La Asociación Santafesina de Vitivinicultura, creada en 2023, nuclea viñedos distribuidos en localidades de toda la provincia, orientados al vino boutique y al enoturismo
20:07 hs - Sábado 27 de Junio de 2026
La producción de vino en Santa Fe avanza de manera organizada a través de la Asociación Santafesina de Vitivinicultura, creada en marzo de 2023 y que actualmente reúne a entre 22 y 25 productores distribuidos en distintos puntos de la provincia. Su presidente, Edgardo Hunzinker, productor en la localidad de Humboldt, explicó en diálogo con el programa Mañana UNO cómo surgió la iniciativa y cuál es el estado actual de esta actividad emergente.
Una actividad histórica restringida por ley
Hunzinker recordó que la vitivinicultura no estuvo limitada a la región de Cuyo por razones climáticas o de suelo, sino por una ley sancionada durante la presidencia de Agustín P. Justo, en la década de 1930, que reservó la producción de vino exclusivamente para esa zona del país. Actualmente, remarcó, son 17 las provincias argentinas que producen vino.
Según explicó, las condiciones climáticas y los suelos de Santa Fe son aptos para desarrollar vinos blancos, espumantes y tintos de cosecha temprana, con un perfil distinto al de los vinos cuyanos. El referente comparó el potencial de la zona con el de Uruguay y con regiones del "viejo mundo" como Francia, por la similitud climática.
Un cultivo que no reemplaza a la producción extensiva
El presidente de la asociación aclaró que la vitivinicultura no viene a sustituir otros cultivos, sino a sumarse como una alternativa para pequeños productores o personas sin tradición agropecuaria que cuenten con una superficie reducida. Según detalló, en una hectárea pueden plantarse entre 1.300 y 3.000 plantas, lo que permite producir alrededor de 10.000 litros de vino al año, equivalentes a unas 12.000 botellas.
Viñedos distribuidos de norte a sur de la provincia
Los cultivos se extienden por localidades como Coronel Bogado, Villa Ocampo, Avellaneda, Soldini, Totoras, Oliveros, Laguna Paiva, San Vicente, Esperanza, Pujato Norte, Bustinza y San Jorge, entre otras. Hunzinker señaló que, a diferencia de Mendoza, donde la producción está geográficamente concentrada, en Santa Fe los viñedos se encuentran dispersos en todo el territorio provincial.
El productor indicó que Laguna Paiva cuenta con uno de los viñedos más antiguos de la provincia, aunque el grueso de la actividad tomó impulso en los últimos tres años. Las superficies actuales oscilan entre un cuarto de hectárea y una hectárea, mientras que Hunzinker proyecta llegar a tener 5,5 hectáreas en su propia finca, denominada Finca Campoalto, ubicada sobre la ruta provincial 70, entre Humboldt y Esperanza.
La entrevista completa:
Vino boutique y enoturismo, los dos ejes de la propuesta
Según explicó el presidente de la asociación, el objetivo no es competir con los vinos de Mendoza en las góndolas, sino desarrollar un perfil de "vino boutique", vendido y consumido directamente en la finca, en el marco de propuestas de enoturismo. Localidades como Soldini, Totoras, Las Parejas y Colonia Helene ya organizan eventos y encuentros en los viñedos, aunque todavía no existen establecimientos con apertura diaria al público.
Para el asesoramiento técnico, los productores cuentan con un ingeniero enólogo uruguayo formado en Francia, además de un ingeniero agrónomo radicado en Las Parejas y dos técnicas en formación enológica, una en Esperanza y otra en Avellaneda.
Cepas, cuidados y desafíos productivos
Entre las cepas blancas más cultivadas se destacan Chardonnay, Sauvignon Blanc, Viognier y Riesling, mientras que entre las tintas predominan Tannat, Merlot, Cabernet Franc y Marselan. Hunzinker se identificó como uno de los pocos productores de Riesling en la provincia, una variedad que calificó como compleja de adaptar a las condiciones climáticas locales.
El productor detalló que el riego resulta especialmente necesario durante los primeros años de desarrollo de la planta, aunque en condiciones normales un viñedo de más de tres años puede sostenerse sin riego adicional. A diferencia de Mendoza, remarcó, la provincia no sufre de manera recurrente el impacto del granizo, aunque sí enfrenta el desafío de proteger la cosecha de pájaros y de una creciente presencia de loros, lo que obliga a recurrir a sistemas de cobertura con redes.
En cuanto a la tecnología requerida, Hunzinker explicó que la cosecha es manual y que las principales inversiones tecnológicas se concentran en la etapa de bodega, más que en el cultivo propiamente dicho, dado que la disponibilidad de botellas e insumos no representa hoy una dificultad significativa.