Miércoles 22 de Septiembre de 2021
Un equipo de científicos nacionales descubrió restos fósiles de teratornítidos en Buenos Aires y Santa Fe, aves voladoras gigantes extintas hace 12.000 años, de características similares a los cóndores. El grupo publicó el hallazgo en la revista Journal of Vertebrate Paleontology, revelando detalles acerca de la evolución tardía de estas aves en América del Sur.
En diálogo con el programa Ahí Vamos (de 9 a 12 por FM 106.3 La Radio de UNO), el doctor en Ciencias Naturales Raúl Vezzosi, investigador del Conicet e integrante del equipo interdisciplinar, explicó por qué es un hallazgo tan interesante para Santa Fe.
“Dentro de los márgenes del río Salado y en el centro norte de la provincia hemos encontrado, junto a otros sitios de Argentina los restos que asignamos a unas aves que están muy representadas en lo que se conoce en Estados Unidos como los pozos de brea. Ahí los paleontólogos y los investigadores de los museos en Norteamérica conectan los esqueletos prácticamente completos”, contó el experto.
Y destacó: “Logramos poner una pieza más dentro del rompecabezas de la paleontología regional y sobre todo latinoamericana, porque no se tenía indicios tan recientes de estas grandes aves voladoras”.
Se trata de teratornítidos, pertenecientes a la familia Teratornis merriami, que significa “ave monstruosa de Merriam”. Estas aves voladoras gigantescas de hábitos carroñeros y predadores habitaron el continente de América durante casi 25 millones de años hasta su extinción hace unos 12.000 años, aproximadamente.
“En un primer momento algunos restos que estaban en condiciones muy viejas en museos nacionales de nuestro país habían sido asignados y atribuidos restos de cóndores”, informó Vezzosi. “Al llegar a hacer una investigación interdisciplinaria con los colegas de Buenos Aires y de Entre Ríos, logramos ahondar en que estábamos ante la presencia de estas aves que habitaron todo el continente americano pero que solamente había hasta el momento registros fósiles muy recientes en lo que sería el contacto con el hombre en América del Norte, y nosotros las estamos encontrando con mayor antigüedad en Argentina y principalmente en Santa Fe y en Buenos Aires”.
El especialista puntualizó que este cambio de rumbo permite “contar una historia completamente distinta” en paleontología: “aves carroñeras de grandes dimensiones, un poco más grandes o rivalizando en tamaño con los cóndores, habrían habitado nuestro territorio santafesino”.
“Según las comparaciones que estamos haciendo es muy probable que sea una especie diferente y una nueva especie para la ciencia”, remarcó el investigador. “Esto pasa a ser un elemento de referencia, no solo para la investigación científica en que los investigadores tienen que venir a conocerlo y a estudiarlo, sino también para el público en general que quiera ir a visitarlo al museo”.
La investigación
El grupo de científicos está compuesto por investigadores e investigadoras del CONICET, el Centro de Investigación Científica y de Transferencia Tecnológica a la Producción (CICYTTP, CONICET, Gob. de E.R., UADER), la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), la Fundación Azara, el Museo Municipal de Cs. Naturales “Pachamama” y el Instituto Geológico del Sur.
“Este Registro Principal de Santa Fe no fue producto de la bajante extrema sino que hace varios años yo vengo trabajando en la provincia. Logramos llegar a la conclusión de que tenemos un grupo de aves importante del tipo carroñeras, que estarían emparentadas con los cóndores pero no son cóndores, por eso se llaman teratornicios, que significa aves monstruosas voladoras de grandes dimensiones”, dijo el investigador. “En América Latina había registro de hace unos millones de años atrás en Buenos Aires, que se conoció con el nombre de Argentavis Magnificens, que quiere decir ave magnífica argentina”.
Según Vezzosi, es muy probable que este grupo de aves se haya originado en América del sur, específicamente en Argentina. Los sitios donde hallaron los fósiles no se pueden precisar debido a que son patrimonio provincial, pero el hallazgo se realizó a unos 50-70 kilómetros de la ciudad de Santa Fe.
Específicamente, encontraron de restos de la extremidades posteriores, es decir de las patas, que “son muy diagnósticos y permiten precisar que estamos dentro de ese grupo de aves”. ”Ya contábamos en Santa con el registro procedente del río Carcarañá, que proviene de antiguas colecciones y eso nos permitió ahondar mucho mejor, porque interpretaron en su momento que se trataba de un cóndor y con las comparaciones que hicimos en los materiales de Estados Unidos logramos llegar hasta precisión”, concluyó el científico.
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