los profesionales que ya no existen porque su profesión desapareció.

—¿Te preocupa la proliferación de noticias falsas?

—Yo creo que a medio y largo plazo la verdad prevalece. Es verdad que las fake news y este tipo de artefactos se han democratizado gracias a las redes. Cualquiera puede lanzar una viralización tóxica, antes, generalmente eso solo lo hacía el poder. Estados Unidos invadió Vietnam con un incidente que no existió y al final de la Segunda Guerra Mundial la mayoría de los alemanes creían que la guerra la había empezado Polonia. Bueno, siempre ha existido este fenómeno. Creo que es inquietante, pero no me parece tan decisivo como a veces tendemos a pensar.

—Después de cubrir guerras, desastres humanitarios, y cuarenta años de carrera, ¿qué significa venir a Argentina?

—Pues significa cumplir un sueño. Literalmente eso. Siempre había querido trabajar en Argentina y no es un invento porque lo he dicho muchas veces a lo largo de los años, pero nunca había podido ser por una razón o por otra. ¿Por qué Argentina? Porque es el tipo de país que me gusta, igual que me gusta Italia. Me gustan los países que ofrecen mucho que contar, que son un poco expresivos, que tienden a ser la metáfora exagerada de sí mismos, que se aceptan como caricatura, para un periodista creo que no hay nada mejor.

—Te toca llegar en un momento difícil, ¿cómo se observás la crisis desde el exterior?

—Ahí asumo riesgos que no debería, porque realmente no sé, no conozco los mecanismos internos de este país ni de lejos. Pero, habiendo seguido la corrupción de Argentina desde fuera, creo que Argentina lo que tiene es un problema de moneda. Creo que tiene una relación muy perversa con su propia divisa y que eso causa todos los otros problemas. Si esa relación perversa procede de que sea un país con una importante fuerza exportadora de materiales primarios o de otra razón, no lo sé, pero no he conocido un país que tuviera una relación tan extraña con su propia moneda.

El contacto con Eliezer Budasoff

—En este seminario se habló de algunos de los desafíos que enfrentan los medios como las noticias falsas. ¿Qué te llevás en lo profesional?

—Más allá de las noticias falsas, está claro que todos compartimos cierto diagnóstico de la crisis de la industria. Lo que me ha sorprendido bien es que también todos compartimos de alguna manera este diagnóstico acerca de que de la crisis del periodismo se sale con buen periodismo. El problema de las noticias falsas es parte de lo mismo. Se ha hablado de experimentos positivos de verificación de datos, acá en Argentina con Chequeado, pero en un momento alguien mencionó una experiencia colectiva que se hizo en México antes del último proceso electoral que fue este año que se eligió un nuevo presidente y en realidad el otro día participaba allí de un panel sobre esto y lo que decía Daniel Moreno, el director de Animal Político que de alguna manera fue el medio que aglutinó a todos los medios que hicieron esto es: "Nosotros no estamos haciendo nada grandioso, sino haciendo periodismo. Hacemos algo que era muy elemental y que siempre ha sido muy elemental y es chequear la información".

—Ni más, ni menos, ¿no?

—Exactamente, lo que pasa es que la cantidad y la velocidad de la información de alguna manera nos pone frente a un desafío. Pero, si el medio no abandona una cierta coherencia de hacer periodismo, que es chequear la información antes de publicar, eso definitivamente termina encontrando a sus propios lectores. Su propio público que sabe dónde encontrar una información verídica.

—¿Cómo ha sido hasta ahora la experiencia en el New York Times y que objetivos te has trazado?

—Muy estimulante. Sobre todo es muy estimulante trabajar en un medio que apunta principalmente a la suscripción de los lectores como modelo de negocio. Porque eso significa que tu desafío es hacer cada vez un mejor periodismo. Ser suficientemente bueno también en términos de formato y originalidad. Pero, ser suficientemente bueno en lo que hacés para que la gente quiera seguir leyéndote. Mis objetivos como editor son bien amplios. El problema es que no es algo que se pueda especificar en dos o tres cosas. Es mantener la tradición del Times, una marca con mucho peso. Es una gran responsabilidad, pero de alguna manera algo que estamos construyendo es traducir ese lenguaje y esa tradición a la región. Poder tener un anclaje que no sea simplemente una operación de traducción, que no lo es. Sino, también hablar con la tradición del Times en la espalda, sobre la realidad latinoamericana.

*El programa Fundéu Argentina es el resultado del convenio firmado entre la Fundación Instituto Internacional de la Lengua Española (FIILE) y la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) de España. Desde noviembre del año pasado, lleva a cabo una intensa actividad al servicio de periodistas y otros redactores de todo el país con el objetivo de contribuir al buen uso de nuestro idioma, considerado un patrimonio cultural que comparten más de quinientos setenta millones de personas.