Dejar los apuntes para alentar en las tierras de los anfitriones
Estudiantes de la Universidad Nacional del Litoral vivieron el Mundial en Brasil porque viajaron para cursar un cuatrimestre. Relataron cómo se vivió cada etapa y hasta dónde llega la rivalidad.

Martes 15 de Julio de 2014

Realizar un intercambio académico es siempre un desafío. Pero hacerlo en Brasil y en el marco de la Copa del Mundo tiene, sin dudas, un color especial. Lucila Alzugaray y Bruno Battaglia son estudiantes de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) que cursaron la primera mitad del año en distintas casas de estudios del vecino país. Ellos contaron cómo fue alentar a la Selección nacional y de qué manera se siente la rivalidad entre ambos países.

Lucila estuvo en Passo Fundo, en el estado de Rio Grande do Sul, a cuatro horas de Porto Alegre, donde pudo asistir al partido entre Argentina y Nigeria en la primera ronda. El resto de los partidos los vivió en los fan fest –espacios preparados por la Fifa en las principales ciudades para proyectar cada partido.

Bruno, por su parte, está en Fortaleza, en la región nordeste, a unos 4.000 kilómetros de Santa Fe. Él regresará a la Argentina cuando termine el Mundial porque quiere vivir hasta el último momento de la fiesta del fútbol internacional.

“Yo viví cada partido en la fan fest de la playa, porque era el único lugar donde podía ver a algún que otro argentino. En otros lugares soy totalmente visitante, tanto por los brasileños como por los europeos, que en su mayoría no nos apoyan mucho. Si bien el clima es muy bueno entre gente de todos los continentes, los argentinos éramos al principio una clara minoría”, explicó el estudiante de la Licenciatura en Economía.

Y Lucila, que regresó hace pocos días al país, agregó: “En cada partido de la Selección estábamos los argentinos tirando para el mismo lado y la mayoría, por no decir todos, los brasileños hinchando por el equipo contrario. Pero en general hubo siempre un buen ambiente”.

Como integrantes de distintos programas de intercambio, los jóvenes debieron compartir gran parte del año tanto con pares brasileños como con otros de distintos puntos del planeta. “La relación con los demás intercambistas en el marco del mundial fue muy buena. Cada uno defendía con orgullo y más que nunca a su país. Donde yo estaba había intercambistas de España, Italia, Chile y México, entonces el clima era muy lindo y divertido en cada uno de esos partidos”, contó la alumna de la carrera de Contador Público Nacional.

Para Bruno la situación fue un poco más difícil porque era el único argentino de intercambio en su universidad de Fortaleza. Por lo que las gastadas y bromas no se hicieron esperar. “Mi postura fue siempre la de tener paciencia y confianza en los resultados. Mas allá de Messi, casi nadie le tenía fe a la Selección”, reconoció.

Y agregó: “Cada equipo tuvo su etapa de moda, como Chile, Colombia, Francia, Bélgica y México. Pero con el correr de los días todos iban poniendo los ojos en nosotros. Casi todos apoyan a Alemania en la final del domingo, tanto latinoamericanos como europeos. A diferencia de los argentinos, ellos no tienen problema en hinchar por más de una Selección”.

Lucila también reconoció que el fútbol es un punto de inflexión en la relación con los brasileños que por fuera de lo que refiere al deporte, son muy hospitalarios. “La relación con los brasileños es muy buena sacando el tema fútbol. Pero si de fútbol se trata, no hay onda con los argentinos”, remarcó.

Ambos relataron que en el vecino país hicieron todo lo posible para hacer sentir visitantes a los argentinos. “En cada partido de Argentina se escuchaba en los bares cómo hinchaban por el equipo contrario”, marcó Lucila. Y Bruno acotó: “Se pintan la cara con las banderas de nuestros rivales, constantemente”.

Para Battaglia la profundidad de los cruces entre argentinos y brasileños se basa en que ellos no comprenden cómo se vive el fútbol en este país. “Siempre cuando uno comenta que es argentino, la primera referencia es respecto al fútbol. O por lo menos así era hasta que quedaron eliminados, ahora ya prefieren evitar el tema. Por parte nuestra, la rivalidad se resume al plano futbolístico, pero muchos brasileños tienen prejuicios mucho más profundos respecto a nosotros. Sobre todo porque tienen un estilo de vida mucho más liviano en todos los aspectos, no entienden la forma tan sanguínea en que los argentinos nos manejamos. Por eso toman nuestro sentimiento por el fútbol como una provocación hacia ellos”, dijo.

Palpitando los últimos minutos

Lucila y Bruno señalaron que fue un golpe muy duro para los brasileños quedarse fuera de la final, y que lo es mucho más que ese importante partido se dispute entre la Selección que los humilló y la que es rival histórica.

“Los contactos y amigos que tengo en Brasil me dijeron que era bueno que Argentina haya llegado a la final y que a muchos les hubiera gustado una final entre Argentina y Brasil”, relató la futura contadora.

Y Bruno, que todavía vive allá este momento histórico, resaltó: “Creo que es un partido duro, como debe ser una final del mundo. Es una sorpresa haber llegado hasta acá, Pero no por eso uno se conforma y tenemos la presión de ganarla. Voy a pasarla en la fan fest, junto con un centenar de argentinos (con suerte) y entre decenas de miles de brasileños y alemanes. Espero que aunque seamos pocos podamos terminar la noche festejando y vivos”.