Lunes 20 de Enero de 2014
Las primeras líneas de historia de San José del Rincón remiten a los primeros años posteriores a la fundación de Santa Fe. Según consta en los expedientes de Escrituras Públicas de la localidad costera, el 7 de diciembre de 1580, el español Juan de Garay donó a Antón Martín, uno de sus capitanes –que había venido con él desde el Paraguay–, la escritura de tierras rinconeras.
Es difícil establecer los límites de aquellos terrenos, dado que no existe cartografía de la época que los contemple, pero de acuerdo a los datos recabados por el sacerdote Mario Mendoza –un histórico y
prolífico referente católico en la región– en su libro El Rincón de Antón Martín (como se denominó en su origen a esos lares), se extendía “desde la boca de la laguna hasta el Arroyo Potrero, Paraná arriba”.
Esos puntos de referencia hacen alusión a la hoy llamada laguna Guadalupe, a la cual los españoles llamaron De los Quiloazas y, tras el traslado de Santa Fe a su actual ubicación, Laguna de los Saladillos
(porque recibía agua amarga que bajaba de los saladillos santiagueños).
En el siglo XVII se multiplicaron los enfrentamientos entre los pobladores rinconeros y los habitantes originarios de la zona, lo cual influyó incluso en la construcción de las viviendas, edificadas en su mayoría
en el fondo de los terrenos y cubiertas en el frente por amplias arboledas –para tornarlas “invisibles”durante las madrugadas.
Tras el traslado de Santa Fe a su emplazamiento actual –comenzó en 1651 y culminó una década después–, los rinconeros ocuparon un fuerte punto de defensa de la zona litoral, dado que los grupos originarios solían avanzar por la costa hacia la ciudad creada por Juan de Garay.
El 4 de diciembre de 1714, las autoridades decidieron levantar dos fuertes de madera en Rincón (ubicado a la vera del río Colastiné) y en Ascochinga. Los vecinos se refugiaban en los mismos durante
la noche, según el relato del canónigo Mario Mendoza, hasta que los abipones atacaron estas construcciones y murieron varias personas.
El primer censo
En 1759, Miguel de Leiva, el cura del pueblo, ordena la realización del primer censo, dato necesario para solicitar la construcción de una nueva capilla. En el listado aparecieron 234 personas. En la mayoría de los casos, se describía la composición de la familia con el nombre y el apellido del hombre y luego el número de integrantes que vivía con él. El primero en ser censado fue, de acuerdo al listado,
“Juan Lencinas con mujer y seis hijos”. Sólo se mencionaban los datos de las mujeres cuando no existía un adulto masculino en el hogar.
Si bien en esos años se iniciaron los trámites para tener una capilla, recién el 25 de diciembre de 1823 se inauguró –y también su escuela anexa– gracias al empeño de Fray Francisco de Paula Castañeda y al apoyo brindado por el gobernador Estanislao López. Ese mismo fraile es quien, en una nota dirigida al brigadier bautiza el Rincón de Antón Martín con el nombre de San José.
Como simple dato comparativo, entre esos primeros 234 censados en 1759 a los 12.527 que quedaron registrados en el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010, pasaron 251 años. Esto
daría un promedio anual de poco menos de 49 nacimientos, aunque el simple dato estadístico no da cuenta de los movimientosdemográficos que existieron en la actual ciudad, ya que su mayor crecimiento se concentró en las últimas décadas.
DESDE LA REVOLUCIÓN
Los rinconeros participaron de forma activa en las luchas por la independencia. En los tiempos de la Revolución de Mayo obtuvieron, por ejemplo, el primer triunfo patriota sobre los españoles aun antes
que el General José de San Martín en San Lorenzo, Eduardo Ladislao Holmberg en La Chacarita y que Guillermo Brown en el Río de la Plata, según lo destaca el historiador santafesino Ramón J. Lassaga.
Esta disputa habría ocurrido el 8 de mayo de 1812. El brigadier Estanislao López habría salido también desde Rincón, en 1818, junto a tropas rinconeras, para tomar el gobierno de Santa Fe. En el Estatuto Provisorio de 1819, primer antecedente de la Constitución Nacional de 1853, se registra a San José del Rincón como cabecera del departamento San José, junto a Coronda, Rosario y La Capital.
Ese mismo año, tras la llegada del Brigadier a Santa Fe, los rinconeros se instalaron en la costa cercana para vigilar el paso de las tropas por agua. Así quedó conformada La Guardia de López, zona conocida hoy como distrito La Guardia. El Ejecutivo provincial, por decreto del 6 de febrero de 1860 creó la Comisión Municipal de San José. La última elección de municipales que constó en el Registro
Oficial data de 1870; y se supone que con posterioridad a esa fecha desapareció la Comisión Municipal por carecer San José del Rincón de los 1.500 habitantes exigidos por la Ley de Municipalidades del 8 de noviembre de 1872.
El 5 de agosto de 1886 el Ejecutivo nombra a los integrantes de la primera comisión. Ésta subsiste hasta 1894, ya que por decreto del 20 de septiembre de ese año, el gobernador Luciano Leiva, respondiendo a la solicitud formulada por el intendente de Santa Fe, Juan Doncel, dispuso el cese de esa comisión y la incorporación de San José del Rincón al municipio de La Capital.
Pasados 97 años, por ley de la Legislatura Nº 10.723, del 21 de noviembre de 1991, San José del Rincón pasó a ser comuna de Santa Fe. El 22 de mayo del año pasado, por decisión de la Legislatura
santafesina, se convirtió en la ciudad Nº 51 de la provincia.
El jugador
Rómulo Ramírez es uno de los vecinos que más conoce San José del Rincón. Frecuente caminante de la plaza Brigadier Estanislao López, el hombre oriundo de Margarita – departamento Vera–, tío del ex jugador de Colón, Rubén Tito Ramírez, y “familiar lejano” del boxeador Marcos Chino Maidana, se anima al grabador de periodista para apuntar algunos de sus recuerdos. “Hace 47 años que vivo en Rincón.De Margarita me fui a vivir al barrio San Lorenzo en Santa Fe y luego vine para acá. Desde ese tiempo estoy acá. Sin embargo, trabajé 34 años, hasta que me jubilé, en la Municipalidad de Santa Fe. Viajaba todos los días y nunca falté”, dice orgulloso este rinconero por adopción que, a pesar de sus lazos familiares, aclara tener corazón tatengue.
—¿Cómo era Rincón cuando usted llegó?
—Muy diferente. Era un pueblito tranquilo. Estaba la iglesia, la plaza y creo que el camping. En toda esa zona las manzanas ya tenían casas, pero eran más ranchos que construcciones. Cuando vine a vivir yo sentí la diferencia, porque en el barrio San Lorenzo yo tenía mi casa construida, que compré con lo que ganaba como jugador de fútbol.
—¿Dónde jugaba?
—En Franck primero y luego pasé a Huracán de Bahía Blanca. Eso fue en 1959 o 1960. Era la Liga del Sur y yo jugaba de 9, era un goleador, igual que mi sobrino. A los 28 años dejé de jugar. Tito es hijo
del Mono, uno de mis hermanos. He ido a la cancha de Colón a verlo, a pesar de que soy de Unión. Luego del breve paréntesis deportivo, Rómulo continuó con la descripción de Rincón, como era hace casi
cinco décadas. “De la plaza eran unas cuatro o cinco cuadras con casas y el resto eran todos pajonales. La plaza siempre fue todo. Acá se festejaba el carnaval, los corsos, todas las fiestas. Después se trasladaron algunas cuestiones al camping, pero durante muchos años todo pasaba por la plaza”, resaltó.
Y agregó: “Se llenaba de gente de todos lados. Todos los vecinos de Colastiné, de La Guardia, de Arroyo Leyes, e incluso de Santa Fe venían con sus comparsas”.
—¿Volvería a vivir en Santa Fe?
—Noooo. Si tuviera que irme de Rincón sólo me volvería a mi pueblo, a Margarita. Pero siempre que me voy extraño mucho Rincón. Además, formé mi familia acá. Tengo mi hija y mis dos nietos, una
nena y un nene, en Rincón. Que se estén criando en un lugar con tanta naturaleza alrededor es muy bueno para mí. La verdad es que es un lugar hermoso y esperemos que sea mucho mejor aún ahora que es ciudad.