En la provincia de Santa Fe se realizan 56.000 partos anuales. El 99,8%, ocurren en un establecimiento de salud, público o privado, según los datos brindados por el Ministerio de Salud provincial en el marco de la Semana del Parto Respetado que finaliza este 20 de mayo. El 0,2% restante se da en otro lugar no específico.

En esta porción se encuentran los partos que ocurrieron en traslado o algún espacio público; pero también, aunque no hay cifras oficiales al respecto, los que fueron planificados en domicilio. Quienes asisten a este tipo de nacimientos en la ciudad capital estiman que ocurren alrededor de más de 100 al año.

Si bien el parto institucionalizado y respetado es el avalado por el Ministerio de Salud de la provincia en consonancia con la ley nacional de parto respetado N° 25.929, a la que Santa Fe adhirió en 2017, y disposiciones internacionales, nuevas formas de parir emergen en la escena local y existen mujeres que optan con convicción dar a luz en sus casas. UNO Santa Fe dialogó sobre esta situación con una obstétrica (es licenciada en obstetricia) que realiza nacimientos en domicilios de la ciudad y con el director por la Salud de la Niñez, Adolescencia, Sexual y Reproductiva, Alberto Simioni, quien se manifestó en contra de esta práctica.

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Planificado en casa y consciente

"El parto en casa siempre es planificado para que sea saludable desde la conciencia en la salud. Es muy importante que la mujer y su familia estén informadas. Mi rol es acompañar en mi saber científico a la pareja que agarra el mando de su salud. El parto que se hacía hace 50 años en casas lo hacía gente que no tenía el conocimiento científico; hoy lo estamos haciendo con el aval de la ciencia", aclaró la obstétrica consultada, quien pidió que se resguardara su identidad al considerar que no puede "brindar algo con lo que los superiores no están de acuerdo políticamente".

A pesar de la resistencia de la institución médica local, el parto domiciliario es una práctica que existe en la ciudad. "Acá en Santa Fe hace muchos años que los partos en casa los realizan parteras en la tradición. Yo comencé hace poco tiempo, pero calculo que mucho más de 100 por año hay", indicó la profesional.

Para la obstétrica, lo que lleva a las mujeres a elegir parir en su casa es muchas veces la necesidad de que sus tiempos fisiológicos del proceso de parto sean respetados, escapando a la medicalización y la intervención innecesaria. Su propia experiencia en el ámbito institucional fue lo que la hizo tomar la decisión de iniciar este camino de acompañamiento a quienes deciden otra alternativa de nacimiento para sus hijos.

"Durante años fui intervencionista: de poner suero, de romper la bolsa, de ver a una mamá entrar en trabajo de parto con cinco centímetros de dilatación y a las tres horas ya estaba su bebé en brazos. En la naturaleza eso no es así. Se acortan los tiempos porque intervenimos; y en esa intervención también hay un daño al recién nacido y a la madre", aseguró.

Explicó que el parto en una casa, "no es una práctica a la que pueda someterse toda mujer y que tampoco todo profesional pueda llevar adelante". La profesional sostiene que solo "se da en las parejas que tienen plena conciencia de su salud y del poder de lo que quieren pasar en el nacimiento" y que por esta razón es que el trabajo comienza mucho tiempo antes del parto. Asimismo indicó que se realiza "siempre en embarazos y partos de bajo riesgo". "Si en el trabajo previo o de parto aparece un mínimo indicio de que no se va a poder seguir el curso de lo natural y de lo seguro, se va a la institución", señaló.

"No es un parto improvisado", remarca. Existen condiciones y un "plan B" acordado con la madre y grupo familiar. "El parto en casa se hace a media hora de la institución, y previamente se planifica la movilidad para traslado, que puede ser una ambulancia o un auto de la familia; y se realiza con conocimiento y consentimiento del médico ginecólogo obstetra que acompañó el embarazo, a quien se le avisa cuando comienza el trabajo de parto. La institución está enterada que ese nacimiento se está realizando en el domicilio para estar preparada", detalló la obstétrica.

En relación a las cosas que pueden salir mal en un parto y en los cuidados de la salud del recién nacido, reconoció que "en el parto en casa puede pasar un hecho que no esté dentro de lo esperado", pero también dijo que "si no hay intervención, por qué debería salir algo mal" con respecto al recién nacido específicamente. "No olvidemos que en la institución muchas de las patologías que se dan tienen que ver con la intervención. Cuando un bebé nace deprimido (con una baja de latidos cardíacos) y necesita oxígeno, el neonatólogo y la institución tenemos que preguntarnos si ese trabajo de parto se dio medicalizado o no y si apuramos los momentos que el bebé tenía para salir", sostuvo.

Asimismo destacó que "en los países del primer mundo el parto en casa está avalado por las obras sociales, ministerios y ha dado resultados positivos en disminuir la muerte neonatal y ha reducido las patologías".

Institucionalizado, seguro y respetado

Al ser consultado por la realidad de las prácticas de parto domiciliario, el responsable provincial de Salud de la Niñez, Adolescencia, Sexual y Reproductiva fue contundente y dijo: "Nos declaramos en contra, porque va en contra de las normativas vigentes y es un parto no seguro".

"Toda mujer tiene derecho a parir en una maternidad segura y todo bebé tiene derecho a nacer en una maternidad segura", remarcó y explicó que hace 10 años, Salud provincial asumió como compromiso "la regionalización de la atención perinatal" para disminuir la mortalidad materno infantil, un concepto que implica contar con maternidades seguras, categorizadas según su nivel de complejidad y en cumplimiento de las Condiciones Obstétricas y Neonatales Esenciales (Cone).

A partir de esta política el funcionario confirmó que se cerraron en toda la provincia "más de 100 maternidades porque no contaban con estas condiciones". Hoy, en el sector público provincial hay 27 maternidades seguras que cuentan con las Cone que incluyen: procedimientos quirúrgicos y obstétricos; procedimientos anestésicos; transfusión de sangre segura; asistencia neonatal inmediata; evaluación del riesgo materno y neonatal; tratamientos médicos de patologías asociadas al embarazo.

En ese sentido, Simioni dijo que "avalar el parto domiciliario" sería "contradictorio": "No podemos garantizarlo cuando lo que tenemos que garantizar es que una maternidad sea segura y centrada en la familia. (...) Si para habilitar una maternidad, tanto pública como privada, tenemos que decir que tiene que contar con las Cone para ser habilitada y que nazca un chico ahí, por supuesto que les estamos diciendo desde el vamos que un domicilio no cuenta con ninguna de estas reglas. Todo parto seguro debe ser institucionalizado".

Además recordó que en la provincia hubo "casos de chicos que murieron en partos domiciliarios, que no eran de riesgo" y dijo que "siempre puede haber un imprevisto en un parto que aparentemente es normal y a término".

Simioni afirmó su resistencia a la práctica de nacimientos en domicilios más allá de que haya mujeres que lo elijan, "gente que quiera promoverlo o sea una moda". "No es un capricho, no hay seguridad para la mujer ni para el niño. No es un debate que podamos dar y nos avalan los organismos científicos y las instituciones del Estado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)", enfatizó.

Además aclaró para quienes argumentan esta práctica en la búsqueda del respeto, el protagonismo de la mujer o el intervencionismo médico del parto en la institución, que la política pública provincial en este sentido es "garantizar un parto institucionalizado y respetado".

"Ese es el camino y estamos trabajando en esto. No negociamos que el parto respetado tenga que hacerse en un domicilio, este es un parto no seguro. Hoy puede tener un parto totalmente seguro y respetado en una institución sanitaria", sentenció.

Parto respetado, una política concreta

En los últimos años, la Provincia implementó políticas que modifican las estructuras hospitalarias y también la formación del personal, en cumplimiento de la ley de parto respetado, que hoy ya tienen resultados positivos como la disminución de cesáreas innecesarias.

"Se comenzaron a crear salas de trabajo de parto, parto y recuperación (TPR) en las instituciones para que la mujer sea respetada en su totalidad, recibiendo la información necesaria para decidir cómo transitar ese momento y que pueda ingresar a un espacio en condiciones para poder hacerlo junto a las personas que ella desee", indicó Simioni.

El funcionario describió que estas salas están equipadas "con una pelota de esferodinamia para el período dilatante, donde la mujer se puede sentar y ayudar al movimiento y la dilatación de la pelvis, donde puede encontrar telas elásticas colgadas desde el techo que les puedan permitir adoptar ciertas posturas para transcurrir las contracciones, bancos para poder hacer un parto en cuclillas si lo desea, agarraderas en las paredes para adoptar distintas posiciones y también que pueda utilizar música y/o bajar la intensidad de la luz y usar aromaterapia".

Las salas de TPR ya están funcionando en los nuevos hospitales de Venado Tuerto y Ceres, y Simioni destacó que tras la implementación en esos lugares "bajó el número de cesáreas" de un 30% (que es el promedio del sector público provincial) a un 20%, siendo 15% la tasa tolerable por indicación médica por riesgo de la mamá y el bebé. "La mujer elige, deja de pedir anestesia porque encuentra otras formas de poder parir y hacer tolerable su dolor", agregó.

Esta modalidad ya comenzó a trasladarse al resto de los hospitales provinciales más antiguos y se repetirá en los nuevos hospitales, próximos a inaugurarse, en Reconquista, Rafaela y el Iturraspe de la ciudad de Santa Fe.

No obstante reconoció que donde "queda mucho para trabajar es en el sector privado" donde el porcentaje de cesáreas alcanza el 60% "porque cuando son innecesarias pone en riesgo no solamente a la mujer en su recuperación, sino también en la recuperación del bebé poniendo en riesgo su sobrevida y pudiendo dejarle secuelas".